Santa Fe | Domingo 12 de febrero de 2012 | 20:48 hs
DespejadoT: 28° ST: 29° H: 54% - Clima extendido

Opinión
Edición del Sábado 15 de marzo de 2008
Opinión: OPIN-01
Editorial
Signos preocupantes en la economía

El nuevo aumento de las retenciones a las exportaciones agropecuarias suma otra evidencia de la debilidad relativa del modelo económico, que el gobierno nacional se empeña en defender con argumentos muy cuestionables. Lisa y llanamente, la Casa Rosada adoptó una medida fiscalista que le quitará miles de millones de pesos a los productores, para embolsarlos en el Tesoro nacional, sin siquiera coparticipar los recursos.

La administración Kirchner se queda con más del 40 por ciento de los recursos de una exportación agropecuaria que no se fundamenta en el tipo de cambio alto sostenido por el gobierno. La pretensión de transferirlos para favorecer la industria tampoco se verifica; el sector crece menos de lo esperado y carece de certezas en el mediano plazo, mientras las importaciones del rubro ahogan el promocionado superávit de la balanza comercial.

Brasil es un claro ejemplo de cómo sostener políticas nacionales sin que el Estado sofoque a sus productores. El vecino país no paga costos inflacionarios para sostener el tipo de cambio, mantiene su moneda fuerte pero aprovecha el clima de negocios en el mundo, para alentar inversiones en su territorio y exportar tanto sus productos primarios como sus manufacturas de origen industrial, alentadas a su vez por políticas que realmente favorecen las inversiones.

Sin un horizonte energético previsible para sostener el crecimiento, con el peligroso incremento de los índices de inflación y con la manipulación de los indicadores económicos, está claro que el escenario positivo de la post devaluación se agota. No hay clima de inversiones más allá de algunos nichos específicos, y el sistema de subsidios -complejo e injusto- reproduce más problemas que ventajas.

Es el renovado esfuerzo de los productores del campo y de sus socios naturales de la agroindustria, sumado al precio internacional de los comodities, lo que explica el crecimiento en la Argentina. El gobierno no hace más que sumarse como socio improductivo y forzoso a este negocio, para llevarse una tajada cada vez mayor con la cual maquillar su creciente ineficiencia.

El riesgo que plantea el monocultivo también es producto de la falta de efectividad política. El Ministerio de Economía, virtualmente manejado desde la Casa Rosada, no supo alentar a los productores de carne, leche u otros cultivos, que -asfixiados- se fueron concentrando; el problema no es la soja, sino cómo se la administra.

El país no puede perder su diversidad productiva, que es una de sus riquezas en un mundo que demanda lo que la Argentina puede ofrecer. Con políticas adecuadas se puede dar respuesta a las necesidades del mercado interno y generar divisas con la exportación; no hace falta una gran inteligencia cuando la oportunidad está servida.

La solución a los problemas de la economía de la Argentina está en el diálogo y la inteligencia política y productiva. Hay recursos, capacidad y tiempo para hacerlo; pero la proyección de la empecinada línea política no da lugar al optimismo y sólo realimenta los temores sobre las cíclicas crisis que afectan al país.





Ranking de noticias
tapa
Edición impresa
Sábado 15 de marzo de 2008

Ver edición completa
Todo el diario

TODOS LOS DÍAS.
• El Litoral
• Deportes
• Espectáculos
MIÉRCOLES
Motores y tendencias
SÁBADOS
CampoLitoral
Nosotros
DOMINGOS
Clasificados