La exposición excesiva y prolongada al sol, al agua de mar o al cloro de las piletas es una de las "costumbres" o claves del verano, sobre todo si el período de vacaciones transcurrió en la playa, en donde también son protagonistas otros dos agentes que causan estragos en el estado de la piel del rostro y el cuerpo: el viento y la arena.
Por esa razón, una vez terminado el receso laboral y junto con el comienzo de las actividades, es recomendable comenzar una etapa de recuperación, durante la cual pueden ponerse en marcha diversos tratamientos no invasivos y ambulatorios cuyo objetivo es devolverle a la piel la vitalidad perdida.
Dado que, por lo general, para realizar estos procedimientos es necesario que la persona no se exponga al sol, el comienzo del otoño es el momento ideal para corregir tanto el aspecto deslucido y la falta de humedad; como así también el engrosamiento de la textura de la piel, la dilatación de los poros y la aparición de manchas, pecas o arrugas; consecuencias de la radiación solar que revisten mayor gravedad pues son de carácter permanente.
"Cuando la gente se va de vacaciones se somete a numerosos agentes que agreden la piel permanentemente y de diversas formas. Esto sucede aún en los casos de los hombres y mujeres que adhieren al uso de protectores solares. Frente al efecto de los rayos ultravioletas, por ejemplo, la piel se defiende pigmentándose: no sólo se oscurece, sino que además se vuelve más gruesa. Por esa razón es muy probable que al regresar de las vacaciones, la piel parezca más gruesa de lo que en realidad es. Por otro lado, este factor favorece que los poros se vean más dilatados, con lo cual el aspecto de la piel, que además está opaca, es feo", indicó la doctora Viviana Ranone, médica dermatóloga.
Para estos casos, el primer paso consiste en comenzar un tratamiento exfoliante que es especialmente beneficioso para las pieles grasas, más propensas a desarrollar granos y puntos negros.
"La exfoliación -etapa previa a la humectación- puede realizarse con ácidos fotosensibles, que deben estar prescriptos por el especialista y para los cuales todavía no es época; o bien con otros que no poseen esta particularidad, como por ejemplo el mandélico. El procedimiento es simple y básico: en primer lugar hay que limpiar bien la piel del rostro por la noche y utilizando el ácido ir masajeando suavemente hasta lograr que, paulatinamente, la piel vaya recuperando el brillo y la fineza. Luego del enjuague es el momento de humectar. Este paso puede llevarse a cabo inmediatamente después de exfoliar o bien por la mañana", detalló la especialista. Y consignó que "hay una gran cantidad de productos distintos que pueden utilizarse según el tipo de piel del paciente. Por ejemplo, si una persona tiene piel grasa, lo más recomendable será que utilice para humectar un gel y no una crema hidratante".
Al margen de este procedimiento básico que cualquier mujer u hombre puede llevar a cabo en su casa y por sus propios medios; en caso de que la secreción sebácea sea llamativa y la aparición de comedones o marcas se incremente, es recomendable recurrir a un especialista que pueda poner en marcha una limpieza general y un tratamiento integrador.
Aunque en el verano se disfruta y se vive al aire libre, el sol siempre está, aún en esos días fríos en los cuales la temperatura apenas si alcanza los 10 o 15 grados. Es por eso que durante los meses fríos también hay que cuidarse, sobre todo si las tareas que se realizan transcurren al aire libre.
"La utilización de protección solar tiene que ver y está en relación al tiempo que se pase expuesto. Por eso yo sostengo que la utilización de maquillajes con Factor de Protección Solar (FPS) es útil hasta cierto punto, pues estrictamente, la protección debe colocarse media hora antes de exponerse y luego repetirse la aplicación cada dos horas, cosa que es difícil de hacer con una base u otro tipo de maquillaje. Por eso, si una mujer sale de su casa y va al trabajo -en el cual permanece dentro de una oficina prácticamente todo el día-, la utilización de protección solar no es fundamental como para un hombre que trabaja la misma cantidad de horas al aire libre", concluyó la doctora Ranone.