|
Deportes: DEPO-07
El "Sapo" Oyeras habló de su renuncia en Guadalupe
"Soy muy exigente conmigo"
Hace un par de semanas, Miguel Oyeras dejó de ser el técnico de Sportivo Guadalupe. Hoy nos cuenta los motivos que determinaron su alejamiento y hace un balance de su trayectoria.
Julián Monzón
No causó sorpresa, para quienes palpamos la liga en lo cotidiano, que Oyeras dejase de ser el entrenador de Sportivo Guadalupe. Era algo que ya estaba flotando en el ambiente, por distintos motivos. En charla con El Litoral, el técnico nos detalló lo sucedido.
-¿Días de tranquilidad luego de negociar tu salida de Guadalupe?-Sí, después de seis meses de trabajo, gracias a Dios las cosas se dieron positivamente. Era el momento de hacer un paso al costado, porque indudablemente no se cumplieron los objetivos que pretendía. Y ahora a hacer las cosas tranquilo, pensando qué es lo que quiero para el futuro, porque no estaban dadas las condiciones para seguir.
-Suena raro que se empiece la pretemporada y luego se dé un paso al costado a un mes del inicio.-Sucede que cuando a mí me fueron a buscar, se habló primero de salvarnos del descenso, porque el equipo estaba en los últimos puestos. Por suerte se dieron buenos resultados, y hablamos después de un proyecto, donde doce o trece chicos llegaron a primera. Pibes desde 14 hasta 17 años, pero después el proyecto se diluyó bastante. Los jugadores fundamentales o llamémosle titulares hicieron un compromiso y después, a mi criterio, no cumplieron en cuanto al entrenamiento. Y si en esta ollita de tres patas, no están las tres partes de acuerdo, todo se desmorona. Yo ya tuve la experiencia en Unión y no quería repetirla. La dirigencia se portó muy bien conmigo. Quiero resaltar a Mario Ojeda, un tipo que vale la pena y estuvo siempre al lado mío. Es una pena porque Sebastián Rotania, que es el goleador histórico del club, se había puesto de manager. Pero Guadalupe tiene un estilo de trabajo al cual yo no me adapté, o ellos no se adaptaron a mí, y se terminó. Pero no hubo ningún tipo de inconvenientes. El presidente puede descansar tranquilo, porque Mario Ojeda lo respalda a muerte. Si yo voy a un club apuesto a lo que conversamos en un principio. Primero fue salvarnos del descenso y después pelear un campeonato. No pude formar el grupo que yo quería y es preferible irme ahora, que tienen tiempo de buscar otro entrenador, para que pueda lograr lo que yo no pude en todo este tiempo.
-¿Sos muy exigente como técnico? Porque en Sanjustino también te fuiste repentinamente.-Soy exigente conmigo mismo. En Sanjustino me quedó el mejor de los recuerdos. Creo que mi salida fue bastante desprolija, por mi forma de ser. No era la adecuada, porque me había enojado con dos dirigentes y no con todos. Pero el sacrificio que hicieron los jugadores y el apoyo de la gente fue invalorable. Por eso, no quise cometer el mismo error en Guadalupe, porque honestamente hubo un grupo de chicos que apostaron al proyecto, pero otros no. Entonces, no quise equivocarme como en San Justo. Y yo creo que sí, que soy muy exigente conmigo mismo.
-Algunos dirigentes de Sanjustino siguen sosteniendo que fuiste muy drástico con la decisión de renunciar.-Pasa que las cosas que no se cumplieron, a mi criterio, eran viables. Nosotros habíamos jugado un domingo contra Libertad de San Jerónimo y teníamos que jugar un miércoles la semifinal para ascender a un Argentino B, contra el equipo que después ascendió, que fue Tiro Federal. Yo lo que les pedí era que les dieran permiso a los jugadores en su trabajo, para que pudiésemos viajar un día antes. No hay que buscarle más vueltas, no sé si será drástico. Se trata de que yo trabajo por tal proyecto, y si después la otra parte no cumple, directamente me voy. No doy vueltas y no tengo doble mensaje. No fue muy prolija mi salida, pero el que me conoce sabe que yo soy así, que hago las cosas porque las siento. Yo siempre digo que me tuve que ir de Unión por respetar una convicción. Hoy, después de tres años, me dan la razón, porque el plantel actual es el 80 % de los jugadores que llevé a primera. Son convicciones y tengo que respetarlas. No digo que siempre tenga la razón, pero cuando te ponés en la mesa con los dirigentes y se analizan cuáles son los proyectos, ambos tenemos que respetarlos.
-¿A veces pensás que te equivocaste al volver a dirigir liga, luego de haber estado en el profesionalismo?-Uno siempre aspira a mejorar. Yo en los nueve meses que me tocó dirigir la primera de Unión, realmente hasta peligré en mi otro trabajo, con mi familia y todo eso fue muy difícil. Cuando me buscaron de Sanjustino, honestamente no quería dirigir más. Me dijeron lo que se proponían, era un equipo en el cual yo había jugado un regional y me habían atendido muy bien. Estaba descendido prácticamente y acepté el desafío. Cuando acepto un desafío no miro los riesgos que puedo correr. Un colega tuyo, en ese momento, me dijo que era mucho más lo que tenía para perder que para ganar. Pero yo le dije "perfecto, acepto el desafío", como cuando me tocó en su momento aceptar el de Unión, cuando nadie creía que yo, con los jugadores de inferiores, podía salvarme del descenso. Y en Guadalupe otra vez me tocaba un equipo en las últimas posiciones y cumplimos el objetivo. Vos me preguntás si aspiro a más, y sí, pero a mí me gusta cuando apuesto a algo hacerlo de forma fuerte. A veces sale bien, y a veces mal.
-¿Hay ofertas?-Algunas hay, pero por el momento hay que tratar de pensarlo, de no volver a cometer errores, porque no quiero equivocarme. Por ahora, en la Liga Santafesina no quiero dirigir, porque ya probé con dos equipos. Le estoy muy agradecido a ambos por contratarme (Sanjustino y Guadalupe), pero creo que no están dadas las condiciones. Aspiro a que la Liga Santafesina siga mejorando, porque sostuve siempre que es una de las mejores del país. Por lo tanto, un equipo que no esté bien preparado, no cumplirá con mis exigencias, porque repito que soy muy exigente conmigo mismo y eso lo traslado al club que me toque estar.
-Aún estando en Guadalupe, ¿te llamaron de otros equipos de categorías superiores?-Sí (se sonríe), pero había un técnico trabajando y por una cuestión de ética y de principios no puedo decirlo. Pero la gente de Guadalupe que se quede tranquila y si quieren se lo pueden preguntar a un "tipazo" que tuve el gusto de conocer, como es Mario Ojeda. Lo nombro a él porque se había enterado, pero rechacé la oferta porque tenía un compromiso con Guadalupe. Lamentablemente, lo siento por los chicos y sobre todo por los más jóvenes, que apostaron a un proyecto que no pude terminar, pero prefiero irme ahora.
-¿Es difícil tomar una decisión así?-Yo soy muy impulsivo. Si hubiera arreglado algunas cosas, nunca me hubiese ido de Unión primero y de Sanjustino después, porque de la forma que me trataron en San Justo fue algo excepcional. Repito que mi problema fue con dos dirigentes, pero con el resto de la gente no tengo más que elogios. Si yo lo hubiera pensado no me hubiese ido.
|