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Gran Premio de Malasia
Resurrección
Brazos en alto. Mientras el equipo festejaba el triunfo de Raikkonen, el presidente de Ferrari, Luca di Montezémolo, se lo dedicó a todos los seguidores: "Para que los tifosi tengan unas Felices Pascuas", subrayó. Foto: Agencia EFE

Después del desastroso fin de semana que tuvo la escudería Ferrari en el circuito urbano de Melbourne en Australia, donde abandonaron los dos autos de la casa italiana a raíz de sendas roturas de motores, esta mañana en Malasia, Kimi Raikkonen logró una rutilante victoria. El polaco Robert Kúbica salió segundo por primera vez desde que corre en la F-1, con el BMW-Sauber, mientras que otro finlandés, Heikki Kovalainen, completó el podio con un McLaren-Mercedes. El español Fernando Alonso terminó octavo con el Renault y con el quinto puesto, el británico Lewis Hamilton continúa al frente del campeonato de Pilotos.

En esas esporádicas y enriquecedoras charlas que uno suele tener con periodistas internacionales, me topé alguna vez con un colega de Finlandia, quien por esas épocas seguía las trayectorias de Mikola, Vatanen o más acá en el tiempo, de Makinen (todos excepcionales pilotos de Rally Mundial), o el propio Hakkinen en Fórmula Uno y me dejó una opinión a manera de desafío: "Acordate, cuando los pilotos de mi país se convenzan del potencial que tienen, los vamos a tener en lo más alto de las categorías pisteras del mundo. Sabés lo que es manejar en cualquier carretera o camino de Finlandia...". Lo escuché e hice silencio. Hoy después de varios años, noto que sus palabras fueron certeras, casi sabias. Porque no sólo Kimi Raikkonen mostró su chapa de campeón y ganó magníficamente el Gran Premio de Malasia -corrido en la madrugada de nuestro país- con la Ferrari, sino que además del soberbio segundo lugar del polaco Robert Kúbica (BMW-Sauber), otro piloto finlandés, Heikki Kovalainen accedió al podio con el McLaren-Mercedes.

Esta carrera en el autódromo de Sepang demostró también que para revertir cosas que están mal (Australia) no hay secretos: con trabajo y sacrificio se sale adelante. Y eso hicieron Stéfano Domenicale -el nuevo jefe de Ferrari- y algunos de sus dirigidos. Raikkonen no se equivocó, aprovechó a más no poder todo lo que el equipo de Maranello le brindó, y pese al intenso calor de 44 grados en pista, se llevó una victoria clara, rotunda y contundente. Ésa, la que más les gusta a los tifosi.

La carrera

Con la novedad del recargo en cinco puestos para Hamilton y Kovalainen en la grilla de partida por molestar el paso de Alonso y Heidfeld en la "clasífica", Massa aprovechando la pole picó en punta porque Raikkonen sabía que no era aconsejable presentarle batalla a su coequiper. El debutante Bourdais se iba afuera con el Toro Rosso y Trulli -con el ascendente Toyota-, se tocaba con el BMW de Heidfeld. A todo esto, Timo Glock dejaba a un costado al otro producto de Toyota, sumando su segundo abandono consecutivo.

El brasileño Massa mostraba el camino, Raikkonen era una "estampilla" y más atrás se ponían Kúbica, Webber, Hamilton que avanzaba y Nick Heidfeld hacía una formidable maniobra superando a Coulthard y al doble campeón Alonso con el Renault.

Mientras Adrián Sutil abandonaba con el Force India, Ron Dennis desde el box de McLaren y el recientemente retirado, Jean Todt en Ferrari, seguían las alternativas de la carrera. Mientras las Ferrari se contestaban una a la otra, a pleno récord de vueltas, los otros intentaban en vano acercarse; pero quedaban sólo en eso.

Repostajes

Entre las vueltas 17 y 20 (de las 56), ingresaban a boxes para el recambio, Raikkonen, el hasta allí líder Massa, Webber, Alonso, Kovalainen, Kúbica y Hamilton en ese orden, con la novedad de que al moreno inglés se le quedaba trabada la rueda delantera derecha, perdiendo valioso tiempo en los pits.

Reacomodada la clasificación, era muy beneficioso para "Iceman" Raikkonen, quien pasaba a ser el puntero, secundado por Massa, Kúbica, Kovalainen, Trulli, Webber, Hamilton, Heidfeld, Alonso y Coulthard.

Error conductivo de Felipe Massa. Exigido por las circunstancias, el sudamericano se fue de pista en el giro 31, quedando sin poder sumar puntos por segunda vez consecutiva y restándole posibilidades a la "Scuderia" de escalar en la ansiada Copa de Constructores.

A todo esto se vino el segundo pit stop para la mayoría y allí tomó el sabor del liderazgo de la competencia el polaco Robert Kúbica, aumentando aún más las ansias de la primera victoria que está al caer para la escuadra BMW.

Otra vez estabilizada la prueba, Raikkonen era primero, después venían Kúbica, Kovalainen, Trulli, Hamilton, Heidfeld, Webber y Alonso. Hasta allí se registraban los abandonos solamente de cuatro competidores -el mencionado Sutil, Bourdais, Massa y el Red Bull de Webber-, la contracara de Australia, donde fueron 15 las deserciones.

El magistral andar de la Ferrari de Raikkonen hacía que la carrera en su tramo final, fuese aburrida. Kúbica estaba cómodo en el segundo puesto, a Kovalainen no le sentaba mal estar delante de su compañero estrella en McLaren. Por eso la televisación de la competencia se centraba en la lucha Trulli-Hamilton, por el cuarto puesto, que terminó en favor del italiano de Toyota y el despiste de Jenson Button con el Honda. En tanto, Heidfeld establecía el récord de vueltas de la carrera en el penúltimo giro y Fernando Alonso, arañaba al menos un punto con el Renault.

Después de la desazón de Melbourne, donde se rompieron los dos motores de las Ferrari, Raikkonen volvió al triunfo y trajo tranquilidad a los italianos. En este Día de Pascua, se puede refrescar aquella célebre (y triste) frase del ex presidente Alfonsín en 1987: "La casa está en orden".

  • Ferrari 760: las carreras disputadas196: las poles obtenidas desde 1950202: los triunfos en su historial205: los récords de vueltas15: los títulos en Fórmula 1

  • Daniel Monticelli