Mario Cáffaro
Gerardo Morales preside el comité nacional del radicalismo; Ernesto Sanz, el bloque de senadores partidarios; y dedican parte de la semana a recorrer los distritos para discutir con dirigentes y afiliados el futuro de la fuerza política. Estuvieron en Santa Fe el jueves por la noche y se encontraron con correligionarios, la mayoría de los cuales está en cargos de gobierno, ya sea provincial o municipales. El análisis de la situación partidaria de Santa Fe fue eje del debate. Estuvieron, entre otros, la vicegobernadora Griselda Tessio; todos los legisladores provinciales que desde la UCR integran el Frente Progresista, incluido el senador Felipe Michlig. Roberto Vicente, secretario de Justicia; José Corral, secretario de gobierno municipal; Raúl Molinas, secretario de la mesa del comité nacional, se sentaron alrededor de la mesa.
Morales dijo que estas visitas tienen por objetivo "comunicarnos con los 3.200.000 argentinos que nos votaron en octubre para transmitirles un mensaje de tranquilidad; decirles que no desertamos; hoy más que nunca estamos firmes con el proyecto alternativo de país que planteamos el 28 de octubre. Más que nunca creemos en la necesidad de mejorar la calidad institucional, la transparencia; de poner límites al abuso de poder, más aún después del pacto Kirchner-Lavagna, que muestra al gobierno por el mismo camino de cooptación y compra de dirigentes. Reivindicamos un proyecto distinto; un radicalismo independiente, autónomo del gobierno, libre, con 27 diputados y 10 senadores nacionales que van a defender y a representar esas ideas".
En Santa Fe, el diálogo es con un sector del radicalismo y no con las autoridades constituidas, que encabeza Luis Cáceres. Morales no duda en afirmar que hablan con lo que él llama "radicalismo representativo".
"Traemos un viejo conflicto institucional; estamos tratando de que el radicalismo de Santa Fe se normalice con una convocatoria a elecciones internas lo más pronto posible, que devuelva las cosas a su cauce y que nos permita, como partido que forma parte de un proyecto de gobierno provincial, tener un patrón de ordenamiento que toda fuerza debe tener cuando tiene semejante responsabilidad".
El senador jujeño no reconoce a las autoridades actuales y la intervención dispuesta oportunamente está en manos de la Cámara Nacional Electoral. "Creemos que se ha tomado el comité por asalto. No queremos que nadie se vaya a su casa, queremos que se abra la instancia de un proceso electoral interno que ponga las cosas en su lugar. Toda la representación del partido está en el gobierno, en el proyecto del Frente".
Sanz es optimista sobre el futuro de la fuerza. "El 55 % de los argentinos no votó el modelo kirchnerista en el momento de mayor brillo del modelo y cuando los astros jugaban a favor. Sociológicamente, la gente votó cosas que mucho tienen que ver con el radicalismo. Debemos hacer una fuerte autocrítica para determinar por qué razón esas ideas, ideas de toda la vida del radicalismo, hoy no están representadas por nuestro partido. Han pasado muchas cosas desde el 83 para acá y, no obstante, el partido sigue en pie y con la gran necesidad de renovar la herramienta de vinculación con la gente. Estamos diciéndole a la gente: `Llegó la hora del partido, de renovar la metodología, de modificar normas internas, de la renovación de personas"'.
Ambos cuestionan a los gobernadores de extracción radical que fueron a visitar a Kirchner a Puerto Madero, aunque admiten la necesidad que tiene todo mandatario de tener una relación madura e institucional con la Casa Rosada.
"Hay una definición enorme a tomar: o se forma parte de un partido autónomo, independiente y con una clara decisión de construir una alternativa al modelo de Kirchner, o, si se quiere formar parte del modelo oficialista, las puertas están abiertas para salir. Que un gobernador o intendente radical tenga que ir a la Casa Rosada a tener una buena relación con el gobierno me parece lógico, forma parte de la madurez y racionalidad políticas. Ahora, que tengan que ir a Puerto Madero a someterse a un líder político de otro partido es grave", subrayó el mendocino.
Morales entiende que la decisión de Kirchner de definir su lugar desde la presidencia del Partido Justicialista "pone en debate la necesidad de fortalecer el sistema de partidos políticos". Sí diferencia la situación del PJ, intervenido desde hace 11 años, con la del radicalismo, con sus cuerpos internos funcionando y con procesos electorales en todos los distritos y entre cuyos objetivos inmediatos está la pretensión de una interna en Santa Fe y normalizar provincia de Buenos Aires. "Queremos recuperar la identidad a partir de los principios, la disciplina, la organización. Éste momento es para fortalecer el sistema de partidos".
Sanz apunta la decisión de debatir el sistema de partidos por sobre la democracia de candidatos que algunos pretenden imponer en el país.
Anunciaron para el 8, 9 y 10 de mayo un seminario en Villa Carlos Paz, para pensar el partido, y una convocatoria a la convención nacional para agosto, a fin de transparentar el funcionamiento partidario con nuevos sistemas electorales internos, entre otras cosas. En materia parlamentaria, se avanzará en la coordinación de la agenda con el socialismo, el ARI y otras fuerzas, "sin que esto signifique hacer una alianza electoral", destacó el mendocino.
"Es imprescindible que las fuerzas progresistas, republicanas, tengan una identidad; venimos a discutir esto a Santa Fe, donde estas cosas están presentes", acotó Sanz, quien marcó el cambio político que se observa en la Argentina. "Kirchner cabalgó sobre un modelo de un país dividido en centroizquierda y centroderecha. Ahora, va a la peronización del proyecto. Antes, el peligro era que el progresismo quedara subsumido en el modelo kirchnerista, cuando muchos progresistas nada tenemos que ver con eso; hoy el peligro es el del partido único al estilo PRI mexicano".
A la hora de marcar las preocupaciones por el rumbo del gobierno, Sanz habla del "modelo de acumulación política y económica. En lo primero van por todas las estructuras, cooptando dirigentes a través de la extorsión con fondos públicos; el modelo de acumulación económica tiene una matriz de corrupción que son los subsidios; los sobreprecios de la obra pública; Moreno apretando empresas y poniéndose dentro de los costos de éstas y entregándoselos a otras competidoras, el Indec". Morales subraya que está en riesgo la república, porque "se afecta la independencia del Poder Judicial y el Congreso se convierte en una escribanía. No es casual que la Corte plantea la administración independiente de su presupuesto que hoy depende de Alberto Fernández y que para gastar un peso deba recurrir a un tipo al que no eligió nadie".
Ambos senadores fueron los que frenaron el pago de 600 millones de pesos al grupo Grecco y descubrieron que éste le debe al Estado 179 millones de pesos.
"Fue un claro ejemplo de cómo el Estado bobo es capaz de llegar hasta el último momento decidido a pagar 600 millones de pesos a un holding, de una deuda ilegítima, irregular, que dos senadores casi de causalidad, casi por olfato, pudimos abortar y obstaculizarlo. Esto marca la necesidad de tener oposición en la Argentina, y que hay corrupción en el Estado".