"La imagen secreta", de Horacio Bollini. Corregidor, Buenos Aires, 2007.
De la obra de arte como espejo inmóvil (pero de reflejos incesantes a través del tiempo) al cine, que se desarrolla como la música en el tiempo y en el que "somos lanzados al aire desde un punto incierto y hacia un punto incierto como la piedra de Spinoza", los ensayos de "La imagen secreta" conforman un recorrido apasionante sobre las ideas y mitos a través del arte. De las artes plásticas explícitamente, aunque con certeras alusiones a la mejor literatura.
Junto a los estudios sobre Fra Angelico, Piero della Francesca, Leonardo, El Bosco, el barroco jesuítico-guaraní o Van Gogh, hay un breve ensayo sobre Kafka que, tras tantos kafkianismos de kafkianos kafkianistas, parece devolvernos una esencia de este supremo escritor del siglo XX, recordándonos su profundo humanismo, su denso lirismo y la clave de su narrativa que se cifra en la indeterminación y vaguedad de los espacios y en los desvaídos contornos temporales.
Bollini propone un doble recorrido que es en ambos sentidos ilimitado: la observación del espejo inmóvil y la captación de los variados reflejos especulares que se han desplegado en el tiempo desde la creación de la obra, los estratos y cercos, y matices de desplazamientos interpretativos que, hoy y aquí, con las limitaciones del caso podamos concebir.