| Sobre la emancipación americana
Por Bibiana Valorzi "La Aventura Gaditana y el Río de la Plata", por Rosa Meli. Editorial Dunken, Buenos Aires, 2005."Las revoluciones de los pueblos son como una llama que se sofoca un momento, pero que no puede extinguirse. Los patriotas de Nueva España caminarán en pos de su objeto... se detendrán a veces, pero será para tener aliento y... no exterminado todo el pueblo, él se libertará tarde o temprano", leemos en una cita de la Gaceta de Lima Independiente de 1821. Rosa Meli aborda parte del proceso de emancipación americana analizando las relaciones de poder desde una perspectiva triangular. Por una parte, el objetivo americanista frente a España; por la otra, la amenaza realista de expedicionar sobre las Provincias Unidas y, como tercer bloque en estas tensiones, la posición de las naciones europeas con relación a España, en el período 1814-1822. Desde 1814, Fernando VII pretendía retornar a su dominio las colonias americanas, volver a la situación que existía con anterioridad a la invasión napoleónica a la península. Informado sobre los nacientes gobiernos y entendiendo que no había posibilidad de arreglo sin recurrir a la fuerza, proyectó una gran expedición que partiría desde Cádiz, suponiendo que los patriotas constituían sólo una minoría insurrecta. En este estudio, ocupa un lugar destacado la "guerra del corso". En 1815, el Director Supremo Ignacio Álvarez Thomas concedió patentes como estrategia de financiación del gobierno, sumando recursos privados a la causa emancipadora. El corso produjo enormes daños a los recursos financieros de la corona y aumentó la desmoralización y pérdidas en sectores privados que llegaron a la quiebra. Los marinos, en su gran mayoría, se sumaban movidos por el interés y la especulación económica, pero este hecho no impidió que algunos rindieran servicios inestimables a la independencia, como Guillermo Brown e Hipólito Bouchard. En 1816, la amenaza realista motivó que el gobierno de Juan Martín de Pueyrredón planificara una estrategia defensiva. Entre las medidas adoptadas decretó el armado de barcos corsarios contra buques españoles, el reclutamiento de voluntarios y la reformulación de la política internacional enviando a Europa agentes oficiosos y comisionados especiales, que se sumaron a figuras como Bernardino Rivadavia y Manuel Belgrano. Con respecto a la posición de las naciones europeas, España esperaba el Congreso de Aquisgrán, en 1818, para obtener el apoyo continental, pero éste reveló finalmente que los objetivos de aquéllas eran comerciales, más allá de un tibio reconocimiento a las posesiones españolas en América. "La independencia del Río de la Plata, al igual que la del área andina y la ocupación de la Banda Oriental por los portugueses cobran interés sólo en la medida que podría perjudicar la balanza comercial de cada potencia que luchaba por mantener el equilibrio europeo...". En la península, hacia 1819, el descontento y la penuria social alcanzaban un estado alarmante. El desorden de la hacienda pública y la intranquilidad del ejército ante la inminencia de la partida hacia América terminaron con un levantamiento de las tropas, situación a la que se sumaron la peste y diversas conspiraciones. La expedición que saldría desde Cádiz, anunciada muchas veces y postergada otras tantas, se frustró definitivamente hacia enero de 1820. La autora llega a la conclusión de que la expedición puso en peligro la guerra de la independencia americana. Las contingencias históricas la habrían retrasado lo suficiente como para madurar el hecho de que España y América asumieran nuevas realidades políticas y culturales que rompían con el absolutismo de los borbones y encauzaban a los pueblos hacia una tendencia constitucional. Rosa Meli es santafesina, graduada en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNL. Se ha desempeñado como docente e investigadora en Buenos Aires y es autora de numerosas publicaciones de investigación histórica. Según leemos en la introducción, este estudio es el primero que realizó y publica con un especial recuerdo y reconocimiento para dos historiadores que inspiraron el trabajo de toda su vida, el doctor Leoncio Gianello y el profesor Ricardo Piccirilli. |
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