Cartas a la dirección

Pelea interna

Sres. directores: La idiosincrasia de los argentinos es curiosa y variada. Una característica que se repite es estar siempre en desacuerdo, por no decir, peleando. El tren bala es un elemento especial que ocasiona ya las más encendidas discusiones y que se acrecentarán a medida que se acerque la fecha del inicio de su construcción. Como soy argentino, no escapo a esa polémica y sufro la enfermedad de pelearme dentro de mí. Mi "cerebro" está peleado con mi "brazo" por el tren bala. Lo que es peor es que este último -mi brazo- se ha sindicalizado con mi "mano" y mis "dedos" -sin siquiera recibir la "orden del camionero Moyano para parar- y no firmar mis Cartas a este Diario. Me gritan en una "seudoparitariaïï en el interior de mi cuerpo, que ellos tienen "cerebro" propio y si piensan distinto al otro íno firman! Todo esto se agrava porque, yo, profesor, debo usar un lenguaje académico en la discusión y mi "brazo" emplea una terminología soez, me insulta, me maltrata y con palabras irreproducibles. íLa pelea por el tren bala fue terrible!

Mi "cerebro" decía, para Cartas de Lectores de ese prestigioso Diario, que su construcción era una obra grandiosa, que nos elevaba al nivel de los países del primer mundo, que al dársela a los franceses su construcción, "arreglábamos" la deuda que tenemos con el Club de París, que esa plata estaba bien gastada. Mi "brazo" con su "cerebro propio" me interrumpió y me agredió. Me trató de "pelo duro" íyo, que no tengo pelos! vos como profesor, parece que te recibiste en la Academia Pitman y que te sopló el viento "K" y te hiciste oficialista, como muchos. Te voy a dar mi opinión sobre este asunto. Yo tenía un amigo que a manera de "nuevo rico" encendía sus habanos con billetes de cien pesos. El gobierno no puede quemar tanta plata, al igual que mi amigo, por más que la soja lo hizo millonario. Con la mitad de ese dinero, que se va a gastar, se podrían hacer hospitales que salvarían cientos de vidas, que son más cantidad que los 10.000 desaparecidos de esa triste época. Además, ese tren es eléctrico y consume mucha electricidad, en momentos que se reparten gratis lamparitas de poca intensidad para bajar unas "chirolas" de ese precioso fluido. ¿En qué quedamos? Construirlo para Buenos Aires-Rosario-Córdoba le da un carácter "exclusivo" que apesta. Viajarán allí unos pocos privilegiados. Eso sí, hay un cinturón de indigentes, hambrientos, enfermos, que rodean Capital Federal como un triste collar que tiene por perlas la pobreza y la delincuencia. Ésos jamás podrán usar el tren bala. Tampoco llevará ese tren, ni un kilo de soja, ni un litro de leche de nuestra pampa, ni un litro de vino de Mendoza. Mirá viejo profesor, jubilado, decrépito, -ícómo me insulta!- si vos no publicás mi opinión sobre el tren bala, no firmo esta Carta. Un amigo sindicalista me aconsejó, aceptá Profe, o la Carta no sale.

Prof. M. Carlos Visentinin. DNI 2.389.173