Un informe del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) sostiene que, si la Argentina logra cumplir las metas previstas para el reemplazo de lámparas incandescentes, ahorrará unos mil millones de dólares en generación de energía.
El cálculo parte de comparar el número de megavatios no requeridos si se reemplazaran 20 millones de lámparas incandescentes comunes por las de bajo consumo (de cierta calidad), con el correspondiente costo para generarlos.
Si el plan de reemplazo de focos por lámparas blancas funciona, se ahorrarán unos 1.600 megavatios. Como construir el parque de generación para esa demanda energética y mantenerlo en funcionamiento cuesta unos mil millones de dólares (tal como lo demuestran las obras en Timbúes y Campana y sus proyecciones sobre consumo de gas natural o fueloil, para la puesta en marcha y su primera etapa), el Inti habla de un ahorro de mil millones de dólares en un año. La cifra equivale -aproximadamente- a un cuarto del presupuesto anual de la provincia de Santa Fe.
Durante 2006, el consumo de electricidad en la Argentina resultó equivalente a una potencia media de unos 10 GW (gigavatios), es decir, el consumo de 100 millones de lámparas de 100 W (vatios) continuamente encendidas en todo un año (un gigavatio es igual a un millón de kilovatios/hora, la unidad en que se mide el servicio eléctrico).
Si se piensa en el mismo ejemplo para todo el país, de estos 10 GW, unos 3 GW fueron utilizados por el sector residencial, cuyo consumo promedio resultó similar al de 30 millones de lámparas de 100 W encendidas permanentemente; y una tercera parte de lo consumido en las casas, cerca de 1 GW, se utilizó principalmente de noche.
El estudio del Inti dice que, si a este último gigavatio se lo pudiera reducir a la mitad mediante el reemplazo de lámparas comunes por las de bajo consumo, se obtendría el ahorro de mil millones en un año. O lo que es mejor, esa inversión podría atender la demanda de otros usuarios, como las industrias.
Por ahora, el Plan Nacional de Uso Racional y Eficiente de la Energía prevé en una primera etapa el recambio de 5 millones de lamparitas, que comenzará en febrero próximo, a razón de dos por cada domicilio beneficiario. El Estado nacional ha previsto el reemplazo de otros 20 millones de focos comunes por lámparas blancas, en una segunda etapa, que se iniciaría a mediados de este año.
"El uso racional de los recursos energéticos es la principal fuente de energía barata y es a la que habrá que recurrir de una manera generalizada, para hacer frente a las perspectivas de crecimiento", sostiene el ingeniero Jorge Fiora que en un link de la página del Inti (www.inti.gov.ar) explica, en un lenguaje accesible, las ventajas de reemplazar las luminarias.
Por otra parte, la Fundación para el Desarrollo Eléctrico, una entidad privada sin fines de lucro, estimó que el plan oficial conseguirá en el largo plazo -más de 365 días de ejecución- un ahorro de 1.330 MW. La cifra equivale al 14 % del récord histórico registrado en junio del año pasado (18.345 MW) y al 6 % del total del consumo de energía de 2007.
En general, los expertos del sector energético afirman que lo peor que podría ocurrir es que se olvidaran los programas de ahorro energético en el corto plazo, en cuanto se logre algún alivio al actual cuello de botella.
En nuestra ciudad, el ingeniero Jorge Caminos, de la Facultad Regional Santa Fe de la Universidad Tecnológica, advirtió hace ya casi dos años, en una entrevista publicada por El Litoral, que "en los países serios el objetivo es lograr eficiencia energética". Su extensa explicación advertía que el propósito es tener tasas de crecimiento de la demanda energética inferiores a las del crecimiento de sus economías, para que aquéllas no operen como un freno para estas últimas.
El titular de la Secretaría General de la casa de altos estudios advirtió, en febrero de 2006, que los argentinos "tenemos un grave problema de mala educación" respecto de los recursos energéticos, cuando el gobierno había pasado al archivo al plan para ahorrar energía llamado Puree.
Recordó que otros países, como Brasil a mediados de los 90, sufrió una grave crisis energética por la falta de agua en sus represas hidroeléctricas. "Debían bajar el consumo de energía en un 20 %, y lo hicieron, con fuerte presencia del Estado y una sociedad que toma conciencia y responde responsablemente", advirtió Caminos.
Inti
El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (Inti) fue fundado en 1957, como continuidad de otro creado en 1944, y cuyas metas y responsabilidades no han sido revisadas integralmente desde entonces. En la actualidad, trabajan en Inti más de 1.200 personas, de las que 850 son pagadas por el Presupuesto Nacional y el resto son contratadas por su sistema de centros, integrado por 29 unidades en cuya conducción participan empresarios y funcionarios ligados a cada rama de actividad. Está presente en 11 provincias, con sus centros o delegaciones y le brinda servicios a unas 7.000 empresas al menos una vez por año.