Edición del Miércoles 26 de marzo de 2008 Edición impresa | Área Metropolitana
Area Metropolitana: AREA-02
ANALISIS
Del autismo al desorden
¿Qué hubiera pasado ayer si la presidenta anunciaba el diálogo con la condición previa de levantar los piquetes? Cristina Fernández, como su antecesor y esposo, no cree en el diálogo como fundamento político. Fiel a los 70, su marco teórico es la confrontación.
El voluntarismo puede ser funcional y hasta necesario para la gestión de una crisis; pero no sustenta una arquitectura del crecimiento republicano. Lo que es virtud en un momento se vuelve autismo cuando cambia la escena; el gobierno se jacta de haber modificado la realidad, pero se traiciona en su propia soberbia cuando cree que la puede manejar.
Nadie tiene el poder por sí mismo de dominar el cauce del conflicto; su condición natural es la entropía, su resultado necesario es el desorden.
Brasil tiene un tipo de cambio que no le cuesta plata al gobierno; sus industriales venden más y sus productores rurales ganan menos. En la Argentina la brecha entre ricos y pobres crece. No todo es como lo presenta quien tiene la potestad del micrófono.
Santa Fe tiene un problema grave. Sus gobernadores -el de antes, peronista y el de ahora, socialista- tienen que ir a mendigar lo que por derecho es propio; sus legisladores nacionales renunciaron a la representatividad territorial. Los productores y los industriales de carne o de leche dialogan desde hace meses con las autoridades nacionales que les prometieron lo que le siguen prometiendo: subsidios que no llegan.
Cristina Fernández recauda, pero no reparte ni dialoga. Los Kirchner profundizaron un país federal de derecho y unitario de hecho; extorsionan con el poder del Tesoro, pero pretenden no dejarse extorsionar por una queja sectorial.