Flavia Rossi
La noticia de la semana, sin dudas, fue la aplicación de las retenciones móviles para la exportación de granos en Argentina; decisión que desencadenó una fuerte movilización entre los distintos eslabones de la cadena. El argumento oficial es evitar trasladar al mercado interno las subas de los precios externos, idea fácilmente cuestionable si consideramos que más del 95 por ciento de la producción de soja y de girasol es vendida en el extranjero. Por lo tanto, queda en evidencia que el motivo es recaudatorio.
El nuevo arancel de retenciones dependerá de cuál sea el nivel de precios FOB de la soja. Concretamente, el nuevo arancel se calcula como la suma entre un valor base (VB) y la diferencia (ponderada por el coeficiente AM) entre el índice FOB y un valor de corte (VC), valor al que se lo divide por el índice FOB para obtener el ratio. (d = (VB+ AM ( FOB - VC) ) / FOB).
Ejemplo. Esta semana, el FOB índice del poroto de soja cotizó a 493 dólares. Según la resolución (125/2008) que el Ministerio de Economía publicó en el Boletín Oficial, el rango de precios 400-500 implica los siguientes parámetros: VB: 143 dólares; AM: 0,72; VC: 400 dólares. Entonces, d = (143 + 0,72 (493 - 400) )/ 493 x 100 = 42,6 por ciento. Es decir, el 43 por ciento actual supera el 35 de arancel fijo que regía antes.
Para seguir estimulando la industrialización del complejo, se optó por llevar el diferencial de retenciones del aceite de soja y de harina en cuatro y tres puntos respectivamente, transformándolas también en móviles. Esta semana, los aranceles daban 38,6 y 39,6 por ciento respectivamente, por encima del 32 por ciento previos.
Tal como está calculado, el arancel de retenciones será mayor cuanto mayor sea el nivel internacional de precios, y menor cuanto menores sean. Sin embargo, hay detalles importantes sobre los que vale la pena detenerse.
Precios topes. Cuando la demanda internacional mejore los precios de nuestra mercadería, los exportadores tendrán que usar ese mayor ingreso para pagar cada vez más impuestos, lo que dejará proporcionalmente menos dinero para el productor local. En la práctica, esto indica que se enfrentará con precios topes en torno a los 300 dólares, luego de descontar impuestos y gastos de embarque.
Por ejemplo, en el caso de la soja donde esta semana el índice FOB rondaba los 500 dólares, por cada suba de 10 dólares en el mercado internacional el productor recibiría menos de dos dólares. Sin embargo, una vez que el mercado FOB supere los 600 dólares por tonelada, el productor pasará a recibir apenas 50 centavos adicionales por cada 10 dólares de suba.
Si bien el mercado internacional sigue siendo estructuralmente alcista para lo que queda de la campaña 2007/08, debe abrirse el foco del análisis ya que el sistema de retenciones móviles se plantea para los próximos cuatro años. En este sentido, es importante señalar que los precios internacionales son históricamente altos y que cualquier corrección o normalización que pueda haber en los valores durante los próximos meses o años castigará con fuerza al productor local.
Si seguimos el ejemplo anterior, por cada 10 dólares que baje el poroto desde los 500 dólares actuales, el precio interno se reducirá casi tres dólares. Sin embargo, si se perfora el soporte de los 400 dólares, el precio bajaría algo más de cuatro dólares por cada tonelada negociada internamente.
Volatilidad. Otra importante consecuencia del nuevo sistema de retenciones es reducir sensiblemente la volatilidad del precio de los granos. El esquema de parámetros definidos para la soja es tal, que coloca el tope de precios en los niveles actuales, lo que reduce las chances de que se produzcan subas adicionales de envergadura. Sin temor de alzas se reducirá el interés de hacer coberturas y los mercados a término locales perderán liquidez. Sin liquidez se perderá transparencia, previsibilidad y una de las herramientas esenciales para administrar el riesgo de la empresa.
Otro de los argumentos del Gobierno fue buscar previsibilidad. Sin embargo, la falla del sistema recae en la propia esencia ya que establece topes para los precios de venta y deja descalzada la comercialización de los insumos y demás costos. Oposición. A dos días del anuncio, el sector hizo sentir su oposición dejando de hacer negocios en las distintas plazas. Ojalá prime la razón y se puedan cuantificar a tiempo las pérdidas que aún son evitables.