8 de marzo: Día de la Mujer

ANA MARIA ZANCADA Desde Málaga

Y estamos ya frente a otra recordación universal del Día de la Mujer. Muchas veces nos preguntamos si esto no es una discriminación hacia adentro. Pero frente a las atrocidades que en nombre de religiones, creencias, fanatismo o falta de conciencia moral se están cometiendo en el mundo entero, pensamos que el 8 de marzo es sólo un suspiro en medio de una tormenta.

A lo largo y ancho del mundo se cometen actos injustos y atroces, agravados en el caso del sujeto mujer.

En España, la violencia de género, como lo llaman ellos, es gravísima. A diario escuchamos, vemos o leemos la cantidad de mujeres brutalmente golpeadas o asesinadas, sin una ley adecuada que las defienda. Las pobres no tienen protección ni dónde refugiarse. Una vez hecha la denuncia no tienen más remedio que regresar a su hogar, donde la brutalidad del hombre resentido se ensaña con ellas, y así terminan.

En el plano intelectual, también la injusticia recae sobre la mujer en un doble papel. Como tantos escritores y militantes que han sido pasto del mesianismo de regímenes o dictaduras, se agrava en el caso de protagonistas femeninas.

En el diario El País, de Madrid, del 20 de febrero de este año, la cronista Soledad Gallego Díaz hace mención a un nuevo caso de persecución y discriminación. Se trata de la médica y escritora Taslima Nasreen.

De origen bengalí, nació hace 45 años en Bangladesh y desde hace 14 años vive huyendo del absolutismo y la incomprensión que ejerce cierto tipo de islamismo. En 2003 publicó una novela titulada "Dividida en dos", que es el tercer volumen de su autobiografía que constará de siete partes. Mientras tanto, sigue ofreciendo su valerosa resistencia a todas las amenazas y denunciando los abusos y limitaciones hacia la mujer musulmana.

Algunos grupos denunciaron que esta publicación contenía frases ofensivas para el Islam y la obra fue prohibida en Bangladesh.

En marzo de 2007, un grupo de clérigos ofreció 1.800 euros a quien consiguiese decapitarla. En agosto fue agredida por un grupo de fanáticos y en noviembre tuvo que abandonar Calcuta donde quiere vivir y donde se habla su lengua materna, el bengalí, en la que ha escrito más de 30 libros, novelas, poemas y ensayos. Taslima Nasreen está más que cansada de esta persecución y reclama la misma protección que ha recibido Salman Rushdie.

En el pasado mes de enero, el presidente Nicolás Sarkozy le quiso entregar personalmente el premio Simone de Beauvoir, que se le había otorgado junto a otra escritora amenazada de muerte, Ayaan Iris Ali, pero fue disuadido por las autoridades indias. Esta última es holandesa de origen somalí y escribió el guión del documental por el cual fue asesinado Theo Van Gogh.

En esta sociedad tan convulsionada, millones de mujeres son aún discriminadas, sojuzgadas, torturadas física y mentalmente, postergadas, mutiladas y asesinadas, desde Asia hasta América, Ciudad Juárez es un ejemplo.

En Afganistán, luego de la barbarie del régimen talibán, se han vuelto a ver los burkas azules que ocultan a las infelices que ni siquiera pueden salir solas a la calle. En España cerca de un millón de mujeres sudamericanas trabajan hasta 18 horas diarias para reunir el dinero necesario para la educación de sus hijos que quedaron en el país de origen. Ése es el argumento de un libro de reciente publicación titulado "Educar desde el Locutorio", ya que el teléfono se transforma en el único vínculo con los afectos perdidos.

Valga este nuevo 8 de marzo para que el mundo vuelva su mirada hacia todas las minorías, no solamente mujeres, que en este momento están sufriendo las consecuencias de la ferocidad del lado más oscuro del ser humano.