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De la redacción de El Litoral
Con el objetivo de lograr un manejo más sustentable de los Bajos Submeridionales, Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) y Fundapaz comenzaron a trabajar en el nuevo proyecto Manejo ecológico-productivo del humedal de los Bajos Submeridionales, Santa Fe, Argentina.
Tras dos años de intenso trabajo, en 2008, gracias al financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional (Aeci) y la Fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes), de Zaragoza (España), apuntan a ampliar y reproducir las experiencias de buen manejo del humedal. Pretenden -como en el proyecto anterior- "mejorar la productividad de los Bajos Submeridionales, la calidad de vida de los productores y pobladores que allí habitan, cuidando los recursos naturales y tratando de asegurar el funcionamiento del humedal para evitar que se degrade su biodiversidad", puntualizó Alfredo Paduán, de Fundapaz.
En esta instancia, se convoca a participar a 50 productores en un área de aproximadamente 50.000 hectáreas.
Aquí se propone hacer análisis topográficos y de prospección geofísica para identificar reservas de agua dulce subterránea y geometría de los acuíferos; realizar una evaluación cuantitativa y espacial de los efectos de las canalizaciones sobre la disponibilidad de aguas superficiales y subterráneas; hacer una valorización económica de los bienes y servicios que brinda el humedal actual y en relación con los posibles escenarios de desarrollo en el área (infraestructura, incorporación de nuevas áreas a la producción, prácticas de manejo del agua).
Paralelamente, se quiere llevar a cabo una evaluación del estado de conservación y la viabilidad de especies paraguas amenazadas de extinción en relación con los posibles escenarios de desarrollo en el área (infraestructura, incorporación de nuevas áreas a la producción y prácticas de manejo del agua) y de la factibilidad de nuevas alternativas productivas amigables con el ambiente.
A la vez, se pretende identificar los mercados y cadenas de comercialización para carnes bovinas certificadas (orgánicas, de origen, responsables, etcétera); extender las buenas prácticas de manejo del agua y los recursos asociados (como el forraje) en distintas líneas naturales de escurrimiento (microcuencas); orientar a los propietarios de las tierras hacia un adecuado manejo de las pasturas/comunidades vegetales nativas para que obtengan el mayor beneficio económico-productivo a largo plazo, minimizando los impactos ambientales.
También se propone promocionar distintos incentivos para el uso racional de los recursos naturales (especialmente el agua, tanto subterránea como superficial) y la responsabilidad social, facilitando el acceso a esquemas de certificación para la producción orgánica de carne bovina (producción predominante); otorgar facilidades para dotar con tecnologías de retención de agua potable para consumo humano, así como apoyar la puesta en funcionamiento de áreas protegidas privadas.
Durante los dos años anteriores, por medio del proyecto Acciones para la Conservación y el Desarrollo Sostenible del Humedal de los Bajos Submeridionales -provincia de Santa Fe-, se trabajó con cinco productores ganaderos de la zona para "lograr un adecuado manejo del agua, que contemple las necesidades de mejorar los rendimientos de la producción ganadera y de mantener y cuidar el buen funcionamiento del ambiente", precisó Pablo Herrera, de Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA).
El área piloto donde se empezó a trabajar abarca al distrito comunal Fortín Olmos, entre las rutas 98, 13 y 40. Aquí, los productores ganaderos involucrados están implementando dos tipos de prácticas de manejo y aprovechamiento del agua: prácticas de retención de agua superficial y prácticas de utilización de agua subterránea (Ver "Prácticas desarrolladas").
También se hicieron perforaciones "sistema araña" -cuatro de ellas a 6 metros, como mínimo, en forma cuadrangular, para mejorar el uso del recurso y evitar el agotamiento- y se construyeron represas con el objetivo de acopiar agua de lluvia y contribuir a la recarga de los bolsones.
Por medio de un plan de monitoreo y evaluación, estas prácticas están siendo analizadas para medir los impactos e introducir los cambios que se crean convenientes para su multiplicación en otros productores de la zona. Se estableció un acuerdo para implementar una prueba de manejo del agua en forma conjunta y coordinada. "Esto es muy importante porque cualquier medida que tome un productor para manejar el agua dentro de su campo puede perjudicar a sus vecinos".
Por lo tanto, "hay que analizar el problema de una manera más integral que considere la forma en que el agua se mueve naturalmente entre los distintos campos", advirtió Herrera.
Para esto, se recurrió a un hidrólogo, que realizó un estudio sobre la dinámica hídrica superficial y analizó "cuál era la forma más apropiada para retener el agua sobre los campos, en las épocas de sequía, sin dejar sin el líquido vital a los vecinos".
Para retener el agua, "se construyeron pequeños `bordos' o `taipas', alrededor de algunos esteros o bajos naturales. Esto permite retener el agua de lluvia en una superficie mayor y mejorar las pasturas en las cercanías", puntualizaron desde FVSA.
En caso de que los campos "se encharquen por las lluvias, los bordos también sirven como dormideros para el ganado; y como tienen escasa altura, permitirían que el agua pase por encima y escurra naturalmente, en caso de que se presenten inundaciones mayores".
Como en muchos casos, el agua que se acumula por las lluvias "no es suficiente para el ganado, también se analizó la forma de aprovechar racionalmente el agua subterránea. Habitualmente, los productores realizan pozos y represas donde mejor les parece; sin embargo, esto lleva a que a veces las reservas subterráneas de agua se contaminen, se salinicen y no sirvan más".
De esta forma, "este recurso se pierde para siempre", remarcó Herrera.
Por esta razón, se ayuda a los productores para que puedan realizar un estudio de "prospección geoeléctrica" que fue realizado por un profesional. "Este estudio permitió localizar los reservorios naturales de agua subterránea y detectar cuánta agua se podía sacar de cada uno, como máximo, para no agotarlo o salinizarlo".
Vida Silvestre Argentina y Fundapaz pretenden involucrar a la mayor cantidad de pobladores y productores de los Bajos Submeridionales. Invitan a los interesados a ponerse en contacto a los siguientes teléfonos: 03483-421037; 011-43313631/43434086; y a este E-mail: [email protected].
La retención de agua dulce se da a partir de las lluvias y puede ser acopiada en superficie por las depresiones naturales del terreno (esteros), mediante la construcción de bordos de retención en forma de media luna (50 % de su perímetro). El incremento de la superficie de los esteros naturales permite una mayor superficie de infiltración de agua en las napas freáticas. Al mismo tiempo, generando un pelo de agua sobre el campo favorece la proliferación de especies forrajeras naturales. Por otro lado, el bordo funciona como dormidero para el ganado en época de mucha lluvia.
Una característica de los Bajos es la escasa disponibilidad de reservorios de agua subterránea apta para el uso tanto humano como para la ganadería. No obstante, existen bolsones de agua apta para el consumo, por lo que antes de realizar cualquier perforación, es indispensable localizar estos reservorios de forma fehaciente, mediante un estudio de geoeléctrica que establece la magnitud del mismo, la profundidad ideal de perforación y el sistema más adecuado para su explotación.