Llegan cartas
Sugerencia para el Ing. Barletta
Señores directores: A los 93 años, con poco hilo en el carretel, me queda menos tiempo para tratar de concretar una cantidad de cosas, ideas y sugerencias que quedarán en la nada si no me apuro. Tengo una montaña de papeles escritos, en borrador, que puede que algún día me decida a pasar en limpio, con mi añeja Olivetti, pero calculo que su destino más probable será el tacho de basura. Sería una lástima, supongo vanidosamente. Desde hace tiempo trato, infructuosamente, de comunicarme con Ud. ingeniero Mario Barletta. Le recuerdo que no hace mucho, antes de asumir su cargo, me prometió comunicarse conmigo, cosa que no ocurrió hasta ahora y que seguramente lo olvidará o traspapelará, dados sus múltiples y urgentes compromisos. Le anticipo, ingeniero, para su tranquilidad, que mi solicitud para una audiencia, que sería muy breve, no tiene por objeto pedir nada sino contribuir a que tengamos una ciudad mejor, de común acuerdo con sus evidentes buenos propósitos. Tiene que ver con la solución definitiva y viable de la cloaca onerosa e insoportable que representan el lago del Parque del Sur y el puerto, especialmente el dique uno, recuperándolos para goce de propios y turistas. Hace casi 30 años que vengo peleando infructuosamente, publicando artículos en diarios y revistas, para convencer a las autoridades de que sólo se necesitan dos dedos de frente, un poco de buena voluntad y poca plata para resucitar el arroyo El Quillá, comunicando con un corto túnel el lago con el puerto y otro de desagüe en el riacho Santa Fe, haciendo que el agua corra y todo vuelva a fojas 0.
Alberto Niel
Puente Colgante
Sres. Directores: ¿Por qué somos así? Si algo rescaté de la muy mediocre última gestión municipal, fue precisamente la iluminación de la silueta nocturna del Puente Colgante. Verlo vestido así me subyugó siempre, coincidiendo con parientes y amigos extranjeros de paseo por acá, que expresaron su admiración al verlo. Yo sentí que nada teníamos que envidiarle a las siluetas iluminadas de otros puentes famosos, como los de Brooklyn, por ejemplo, y que Santa Fe realmente había recuperado su principal ícono en todo su esplendor. En una ciudad chata de espíritu, sin sus edificios iluminados, con calles excesivamente iluminadas, y otras con muy poca luz, el puente vestido así ponía una nota de color incluso con la Costanera semioscura, como suele ocurrir. Sin embargo, después del 10 de diciembre, el puente se fue apagando, ni siquiera sus estrellas se prendieron para Navidad que, dicho sea de paso, ni un lindo árbol navideño fue armado en algún punto de esta urbe, algo que hizo sentir frialdad en dichas fiestas. Se me ocurrió preguntar por qué estaba pasando esto. Me dijeron que ese tipo de iluminación no coincidía arquitectónicamente con tal estructura. Puede ser que sea cierto, pero entonces, ¿cuál es la que corresponde y que supere lo hecho? No veo obras ni explicaciones oficiales al respecto. Tal vez lleve un tiempo realizar un nuevo proyecto, pero ¿por qué apagarlo mientras tanto, sumiendo más en la inexpresión a la entrada este de la ciudad? ¿O será como se dijo en un programa de TV local, que "eso era el símbolo de un gobierno que se fue"? Si esto fuera cierto, me pregunto: ¿por qué los santafesinos somos así? Esa mediocridad de pensamiento jamás nos permitirá mejorar, si no aprendemos a rescatar lo bueno de otros, así no me guste la cara del que lo hizo.
Rogelio Airone. España S/N - Altos del Sauce.
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