SALUD
Una molesta combinación
Intestino irritable y estrés.

El SII se caracteriza por la combinación de síntomas, entre los que se destacan el dolor abdominal, el malestar después de las comidas, náuseas y vómitos. Si bien la prevalencia es mayor entre las mujeres, puede presentarse en ambos sexos y a cualquier edad.
fuente: agencia Pro Salud News. foto de El Litoral

+ por Revista Nosotros

El Síndrome de Intestino Irritable (SII), también llamado colitis funcional o Síndrome de Colon Irritable, es una condición relativamente frecuente, de causa desconocida y mayor prevalencia entre las mujeres que, en muchos casos, puede manifestarse o agravarse frente a las situaciones de estrés y preocupación.

Se calcula que el 20 por ciento de la población de nuestro país padece esta afección, caracterizada por una combinación de varios síntomas, entre los que se encuentran el dolor abdominal, la hipersensibilidad, las náuseas (especialmente después de comer), los gases, los vómitos y la ansiedad.

Como consecuencia de la alteración de las funciones intestinales, se desata una combinación de diarrea y estreñimiento que genera incomodidad y malestar que, a su vez y en caso que exista una situación preocupante o que genere ansiedad de base, contribuye a incrementar el estrés.

En cuanto a la prevalencia, si bien el SII puede presentarse a cualquier edad, en general comienza a manifestarse ente los 20 y 29 años, alcanzando su pico máximo entre los 45 y 55. "El síndrome de colon o intestino irritable es un trastorno de la evacuación que se manifiesta por la alteración de la normalidad, pasando de etapas de constipación a etapas de diarrea. Esta afección -que también puede presentarse sin dolor abdominal- depende estrictamente del sistema nervioso, razón por la cual -aún teniendo un colon sano- los pacientes manifiestan anormalidades cuando atraviesan períodos de tensión o estrés emocional", señaló el doctor Eduardo Gabriel Segal, jefe de Gastroenterología del Hospital Durand.

Por su parte, el doctor Emilio Varela, médico gastroenterólogo, jefe honorario del Servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA), indicó que "el SII es una condición muy prevalente, al punto de afirmarse que no hay alguien que no haya presentado -aunque sea en forma transitoria-, síntomas de colon irritable".

Pero el especialista, también ex presidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE), profundizó al decir que "en comparación con la incidencia en hombres, el sexo femenino lleva una ventaja de dos a uno; mientras que otro de los grupos más perjudicados es el conformado por aquellas personas que han sufrido algún tipo de episodio que pueda haber desencadenado situaciones estresantes. En la vereda opuesta, el SII es menos frecuente en personas que practican deportes o actividades de riesgo".

No retrasar la consulta

Sin embargo, el principal problema es que pese a la recurrencia de los síntomas y a las molestias que éstos generan, mucha gente suele retrasar el diagnóstico atribuyendo el malestar a situaciones de la vida cotidiana o a la ingesta de determinados alimentos.

Al respecto, el doctor Segal postuló: "en general, a los pacientes les toma años tratar el SII porque no se les explica bien en qué consiste esta condición y no cuentan con información suficiente. Por eso es importante sentarse y explicarle cada detalle de su condición, haciendo hincapié en la importancia del factor emocional".

No obstante, la dieta también es otro de los factores fundamentales: una dieta baja en fibra, el uso de laxantes para bajar de peso, la ingesta de alimentos en mal estado, no alimentarse lo suficiente o, por el contrario, ingerir comidas demasiado abundantes, son puntos que deben ser tenidos en cuenta.

Cómo se diagnostica

Una vez concretada la visita médica, lo primero que debe realizar el especialista es un cuestionario, con el objetivo de conocer en detalle la sintomatología del paciente y establecer un patrón que le permita determinar si se encuentra en presencia del SII.

Si los síntomas recién comienzan pueden realizarse pruebas de sangre, exámenes de orina y heces, o bien una ecografía abdominal o una colonoscopía, para asegurarse que las molestias correspondan a la afección en cuestión y darle inicio al tratamiento que consiste, básicamente, en procurar el alivio de los dolores. En algunos pacientes, además, es conveniente poner en práctica cambios en la alimentación.