La responsabilidad es de todos

Camilo José Alves (Télam)

La convocatoria formulada por la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al conjunto de la ciudadanía para que acompañe con "responsabilidad social" las políticas de seguridad vial, situó la conducta transgresora de conductores y peatones entre las deficiencias colectivas más notorias.

La escalofriante estadística de accidentes de tránsito, con sus graves consecuencias de muertos y heridos, ubicó la situación entre las prioridades del Poder Ejecutivo.

Luego de anunciar el envío al Congreso del proyecto de ley de seguridad vial y el propósito de reducir el índice de siniestralidad en un 50 por ciento en los próximos cinco años, la presidenta llamó al conjunto de la sociedad a actuar responsablemente ante un problema que es "de todos".

La iniciativa enviada al Parlamento para su tratamiento durante el período de sesiones extraordinarias, contempla la creación de la Agencia de Seguridad Vial, que actuará con las provincias y los municipios para unificar el otorgamiento de las licencias de conductor, la realización de los exámenes a los conductores, en la implementación de las medidas de prevención y de sanción a los infractores de la Ley de Tránsito.

Es necesario, además, -"imprescindible" dijo la jefa de Estado- un cambio cultural que lleve a los conductores a "aceptar el control" porque "pedimos que el Estado controle, pero al otro".

El objetivo a alcanzar en conjunto es "la modificación de los comportamientos y las conductas" de conductores y peatones para solucionar un problema que causa 6.000 muertos por año.

En sustento de su convocatoria a ese cambio, la presidenta resaltó que el 77 por ciento de los accidentes es protagonizado por automovilistas.

En consonancia con ello, desde distintas entidades vinculadas con la seguridad vial se indicó que no alcanza con que desde el Estado se aborde el problema con el análisis de las causas que provocan los accidentes y se intente avanzar en las políticas de prevención.

Buena parte de los interrogantes que plantea esta situación deben ser dirigidos a los conductores y al resto de la sociedad, indicaron.

La Asociación Argentina de Compañías de Seguros precisó en la Argentina se registra un choque cada treinta segundos y, según un estudio que realizó junto a organismos oficiales, la mitad de los accidentes ocurren durante los fines de semana, con el cansancio, la distracción, las altas velocidades y el caudal del tránsito como factores principales.

Los accidentes de tránsito incrementaron en los últimos ocho años el promedio de muertos y heridos en un 69 por ciento y sus consecuencias impactan aún desde lo económico, pues se ubica entre los mayores generadores de años de vida potencialmente perdidos y provoca la pérdida de entre 1 y 2 puntos del Producto Interno Bruto.

Las primeras reacciones ante el anuncio presidencial llegaron desde los gobiernos de la Ciudad y de la provincia de Buenos Aires, jurisdicciones en las que se producen más del sesenta por ciento de los accidentes que se registran en el país.

A ambos lados de la avenida General Paz a las dificultades que genera el creciente caudal de tránsito se suma la mala conducta de los conductores.

La ciudad de Buenos Aires y el conurbano registran los índices más elevados de infracciones de tránsito por vehículo.

La Capital recibe por día aproximadamente 850.000 vehículos que transportan a más de 3.250.000 pasajeros, y en su jurisdicción se producen el 19 por ciento de los accidentes.

La situación en el gran Buenos Aires es similar. El territorio bonaerense encabeza la abultada estadística con el 42 por ciento del total, a causa, fundamentalmente, de la elevada cantidad de casos que se producen en el Conurbano.

La afirmación presidencial de que el "problema es de todos" fue acompañada por los quince gobernadores que participaron del anuncio en la Casa Rosada.

Los mandatarios anticiparon la adhesión a la iniciativa, conscientes de que la gravedad de la situación no se agota en las dificultades de la circulación en la Capital y el gran Buenos Aires, sino que alcanza dramáticamente también a las rutas provinciales, donde ocurre uno de cada cuatro accidentes carreteros.