Deportes: DEPO-13
La gran fiesta del río y la pesca
Así vivimos el "Surubí santafesino"
Las expectativas eran las mejores. Se esperaba un récord de participantes y así fue. En la oscuridad de la mañana, todas las bajadas de cemento hacia el río estaban repletas de embarcaciones que, a medida que tocaban el agua, ponían en marcha sus motores.

Fabio Serafini

El clima iba tomando temperatura a la par de las máquinas que enfilaban sus proas hacia la Laguna Setúbal, que esperaba calma. Pero a medida que empezaron a surcarla las más de 280 embarcaciones, despertaron su oleaje. Esto aventuraba que la largada de la competencia iba a despertar una dosis de adrenalina incomparable. Cuando el sol comenzó a asomar, y faltando poco para las 8, no hubo quien detenga tanta ansiedad. "Surubíes... allá vamos", parecían expresar los concursantes.

El inicio

La primera tanda de participantes con motores menores a 40 HP salió disparada en busca de la zona de pesca, pasó debajo del Puente Colgante rumbo al puerto, tomando el Canal de Acceso, bordeando Alto Verde en búsqueda del río Colastiné.

Eran 20 minutos los que debían esperar los motores más grandes, pero fue suficiente que uno se moviera en medio de un marco imponente. Grito, sapucay y banderas al viento identificando a las barras pesqueras eran el denominador común. El apoyo de la gente sobre la costanera daba cuenta de que esto iba a ser una gran fiesta.

El río Colastiné fue dividido en seis zonas de aproximadamente 7 kilómetros cada una, siendo el límite sur (aguas abajo) en "La Cuarentena" y el norte (aguas arriba) la confluencia del Yacaré con el coloso Paraná.

Boya al agua

Al llegar las primeras horas de la mañana, las embarcaciones anclaron cerca de la costa buscando el pique en la profundidad con plomada pesada, acorde con la velocidad de la corriente, o en los carrizales con plomo liviano y corredizo.

Fue ése el momento en que se dieron la mayoría de las capturas. Cuando el sol comenzó a calentar, el movimiento de embarcaciones ponía de manifiesto que el pique se había cortado. La modalidad a "pindá", deriva o camalote, fue la elegida por la mayoría de los pescadores hasta las 17, hora en que concluyó el concurso.

Entre los números que dejó este certamen, se destacan las 280 lanchas, los 840 pescadores y sólo 30 capturas que fueron devueltas al río.