El Litoral es más que un medio de comunicación en Santa Fe. Para muchos es una tradición. Informarse es parte del ritual de las tardecitas en la cordial, como el mate. Con casi 90 años de existencia logró forjar con sus lectores un vínculo inquebrantable, basado en la información precisa, que cada día como desde hace tiempo anuncia el canillita y que se complementa con un portal en internet y un canal de cable.
Leer motiva; vivir en una ciudad y contemplar en ella el paso del tiempo y los procesos históricos, estimula reflexiones. Para cualquier lector inquieto, ambas cosas generan pensamientos que muchas veces desean compartir y ver estampados en el papel. Eso es lo que hacen algunos lectores de El Litoral, que encontraron en el diario un espacio donde decir lo propio.
Ese es el caso de Lidia, Clary, Ercilio y Publio que son algunos de los asiduos participantes de nuestros canales de diálogo. Nosotros los reunió para conocerlos y que se conozcan.
Ercilio Ferri asegura que lee el vespertino de la ciudad desde hace 40 años. Se lo reconoce como un lector aguzado, que se anima a señalar a la gobernación de Víctor Reviglio como la "más ligada al diario". Se asume seguidor de las notas de Lucio Miranda, de las editoriales y los textos de análisis. Y se confiesa amante de la libertad de expresión y la filosofía.
Publio Benuzzi, por su parte, heredó de su padre el rito de leer el diario. Su sección predilecta es la de Cultura y los espacios donde vierte su inspiración: Línea directa y Llegan cartas.
"Espero con ansias todas las tardes el diario, tengo una perrita que empieza a ladrar y me anuncia que `ahí viene el canillita', cuando era más `jovencita' me traía el diario en la boca, pero ahora como está viejita se le cae", cuenta Publio.
Lidia Montagnini cuenta que en su casa se recibía El Litoral antes de que ella naciera y "nunca lo deje de leer". Recuerda los grandes acontecimientos mundiales ligados al diario; le interesan las notas sobre política y los comentarios de Alaniz, pero -como buena seguidora del vespertino- tiene su propio hábito de lectura: "apenas lo abro leo el chiste del Toto, íes divino! Ese jubilado me hace reir!".
Para la vecina de calle Caputto, el buzón de sugerencias es la forma de ponerse en contacto con lo que ocurre en la ciudad. "Me da un panorama de lo que pasa", sintetiza.
Para Clary Miroschnik escribir es un regocijo. Dice que siempre encuentra en el día un tiempo para meditar. "Haciendo memoria de los días estudiantiles, una fuerza espiritual me empujó a escribir ciertas confidencias sobre mis profesores del pasado y el afecto que habían dejado en mi corazón. Inmediatamente me llamó mi ex profesor, Luis Di Filippo, y me dijo: `esa nota me llenó de sensaciones. Mi contestación son dos palabras: sigue escribiendo'. Y desde ese momento han pasado doce años con mis confidencias, mi lógica y mis consejos", recuerda Clary acerca de sus inicios en la redacción.
Ni bien Clary recibe el diario se dedica a revisar las notas sobre arte y letras, opiniones y temas internacionales.
Los lectores se inspiran en el día a día de la ciudad, en sus rutinas, en la vida de su gente, en su barrio; todos esos temas nutren sus ideas. Y Nosotros los juntamos para charlar acerca de ese vicio tan asumido que tienen: escribir.
"Cada loco con su tema" dice la canción, pero deberíamos cambiar la frase por la de "cada adicto a la lectura con su tema". En un momento de la reunión, Lidia, Clary, Ercilio y Publio dieron rienda suelta a la charla, ignoraron todo lo que pasaba a su alrededor, y se contaron todo ésto:
- CM: poder expresarme en el diario significa tomarme mi tiempo con los pensamientos que me habitan y necesito volcarlos porque me elevan, me dan ánimo, y quiero transmitírselos a los lectores para que algunos se reflejen o disientan. Me gusta escribir sobre los pecados capitales, las virtudes y comportamiento de los hombres actuales y de otras épocas, de hechos históricos, de los hombres de letras, de los niños, de la cultura, de las mujeres, de las conductas políticas, de la vida y del amor.
- LM: No recuerdo bien la primera vez que escribí, pero para mi fue una oportunidad. Recuerdo que uno de los temas sobre los que mandé por entonces era cuando empezamos con la lucha contra el tiro al pichón que se practicaba en Recreo. Siempre me preocupó el maltrato a los animales, escribí mucho sobre los caballos que tiran de los carros también...
- PB: yo mandaba comentarios acá y al Clarín. A mi también me preocupan los animales, los malos tratos. Creo que a veces los animales somos los hombres, porque tenemos y vivimos con odio.
- LM: creo que coincidimos en que una de las cuestiones que más nos preocupan es la de los animales y los castigos que reciben. El claro ejemplo es el problema que tiene ahora el refugio para perros de la calle. La Municipalidad no les da un peso.
- PB: en Cable y Diario salió con fotos el caso del refugio. Esos animales se mueren de hambre. La verdad es que a mi me dio tanta lástima que ese día no pude dormir la siesta. Yo tengo mi perra, que se llama Pompona, me acompaña y la adoro.
- LM: Yo amo a los animales, vivo con mis tres perros Yiyo, Romel y Pipo. Cuando el canillita me lleva el diario, para que no se peleen tiene la paciencia de dividir el diario en tres y se los da en la boca para que me lo acerquen. Si no me levanté de la siesta me lo llevan a la cama, menos uno que lo deja en su cucha.
- EF: yo empecé a participar en el buzón para ver si podía aportar el pensamiento de los grandes eruditos de la humanidad, fundamentalmente de la filosofía, la sociología, la antropología, la literatura y la economía. Y ver si así le podemos abrir la cabeza a los argentinos. En este país hace 77 años que estamos en decadencia, es un caso único en el mundo.
- LM: yo no seguí la disciplina -el periodismo- porque no me siento con los conocimientos como para hacerlo o trasmitir todo lo que sé. Me gusta leer de cualquier tema.
- CM: no tengo ni momentos ni lugares especiales para escribir, sólo le abro paso a mi inspiración, entonces la tierra se me transforma en un pedazo de cielo. Luego pienso en la injusticia, la inseguridad, el desamor y, desde mi posición, no sé cómo luchar contra ello. Mi grito de auxilio lo canalizo a través de mi lugar en el diario y entonces tengo la fantasía de que los hombres cambiarán.
La realidad de la ciudad duele en muchos aspectos: inseguridad y violencia, el descuido de los barrios, funcionarios irresponsables, son temas que ocupan espacio en los medios. Pero en la memoria de Lidia, Ercilio, Publio y Clary está guardada una Santa Fe diferente, que se conserva en ellos como un tesoro y a la que desearían volver.
Lidia piensa en el parque Garay, donde jugaba en su infancia: "cuando éramos chicos nos íbamos a hamacar con mis amigos, mientras nuestros padres dormían la siesta tranquilos porque no pasaba nada. Recuerdo los rosales que había, eran divinos, ímirá lo que es ahora!. En mi casa no se cerraba la puerta con llave. Extraño la tranquilidad de esa Santa Fe de 1945 o poder pasear por un parque mirando unos rosales maravillosos".
Publio asegura enfático: "no tengo ninguna duda, quisiera volver a la Santa Fe de mi juventud, la de hace 40 años y no porque yo fuera joven sino porque era más tranquila, más segura, más cortés, más amable".
A Ercilio le resultan indiferentes las épocas, pero no las condiciones de existencia: "la historia no tira la rueda para atrás, siempre va hacia adelante para bien o para mal. Lo que pasó jamás va a volver. Un país que no tiene educación no tiene destino y es la prioridad número uno para sanear las calamidades que estamos sufriendo. Me da lo mismo estar ahora o en el 40, me adapto a cualquier ambiente y cultura; siempre que viva en una democracia, voy a estar bien".
Clary desea una ciudad que la enorgullezca, "que se ocupe -sobre todo- de los niños, que exista la cultura del trabajo, que sea limpia, alegre y cordial. La verdad es una sola, si no hay piedad y no hay fe, no hay comprensión; en la agitada jungla política y social en que nos movemos se necesita paciencia, estrategia y solidaridad".
Lidia Montagnini vivió nació y vivió siempre en Santa Fe. Tiene 69 años. Es ingeniera en construcciones, egresada de la UTN, y cursó hasta cuarto año de Arquitectura en Córdoba. "Fui la primer mujer egresada ingeniera en Santa Fe. En ese entonces, y un tiempo antes, algunos profesores no querían que las mujeres sean ingenieras", cuenta Lidia.
Trabajó durante diez años en la empresa constructora de su padre, "pero con las condiciones sociales del país previo a Isabelita (Perón) había problemas sindicales y cerró". Luego se desempeñó en diferentes ocupaciones hasta que en 1996 se jubiló.
Publio Alberto Ramón Benuzzi nació en 1924 y pasó toda su vida en Santa Fe.
Fue estudiante de abogacía pero no se recibió. Es taquígrafo. "Cuando tenía 20 años mi padre me dijo: bueno m'hijito, tenés que trabajar. Tiempo después puse la empresa inmobiliaria Benuzzi y Di Martino", relata Publio, pero tiempo después se dio cuenta de que los negocios no eran lo suyo, "así que cuando pude se las deje a mis hijos, que se dedican a eso. Porque a mi lo que me gusta es escribir".
•Ercilio Ferri nació en Santa Fe en 1933. Con 74 años cuenta que tuvo distintas ocupaciones, entre ellas, la de ferroviario. "Por cuestiones políticas me despidieron en 1966 y al año siguiente me detienen otra vez. Después, con la democracia reestablecida, me llamaron para volver a ingresar en el ferrocarril pero les dije que no", cuenta Ercilio.
Para entonces había comenzado a trabajar en el negocio de su familia: una joyería.