El ex Beatle Paul McCartney y su esposa, Heather Mills, comparecieron ayer ante un tribunal de Londres para intentar nuevamente sellar su divorcio, que podría convertirse en el más costoso de la historia británica.
McCartney, de 65 años, y Mills, de 40, llegaron a la corte por separado, para una audiencia a puerta cerrada que se prevé durará cinco días.
Heather Mills, que fue la primera en llegar a la corte, asumió su propia defensa, tras un diferendo con su equipo de abogados, a quienes despidió.
El cantante, cuya fortuna está estimada en más de 1.700 millones de dólares (unos 1.220 millones de euros), y Mills no lograron alcanzar un acuerdo financiero, durante una audiencia celebrada en octubre pasado ante la Alta Corte de Londres.
La prensa británica especuló sobre la inmensa compensación que McCartney, que amasó su fortuna antes de casarse con la ex modelo en 2002, tendrá que traspasarle a Mills, que no goza de la simpatía del público británico.
Según el tabloide Daily Mail, el músico ha ofrecido a Mills la suma de 55 millones de libras esterlinas (unos 110 millones de dólares, 74 millones de euros) para evitar a su hija Beatrice, de cuatro años, una larga batalla judicial.
Ese monto sería dividido entre una suma de 20 millones de libras (40 millones de dólares, 27 millones de euros), más una pensión de 2,5 millones de libras (5 millones de dólares, 3,35 millones de euros) por año para su hija, hasta que cumpla 18 años, indica el periódico.
Otros diarios reportan que el músico, que se casó con Mills cuatro años después de que su primera esposa, Linda, muriera de cáncer, ha ofrecido a la ex modelo 25 millones de libras (50 millones de dólares), y otros evocan la suma de 100 millones de libras.
De confirmarse tales números, el divorcio se convertiría en el más caro de la historia británica.
El récord lo tiene por ahora los 48 millones de libras (100 millones de dólares, 64 millones de euros) que el hombre de negocios John Charman pagó a su esposa el año pasado, recordó la prensa británica.
La ex modelo ha declarado que hasta ahora no ha recibido ninguna oferta, mientras los abogados del ex Beatle consideran que es el juez quien debe determinar la suma que McCartney deba pagar a Mills.
Las audiencias por casos de divorcio tienen lugar a puerta cerrada en Gran Bretaña, aunque en caso de recurso se puede llegar a permitir el acceso del público.
El tribunal ha indicado que, sólo al término de la audiencia, hará público el fallo del juez.