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Campo Litoral
Edición del Sábado 15 de marzo de 2008
Región: REG-01
Propuesta del Consorcio Progan y la Cooperativa Coprodex
Una política integradora entre la exportación y el consumo interno
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El objetivo de este trabajo es el de intentar mostrar, con los números en la mano, las posibilidades reales que existen en la actualidad en el negocio de la carne vacuna, de poder sostener y aumentar los volúmenes en divisas de la exportación, garantizando a su vez, un abastecimiento barato y mayor al mercado interno que sea rentable y atractivo a todos los eslabones de la cadena cárnica.

Carlos A. Hernández. Presidente

Todos sabemos que el riesgo más grande de nuestra cadena se presenta en el sector productivo primario. Es decir en la propia ganadería. Nuestra producción hace como mínimo mas de 30 años que está estancada con un stock ganadero que ronda en los 50 millones de cabezas.

Ese stock hoy alcanza para producir solamente 80 kilos por habitante por año, que se distribuye a grandes rasgos entre 72 Kilos por habitante/año para el consumo interno y 8 kilos para la exportación.

Sin lugar a dudas, la principal causa de este retroceso ha sido la caída de los precios internacionales durante los últimos 30 años, producida básicamente, por los grandes volúmenes de excedentes de stock de carnes subsidiadas, que la CEE volcaba al mercado mundial, a precios viles, destruyendo los precios en el mercado mundial. Mercados como el de Rusia eran abastecidos totalmente por carnes de esta característica.

Demanda creciente

El mercado interno durante esos años soportó el grueso de la demanda pero el mismo no fue suficiente para generar un crecimiento sostenido de la ganadería.

Afortunadamente, esa realidad mundial cambió. En los últimos cinco años Europa redujo los subsidios a tal punto, que actualmente ya no sólo no tiene carne para exportar, sino que debe importar para completar su consumo interno.

Esta nueva realidad internacional generó un aumento espectacular de la demanda mundial de carnes rojas que nuestro país no pudo ni puede aprovechar en su totalidad. Todo lo contrario, como una gran paradoja, los altos precios internacionales, en vez de estimular al sector, están produciendo un retroceso de la actividad.

A nuestro entender, esta contradicción está causada porque nuestro sector no ha logrado consensuar políticas integradoras con el gobierno nacional, que permitan aprovechar los estímulos del mercado mundial para incrementar la rentabilidad y la producción del sector, garantizando a su vez el abastecimiento al mercado interno a precios acordes al poder adquisitivo de la población y sin la amenaza de disparar los índices inflacionarios.

Nos parece, que el ejemplo más grande de esta incapacidad de consenso es, sin lugar a dudas, la existencia del impuesto del 15% de derechos de exportación, más conocido por retenciones. Esta importantísima cantidad de dinero, debería haber ido, sin lugar a dudas, al bolsillo del sector, si se hubiera podido garantizar el abastecimiento al mercado interno a precios accesibles.

La mayor amenaza

Hay coincidencia en el sector, de que la mayor amenaza para nuestro cadena es el estancamiento o mejor dicho el retroceso de la producción ganadera. A este nivel de producción, dentro de pocos años, va a ser el mercado interno el que disparará los precios de la carne, haya o no haya exportación. Los números muestran que ya no se le puede sacar más toneladas a la exportación, para dárselo al mercado interno, sin producir graves problemas sociales, como cierres de frigoríficos, etc.

Nunca tenemos que olvidar que el principal enemigo de la ganadería es la propia agricultura. La carne como la leche compiten contra la soja. Y en campos de características similares una actividad debe competir contra la otra en términos de rentabilidad. O sea, en un mismo campo para que un productor críe vacas de carne o de leche, ese negocio debe ser mas rentable que la soja. Dada la simpleza y la rotación de este cultivo, en términos de mano de obra y de capital.

Se agrava el retroceso

El avance de la siembra directa permite que hoy campos que antiguamente eran exclusivamente ganaderos se vuelquen a la agricultura. Sin ir mas lejos, en nuestra propia Cooperativa, siete productores ya nos manifestaron que este año no reponen más terneros y que estos son los últimos novillos que nos entregan.

Está claro que la política actual de tratar de bajar el precio de la carne bajando el precio de la hacienda en pie, consolida este retroceso. De la forma que está instrumentada la cadena cárnica, cualquier baja que se pretenda hacer en los precios al mostrador repercute solamente en los productores. La única variable de ajuste es el precio del animal vivo.

Esta política está generando un enorme círculo vicioso que provoca un desaliento mayúsculo en la mayoría de los productores. Mayor control de precios, más desaliento, menor producción, menor oferta de hacienda.

La integración de la exportación con el consumo

Sin dudas, que el principal obstáculo es la existencia en nuestro país de un doble estándar sanitario para los frigoríficos. Esto quiere decir que hay frigoríficos modernos e higiénicos que están autorizados a exportar. Y otros, de condiciones mas modestas, que sólo pueden operar en el mercado interno.

Los frigoríficos exportadores pueden procesar y empaquetar la carne al vacío en cortes anatómicos o fraccionados. Los frigoríficos del mercado interno sólo pueden sacar medias reses. No pueden fraccionar.

Este doble estándar sanitario provoca que un carnicero de barrio recibe la media res completa, es decir con todos los cortes. Los caros y los baratos, y por supuesto, tiene que venderla toda. Como en los barrios humildes la gente no puede pagar los lomos ni los bifes angostos a precios reales, utiliza su presupuesto para comprar cortes mas económicos como el puchero y el asado. De esta manera el carnicero de barrio, para poder pagar su media res, tiene que levantar los precios de los llamados cortes populares y malvender el lomo y el bife angosto para equilibrar su ecuación de costo.

¿Qué provoca esto?

Que nos perdemos de vender el lomo a U$S 30 el Kg. para venderlo a $12 o $14 lo mismo que el asado. Y a la vez, tenemos que pagar $12 o $14 por el asado cuando lo podríamos comprar a $6, perjudicando claramente a las familias de menores recursos y beneficiando claramente a las familias de clase media alta que paga el lomo a $14 cuando el precio es de $90 en el mercado mundial. Otra vez los pobres subsidiando a los ricos.

Este despilfarro económico, en términos sociales, lleva al estancamiento de la ganadería. El objetivo de este trabajo es poder demostrar que se pueden tener precios competitivos para la hacienda y bajos precios en el mostrador, integrando la exportación con el consumo. Para este ejemplo analizaremos la Cuota Hilton, pero se pueden hacer los números con los otros mercados de exportación.

¿Cuáles son los mercados de exportación de carne?

Como es sabido, la exportación de carne vacuna se divide en cinco grandes mercados por volúmenes y precios. Hoy además, hay un sexto mercado ascendente que es Venezuela. Estos son: La Cuota Hilton a Europa, Carne congelada de novillo y vaca de consumo a Rusia, Carne enfriada de animales de 24 meses (no más de 4 dientes) a Chile, Carne cocida a EEUU y otros destinos donde se utiliza la vaca descarte o conserva de animales viejos o flacos, Carne congelada, con faena de ritos, para los mercados árabes e israelí, y por último, Venezuela.

Cada uno de estos mercados requiere de un tratamiento especial. Nosotros vamos a analizar el de la Cuota Hilton, no por el hecho de que sea el mas emblemático y tradicional, sino porque es el que permite, a nuestro criterio, en lo inmediato la integración mas espectacular con el mercado interno. El mismo estudio se puede hacer para Rusia, Chile y Venezuela. La carne cocida (vaca conserva) es un capítulo aparte.

Un lugar en la Mesa de Carnes

La Cooperativa también reclama un lugar en la Mesa de Carnes que está instrumentando el Gobierno Provincial, concientes que como productores ganaderos y también como exportadores, tenemos algo que decir en este debate.

Es importante saber que desde 1992, cuando el Ing. Felipe Solá era Secretario de Agricultura de la Nación y se instrumentó la Ley donde se le otorga el 10% de la Cuota Hilton a los productores, el objetivo de la misma estipulaba la conveniencia de que los productores supieran los números de la exportación de carnes, para la mayor transparencia de la cadena cárnica. Hoy en la Argentina funcionan 36 grupos de productores exportadores. Solo tres en la Provincia de Santa Fe.

Por nuestra condición de productores y de exportadores conocemos los números de toda la cadena es decir: del campo, de la industria y del comercio. De alguna manera estamos en una situación privilegiada para aportar al debate.

Fieles a esta filosofía, nuestra Asociación Progan constituida en el año 2003 por ganaderos del centro y norte de la Provincia de Santa Fe y su herramienta comercial la Cooperativa Coprodex, estuvo siempre dispuesta a colaborar con los distintos gobiernos y funcionarios de turno y con las asociaciones gremiales de los productores, mostrando nuestros números que en definitiva, son los de una parte importante de la cadena.





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