AFP
El presidente de Chad, Idriss Deby, afirmó que las fuerzas gubernamentales tienen el "control total" de la capital y del resto del país, tras la batalla de Yamena, que causó al menos 160 muertos, y que conllevó la huida de los rebeldes.
"Tenemos el control total no solamente de la capital sino también de todo el país", declaró el jefe de Estado en conferencia de prensa, la primera desde el fin de semana, cuando estallaron los combates en torno de Yamena entre sus fuerzas y los rebeldes que intentan derrocarlo.
Deby indicó que algunos rebeldes "huyeron, otros están todavía en Yamena vestidos de civil y otros intentan llegar a la frontera".
"Los atraparemos antes de que entren en Sudán", aseguró.
El resultado de los combates arrojó al menos 160 muertos y un millar de heridos, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (Cicr).
"Ochenta cuerpos fueron recogidos por la Cruz Roja chadiana, y quedan otros tantos, incluso más", declaró el jefe del Cicr en Yamena, Thomas Merkelbach.
Deby, que se hallaba el pasado fin de semana asediado por los rebeldes, pudo recibir al ministro de Defensa francés, Hervé Morin.
Morin dijo que con su viaje pretende transmitir a Deby "un mensaje" de "apoyo" que señala "la voluntad de Francia de que el Chad conserve su integridad".
El martes, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, prometió que Francia, la antigua metrópoli del Chad, "cumpliría con su deber" si hacía falta.
Este "deber", precisó el ministro de Relaciones Exteriores francés, Bernard Kouchner, consiste en "proteger, quizás de un modo más decisivo si se siente la necesidad, al gobierno legal", es decir, el de Deby.
Tras estas muestras de apoyo, y con el panorama más despejado, Deby no descartó que podría indultar a los seis franceses de la asociación Arca de Zoé condenados a ocho años de cárcel por "tentativa de secuestro de niños" en el Chad.
"Teniendo en cuenta que la Constitución del Chad me da el derecho de indultar a quien sea, chadiano o extranjero (...), no es imposible, si Francia me lo pide, que examine este tema", dijo el presidente chadiano.
A nivel militar, la situación en torno de Yamena parece cada día más clara para el ejército nacional chadiano.
La alianza insurgente que partió el 28 de enero de Sudán para atacar la capital, después de afirmar en los últimos días que se encontraba en las puertas de la ciudad, dijo el miércoles que se había "retirado un poco", a "unos 70 km" de Yamena.
Una columna rebelde fue detectada a 200 km de la frontera sudanesa avanzando en dirección a Yamena, según una fuente militar.
El canciller francés señaló que había entre 100 y 200 vehículos rebeldes al este de Yamena y Morin confirmó "la existencia de una columna" que "se desplaza lentamente" hacia la capital.
Además, los insurgentes lanzaron "una advertencia" a Francia "contra cualquier intervención directa" y aseguraron que eso no les "disuadiría" de volver a la ofensiva.
En algunos barrios de Yamena, donde el miércoles reinaba la calma por tercera jornada consecutiva, cierta animación comercial comenzaba a observarse en las calles, pero las tiendas seguían cerradas.
Los combates ocasionaron un éxodo de 20.000 a 30.000 personas hacia el vecino Camerún.