Carlos Petroli - CMI Contenidos
Qué medidas debería tomar el Gobierno para que a doña Rosa no le cueste más caro pasar por la carnicería, estuvo entre las preguntas que debieron contestar el jueves, en el marco de Expoagro, los referentes de la producción que integran la cúpula del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
Las comparaciones con Uruguay y Brasil también estuvieron a la orden del día. La balanza comercial de los uruguayos es muy dependiente de la carne y por eso encontraron una forma de subsidiar al consumo interno; su política está fuertemente orientada a obtener divisas de la exportación mientras el consumo del otro lado del Río de la Plata apenas llega a 30 kilos por habitante y por año. "Si Brasil aumenta dos kilos su consumo anual por habitante se queda sin carne", explicó Dardo Chiesa, titular del Instituto.
En sus misiones en el exterior, el organismo dará explicaciones a los importadores mundiales, para evitar una caída mayor de la imagen argentina en los mercados a raíz de las limitaciones en las ventas al exterior.
En respuesta al intríngulis de doña Rosa, Chiesa planteó que el Gobierno debería subsidiar el consumo de ciertos cortes y no a los feedlots (engordes a corral) o a la media res como se estuvo discutiendo en los últimos días.
Además, consideró erróneo recortar el cupo de exportación a 20 mil toneladas mensuales porque desacelerará la producción de novillos pesados. Los que salen al exterior son cortes "engrasados" de novillos de entre 480 y 500 kilos, que no se consumen internamente.
Chiesa comentó que marzo y abril son meses de caída en la oferta ganadera (en esta época el Gobierno suspendió la exportación en 2006) y los precios suben porque el consumo inició un nuevo ascenso a mediados de 2007 (cuando el tomate llegó a 16 pesos por las nevadas). "No se logra aumentar la producción en uno o dos años, los plazos de la ganadería son largos", recordó.
El presidente de Coninagro, Fernando Gioino, se mostró optimista de lograr políticas consensuadas con el Gobierno. "Para el sector, lo fundamental es aumentar la oferta a través del aumento de la producción debido a que tenemos un mercado interno demandante (se pasó de 50 kilos por habitante en 1990 a casi 70 kilos anuales), un mercado internacional comprador mientras el stock ganadero se mantiene estable. La solución es apuntar a incentivos fiscales", señaló Gioino.