Nosotros: NOS-06
DESTINOS
La perla del Pacífico
Acapulco. Este tradicional centro turístico mexicano, situado sobre el océano Pacífico, tiene fama internacional. Se encuentra a unos cuatro cientos kilómetros de la ciudad de México. Su crecimiento en las últimas décadas ha sido muy rápido debido principalmente a su incomparable belleza y su buen clima. texto de Mario A. Laguzza

El verdadero responsable de lo que actualmente es Acapulco fue el presidente mexicano Miguel Alemán. Durante su presidencia (que fue desde el año 1946 hasta 1952), transformó la ciudad. Sus accesos fueron modernizados; los servicios de agua y electricidad mejorados; y la urbe engalanada para atraer al turismo internacional.

En 1955, la nueva carretera de cuatro carriles redujo el viaje entre la ciudad de México y Acapulco a tan sólo seis horas. Hace casi quince años, la misma se transformó en una moderna autopista.

Para la década del 50', Acapulco era ya famosa como lugar de solaz y esparcimiento para las estrellas de Hollywood y los millonarios americanos y europeos del jet set. Allí Elizabeth Taylor contrajo una vez matrimonio. John F. Kennedy, Brigitte Bardot, Henry Kissinger y sus respectivos cónyuges, gozaron de su luna de miel en ese paraje. Frank Sinatra, Judy Garland, John Wayne, Gary Cooper, Jimmy Stewart, Harry Belafonte, Sir Anthony Eden y el Barón de Rothschild eran asiduos visitantes del lugar.

La primera avalancha de turistas en llegar a Acapulco era un genuino abanico de celebridades internacionales. Al llegar la década del '60, los mexicanos y americanos de clase media conformaban la mayor parte de su población turística, y actualmente sigue siendo el lugar de recreo de más categoría en México.

Queda muy poco de la vieja ciudad, pero la nueva es todavía -indudablemente- uno de los lugares más glamorosos del mundo.

El Zócalo: corazón de la ciudad

Esta pintoresca y moderna ciudad balnearia levanta a todo lo largo de su hermosa bahía frente al océano Pacífico, no menos de 300 establecimientos hoteleros, cuya arquitectura va de lo imponente a lo espectacular.

El crecimiento de la ciudad ha sido vertiginoso, ya que de 20.000 habitantes que tenía en 1940, pasó a 1,2 millones hace una década.

El acceso a Acapulco puede hacerse en jet desde varios puntos de Estados Unidos y otros países; o desde la ciudad de México en modernos y confortables autobuses que en pocas horas transitan por una impecable autopista.

Además, muchos cruceros se detienen allí.

Acapulco es una ciudad de fiesta. Aquí el descanso es un pasatiempo secundario. La mayoría de las personas llegan para disfrutar de una intensa vida nocturna, luego del ajetreo en que se sumergen durante el día.

El paisaje natural de Acapulco es uno de los más hermosos que podrá contemplar alguna vez. Las montañas de la escarpada Sierra Madre del Sur se extienden hasta alcanzar la costa. Enclavadas en las laderas de los riscos, se erigen costosísimas mansiones que tienen las vistas más bellas de la bahía.

El corazón mismo es el "Zócalo", también conocido como Plaza Juan Alvarez. Esta área, de ocho por ocho cuadras, es uno de los pocos vestigios que quedan de la vieja ciudad. En este lugar, el tiempo parece haberse detenido. Es casi imposible creer que tan sólo a unos pasos de distancia la ciudad bulle con actividad.

Atractivos para descubrir

En el Zócalo sobresale la catedral de Nuestra Señora de la Soledad. Originalmente este templo era un escenario para la filmación de películas. La catedral está adornada por un domo al estilo de las mezquitas y torres bizantinas. El interior es bastante sencillo; el único adorno es el embaldosado amarillo oro y las paredes blanco y azul.

Cruzando la calle, frente a la plaza y cerca de la playa, se yergue un monumento a los principales héroes de la nación mexicana: Guerrero, Morelos, Hidalgo, Juárez y Cuauhtémoc, el último emperador azteca.

A una distancia de cinco cuadras está el Mercado de Artesanías, también conocido como el Mercado de Pulgas; y a cuatro cuadras más allá del Zócalo se encuentra el Hotel Casablanca. A pocos minutos se encontrará una residencia privada, en cuyo exterior el célebre artista mexicano Diego Rivera pintó un espléndido mural para deleite de todos.

Cerca del Zócalo se encuentra el Fuerte de San Diego, una fortaleza del siglo XVIII construida por los españoles para repeler los ataques de los piratas. Situada en la cumbre de una colina con vista a la bahía, esta ciudadela tan bien conservada es una de las principales atracciones de la ciudad.

Partiendo de la fortaleza, se puede caminar. Puede uno aquí recrearse observando la excitante actividad y bullicio en los muelles donde atracan los cruceros.

Este es el bulevar marítimo Miguel Alemán, la arteria principal de Acapulco, puesto que casi todos los principales hoteles, discotecas y tiendas están situados en esta bulliciosa y transitada avenida, donde la actividad nunca se detiene. Permanece de sol a sol.

Recorriendo este bulevar marítimo en dirección sur, se llega al Parque Papagayo, que con una extensión de 52 hectáreas, es uno de los mejores parques municipales de México. Sin darse cuenta del transcurrir del tiempo, uno puede pasar un día entero en este lugar. Los visitantes pueden recorrer a pie sombreados senderos, mientras revolotean por encima toda clase de aves exóticas.

Otra de las atracciones para disfrutar en familia es el Parque Acuático, situado frente al bulevar marítimo Miguel Alemán. Este parque de diseño extravagante ofrece a personas de todas las edades, un día completo de entretenimiento.

Allí se puede nadar en la piscina con oleaje artificial, ver los espectáculos de delfines y focas que se presentan a diario, y quedarse para admirar y maravillarse ante la función de las aves entrenadas.

Entre uno y otro espectáculo, se puede visitar el acuario que cuenta con abundancia de peces tropicales o tomar un descanso en cualquiera de los bares frente a la bahía.

Panoramas de ensueño

Al dirigirse hacia el sur dejando atrás la parte céntrica de la ciudad, la avenida costera Miguel Alemán se convierte en la Carretera Escénica, que bordea el empinado acantilado hasta Puerto Marqués.

A todo lo largo de esta sinuosa carretera, usted se quedará boquiabierto con las vistas panorámicas de la bahía y las espléndidas residencias privadas de los ricos y famosos. Conviene detenerse en algunos de los miradores del camino; las vistas que desde allí se podrán admirar bien valen la pena.

Continuando por el camino, el hermoso paisaje se recrea con el exquisito panorama de la bahía de Acapulco, que es un deleite para los ojos. Como también lo es -a la hora del ocaso- poder observar al sol acostarse tras las aguas del océano Pacífico. Verdaderamente espectacular.

Como se ve, el menú de opciones para ver y hacer en Acapulco es infinito. Sólo falta la decisión y oportunidad de ir a visitarla.

Una bahía irresistible

Desde hace más de seis décadas Acapulco es famosa internacionalmente, no solamente por sus playas y su sol, sino también por los deportes -en particular los acuáticos- y también por la pesca.

Sus diferentes playas, excelentes instalaciones y variedad de parajes panorámicos, son irresistibles para cualquier persona amante de la naturaleza.

Las playas más populares de la ciudad se encuentran en el área de la bahía. Sin embargo, hay otras playas maravillosas fuera de los límites de la ciudad. La mejor hora para disfrutar la playa es temprano en la mañana y en las últimas horas de la tarde, cuando el sol no es tan intenso.

A modo de ejemplo, citaré sólo dos: "La Condesa" es la playa número uno de la ciudad. Esta larga y ancha franja entre los hoteles Continental, Acapulco y El Presidente, es el sitio preferido del jet set internacional.

En esta playa se puede disfrutar del esquí acuático o remontarse en paracaídas jalado por una lancha.

La playa El Revolcadero comienza detrás del hotel Acapulco Princess y se extiende hacia el sur. Es otra de las favoritas del jet set internacional. Los deportes por excelencia son la tabla hawaiana y la equitación.

Desde el amanecer hasta el atardecer, Acapulco es el paraíso de los aficionados al deporte, en particular los acuáticos. Así, por ejemplo, se puede montar una tabla sobre las olas, recorrer la bahía en un jet ski o dedicar una mañana a la pesca. Bucear en los alrededores de los arrecifes costeros, navegar en un pequeño velero o alquilar un yate.

Es digno de ver, el espectáculo de docenas de veleros abriéndose paso a través de la bahía. Es realmente magnífico.

Otra opción es hacer un paseo de dos o tres horas frente a la bahía, en cómodas embarcaciones con opción a un almuerzo o cena, o simplemente disfrutar de un refrigerio.

Además, durante las mañanas, las lanchas con fonde de cristal le descubren el fabuloso mundo subacuático.

Un espectáculo imperbile

El espectáculo más importante de Acapulco y que identifica a este balneario en todo el mundo, son los "clavadistas".

Cada noche en La Quebrada se puede admirar a los renombrados clavadistas de Acapulco realizar su osado clavado, lanzándose desde un elevado y escarpado acantilado de 53 metros, a una angosta entrada de agua de menos de un metro y medio de profundidad, mientras sostienen una antorcha encendida en cada mano.

Acto de arrojo

Estos audaces con nervios de acero tienen que calcular muy bien al arrojarse, el tiempo de permanencia del agua dentro de la bahía en su constante ir y venir de la marea.

Para ver riesgo

Para los amantes del vértigo, los clavadistas ofrecen un espectáculo imperdible. No apto, sin embargo, para cardíacos.

Hay cuatro shows por noche.