141 localidades están en riesgo de despoblarse en la provincia
Una asociación lucha contra la desaparición de pueblos rurales
Responde, una asociación civil sin fines de lucro, lleva adelante proyectos en San Francisco de Santa Fe y Oratorio Morante, al sur de la bota. Busca intervenir en los poblados en riesgo de extinción con programas de oficios, capacitación, educación virtual y turismo rural.
Hace años que el ferrocarril dejó de pasar, cerró la única fábrica del lugar o la producción agropecuaria sustento de la zona está en decadencia. A raíz de éstos u otros factores, 600 pueblos de la Argentina vienen perdiendo sostenidamente población y hoy están en riesgo de desaparecer. "En el '91 identifiqué en el país 430 poblados en vías de desaparición. Las cifras actualizadas por el censo de 2001, elevan a 602 los poblados en riesgo", sostiene la geógrafa Marcela Benítez, quien además es directora ejecutiva de Responde (Recuperación Social de Poblados Nacionales que Desaparecen). La provincia de Santa Fe -aseguró- es la segunda del país: 141 localidades vienen registrando menos habitantes en cada censo. Ahí es donde Responde, constituida legalmente como asociación civil sin fines de lucro, entra en escena. Surgió a partir del estudio académico de investigación sobre los poblados en vías de desaparición, realizado por Benítez entre 1991 y 1998, en el marco del Conicet. La geógrafa buscó transformar en acción el estudio académico y creó esa asociación para revertir la problemática del despoblamiento con actividades sociales, económicas y culturales motorizadas por los propios habitantes de las comarcas en riesgo. "Hice mucho trabajo de campo: visité más de 100 pueblos, recorrí 50 mil km tratando de descubrir cuáles eran las causas que estaban influyendo para que estas localidades desaparecieran. Comenzó a generarse al mismo tiempo un importante compromiso social, tratando de pensar cuál era la respuesta para que esta gente no tuviera que emigrar", dijo Benítez, que también posee un doctorado en Sociología. Responde comenzó su tarea en el 2000 y ya intervino en 25 localidades de la Argentina. "No es sencillo trabajar con los pequeños pueblos y sus comunidades porque son personas que están acostumbradas a quedar en el olvido, que se cansaron de escuchar promesas, y donde la realidad les demuestra que poco a poco su pueblo va languideciendo", advirtió.
Distintos proyectos
La asociación fue haciendo un camino de aprendizaje y armando varios proyectos que se aplican en cada localidad, según sus particularidades distintivas. Algunas acciones tienen que ver con aprovechar la historia y paisajes de un lugar para incluirlo en circuitos turísticos o facilitar el acceso a Internet para quebrar el aislamiento. También "aprovechamos las habilidades, capacidades y la infraestructura disponible en el pueblo, para organizarlas y armar un plan económico autosustentable", sostiene Benítez. Educación y capacitación laboral son otras dos propuestas para encarar el resurgimiento de un poblado. "A través de Internet, estamos haciendo una experiencia piloto en la provincia de Río Negro donde hay 25 adultos estudiando el secundario a distancia", destacó. "Tenemos otro programa que se llama `enseñemos nuestros oficios', donde nos apoyamos en la alianza con un banco privado, que hace una convocatoria a sus clientes jubilados, plenos de experiencias, que quieran ir a los pueblos a enseñar distintos oficios", detalló. Otro plan se denomina Alas y propone crear Centros Responde, que son edificios donde se monta un museo, biblioteca, aula virtual y un salón de usos múltiples donde se puedan desarrollar actividades sociales, culturales, recreativas, de capacitación y educación. Benítez añadió que la asociación cuenta con profesionales que viajan y asesoran a los habitantes de las localidades, mientras que el apoyo financiero proviene de reconocidas empresas y bancos privados. Para la fundadora de Responde, si las provincias planificaran mejor sus políticas de desarrollo local se ahorrarían bastante dinero en sostener las migraciones internas que generan cordones de pobreza en las urbes. "Lo que sale tener una vida indigna en la ciudad es tremendamente mayor de lo que cuesta generar un proyecto de desarrollo local", subrayó.
Convocatoria a pueblos que responden
Después de varios años y muchos kilómetros recorridos, la asociación fue ganando experiencia. "Al principio desembarcábamos en un pueblo y queríamos ponernos en acción, pero nos miraban con recelo, como foráneos y no prestaban colaboración. Aprendimos que no se puede trabajar en los pueblos si no hay gente que quiera salir adelante. Por eso, diseñamos la estrategia de aproximarnos a través de una convocatoria nacional, que es al revés de lo que hacíamos antes: ahora la gente nos busca a nosotros", destacó. Para identificar aquellos pueblos con ganas de salir del olvido, la ONG lanzó la Convocatoria Nacional "Buscando Pueblos que Responden". Las consultas se pueden hacer por correo electrónico a: convocatoriapueblos@responde.org.ar, tel. 0800-77-PUEBLOS (78 32 567). El cierre es el 15 de febrero.
Acciones en la provincia
Oratorio Morante (Dpto. Constitución) fue la primera localidad santafesina en sumarse a los programas que lleva adelante la ONG Responde. Se ideó un proyecto de turismo, aprovechando su riqueza natural e histórica, dado que ahí reposan combatientes de las batallas de Cepeda y Pavón. Más reciente es la intervención de la asociación civil en San Francisco de Santa Fe, un pequeño poblado ubicado a sólo 30 kilómetros de Venado Tuerto (Dpto. General López). La debacle de la localidad se inició al fundirse la fábrica El Charabón, en 1975, que producía los caramelos Cremalín y le daba esplendor al lugar. Desde entonces, la gente comenzó a emigrar en busca de empleo y en sólo un año -1980- se fueron mil personas de la localidad, que pasó de tener 4.700 habitantes a sólo 350. En ese poblado, Responde comenzó a trabajar el año pasado en dos proyectos: Alas (creación de un Centro Responde) y pueblos autosustentables. Este último se gestó promoviendo el vínculo entre una familia del lugar que posee una parcela de cultivo y cría de animales, con la Escuela N° 6010 Dr. Albert Schweitzer. "Es un proyecto cooperativo entre la escuela y esta familia, tendiente a complementar lo que la institución escolar produce. A modo de ejemplo, podemos decir que, si la institución educativa tiene gallinas, en el predio se sembraría maíz para alimentarlas", comentó la geógrafa Marcela Benítez. Por su parte, la docente Dora Icutza, de la escuela Dr. Albert Schweitzer, resaltó que "los alumnos están entusiasmados: hacen encuestas, participan de charlas con nutricionistas y veterinarios que trae Responde, se suman a todas las actividades". Para crear el Centro Responde (biblioteca, sala virtual, museo, etcétera) se están comunicando con estudiantes de Arquitectura de la Universidad de Palermo, con la cual la ONG posee convenio. Ellos serán los encargados de diseñar el local donde la comunidad de San Francisco de Santa Fe pueda realizar actividades culturales y educativas.
Entre los reconocimientos recibidos, Marcela Benítez obtuvo el Premio al Emprendedor Social 2006 de la Argentina otorgado por la Schwab Foundation, con sede Davos (Suiza). El premio implica poder acceder a las reuniones del Foro Económico Mundial de Davos donde participan los más poderosos del planeta. Allí se encuentra ahora la fundadora de Responde.
existen 602 pueblos de menos de 2 mil habitantes que están en riesgo de desaparecer. Hay 124 que prácticamente no han crecido en los últimos diez años y 90 que ya no figuran en el último censo de 2001. Los poblados en riesgo albergan 268.920 habitantes y representan casi el 40 por ciento de los pueblos rurales del país.
Mariela Goy
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