Escenarios & Sociedad: SOCI-05
MIRADAS HACIA EL BICENTENARIO
Sobre el rol de la pintura en la construcción de la Nación
La muestra "Las armas de la Pintura. La Nación en construcción" indaga sobre la función política y los modos de representación de la pintura en la edificación de la Nación, entre la batalla de Caseros (1852) y la guerra del Paraguay (1865-70).

TÉLAM

La primera exposición del ciclo Miradas hacia el Bicentenario, que quedará inaugurada el martes 18 en el Museo Nacional de Bellas Artes, "aborda cómo funciona la pintura como escritura de la historia cuando la historia todavía no estaba fijada en los manuales escolares y en un momento donde también la Nación estaba en construcción", explicó Roberto Amigo, curador de la muestra.

En esos tiempos, subrayó el experto, "había relatos diversos sobre cuáles debían ser estos relatos fundadores, cuáles eran los héroes y los hechos gloriosos que debían ser fijados en la construcción de una identidad que todavía no era un programa estatal".

"No existía el Estado, existían dos estados -la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires- que estaban en beligerancia y que construían sus propias identidades a partir de sus propios discursos políticos, pero que remitían a una Nación preexistente, por lo que también pensaban cuestiones simbólicas en referencia a esa Nación en común", consideró Amigo.

"La pintura es formadora de esa idea de Nación y funciona como una de las armas de discusión de qué modelo se iba a construir -explicó-. Y a fines del siglo XIX, la pintura ya es constructora de un discurso fijado por un programa de homogeinización cultural, aunque todavía hay disputas que generan formas estilísticas diversas de representación".

DEBATES

"Mientras en Buenos Aires se asumía el deseo de una normativa académica de las grandes máquinas de pintura y de historia para hacer estos relatos de los orígenes de la Nación -mencionó Amigo-, en la Confederación Argentina sobre todo en el ciclo de Juan Manuel Blanes en el Palacio San José, se remitía a otra tradición pictórica".

"Esa tradición de impronta americana, derivada de la cartografía militar y los grabados militares estaba fuera del influjo de la normativa académica. No es sólo una cuestión de representación de qué contenidos se elegían sino desde que tradiciones visuales iban a ser representados", resaltó.

Según el recorrido que uno elija, adelantó el curador, la muestra exhibida en la sala 106 ofrece diferentes abordajes con espacios museográficos que dialogan y se interpelan entre sí con el aporte de la "Serie Federal" de Luis Felipe Noé, una reflexión contemporánea que clausura estos modelos ilustrativos de representación de la historia".

En la década del 60 donde nuevamente se debatía qué modelo de Nación se deseaba, "la pintura de Noé clausura definitivamente el modelo ilustrativo de representar la historia y el pasado que se había instaurado en esta génesis mostrada por la exposición".

Noé muestra el pasado, recalcó Amigo, "de una manera activa con el acento puesto en la propia materialidad de la pintura y no en la narración. Una relación, entre vanguardia histórica, vanguardia política y vanguardia artística, que va hacia el pasado y genera nuevos relatos históricos".

"Es alguien que utiliza las armas de la pintura en un concepto totalizador de imagen muy fuerte y que clausura esta continuidad de la representación histórica desde el siglo XIX", insistió el curador.

DIÁLOGO ENRIQUECEDOR

Uno de los objetivos de la muestra, es dialogar con distintas colecciones nacionales, provinciales y privadas con ciertos géneros que no están representados en la colección del Museo Nacional de Bellas Artes.

"Como fundamentalmente en la colección de este museo -salvo las obras de Cándido López o de Morel- predominan retratos o paisajes y otros géneros, para mí es muy importante el diálogo que se suscita con obras que no figuran en su patrimonio como pinturas de historia, combates o alegorías", explicitó.

Para Amigo, "este diálogo resulta muy enriquecedor, ya que totaliza los géneros históricos del siglo XIX".

Participan de la exposición 36 pinturas de gran tamaño, obras del Palacio San José, el Museo Mitre, el Museo Histórico Nacional, el Museo de Luján -con obras de Benjamín F. Rawson, las primeras pinturas hechas por un pintor nativo en el país-, el Centro Museológico Enrique Udaondo, la Asociación Italiana Unione e Benevolenza y colecciones particulares.

"Son cuadros que por primera vez se reúnen colectivamente, algunos son obras de artistas olvidados por mucho tiempo como el caso de Rawson y hay diferentes estilos, desde un academicismo ecléctico hasta obras románticas o de mucha fuerza visual", describió.