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Escenarios & Sociedad
Edición del Miércoles 05 de marzo de 2008
Puntos de vista
Un thriller político en formato de puzzle
Puntos de vista. Procedencia: USA, 2008. Título original: Vantage point. Dirección: Pete Travis. Interpretación: Dennis Quaid (Thomas Barnes), Forest Whitaker (Howard Lewis), Matthew Fox (Kent Taylor), William Hurt (presidente Ashton), Sigourney Weaver (Rex Brooks), Bruce McGill (Phil McCullough), Ayelet Zurer (Verónica), Edgar Ramírez (Javier), Eduardo Noriega (Enrique), Saad Taghmaoui (Suárez). Guión: Barry Levy. Producción: Neal H. Moritz. Música: Atli Írvarsson. Fotografía: Amir Mokri. Montaje: Valdis Óskarsdttir. Duración: 90 min.

El presidente de Estados Unidos se encuentra en España, donde se realiza una cumbre mundial sobre el terrorismo internacional. Apenas inicia su discurso ante una multitud en la plaza mayor de Salamanca, se oye un disparo y cae al suelo, mientras se desata el caos entre la gente.

Esta es la imagen de partida para un thriller político con muchísima acción que, según su director Pete Travis, le dio la oportunidad de explorar la idea de "la verdad", y el hecho de que ésta se encuentra "en el ojo de quien la contempla".

Existen por lo menos ocho puntos de vista, cada uno con un relato distinto sobre el mismo hecho y en cada versión hay un modo distinto de entender el mundo.

La película remite al período inmediatamente anterior y posterior al intento de asesinato, desde distintas miradas, que van desde la del propio presidente y sus principales custodios, hasta un turista que está en la plaza por absoluta casualidad. Cada relato aporta un dato distinto que funciona como las piezas de un rompecabezas.

Así, cuando la televisión americana muestra el acontecimiento para millones de espectadores de todo el planeta, responde a la visión oficial, tratando de minimizar las manifestaciones opositoras con pancartas del tipo "basta de sangre por petróleo" y otras consignas hostiles hacia el presidente.

Sólo cuando el espectador tiene el cuadro conjunto, las ocho piezas del rompecabezas, entenderá qué ha sucedido. Las partes del puzzle empiezan a encajar y revelan un oscuro diagnóstico sobre la paz mundial presente y futura.

Competente aunque impersonal

El desafío de mantener el interés del público sobre una escena que se repite varias veces, se sostiene en mostrarla cada vez con diferencias, ya sea desde los cambios en la banda sonora o del uso de distintas lentes y tipos de iluminación o diferentes enfoques, alternando cámara en mano, cámara fija, travellings con grúas y vistas aéreas.

Por ejemplo, cuando se ve la plaza por primera vez, se muestra con planos largos y estáticos que progresivamente se van acelerando hasta un ritmo vertiginoso, a medida que el film avanza. Cuando el relato se ve desde el punto de vista de un agente del servicio secreto, la multitud, que antes parecía amistosa, tiene un aspecto inquietante, donde cada rostro puede ser el de un posible agresor; el lento movimiento de una cortina soplada por el viento puede responder a la asechanza de un francotirador.

Adoptando la inmediatez de un documental, si algo define a este thriller es la intensidad de la acción, con giros del guión y cambios de personajes: hay tiros, bombas, persecuciones a pie y automovilísticas; cuando uno de los coches choca, la cámara da vueltas adentro del vehículo, exactamente como si el espectador estuviese recibiendo el cimbronazo.

Sobre la lectura política del film, podría decirse que se acerca a lo políticamente correcto, mostrando al presidente como un héroe que tiene quien lo quiera; sin embargo, también el film se preocupa por dejar algunos claros indicios de malestar (algunos proyectados al futuro), incluidos los móviles y presiones de quienes están en el bando contrario.

Conviene advertir que los personajes no tienen la profundidad ni el trasfondo humanístico de películas emblemáticas como "El ejército de las sombras" de J.P. Melville y ni hablar de las comparaciones estéticas con "Rashomon" de Kurosawa. En ese sentido, la película está más cerca de un vibrante episodio de "Misión imposible", contado con la particularidad del film japonés. En síntesis, se trata de un buen entretenimiento con mucho de nihilismo y artificio formal, sin demasiado sustento ético.

Rosa Gronda





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Miércoles 05 de marzo de 2008

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