Edición del Miércoles 26 de marzo de 2008 Edición impresa | Área Metropolitana
Area Metropolitana: AREA-04
Conflicto del gobierno con el campo
Hubo cacerolazo contra Cristina y una contramarcha en Plaza de Mayo Vecinos de barrios porteños se concentraron anoche frente a la Casa Rosada para manifestar su solidaridad con el campo. Pero terminaron siendo corridos por movimientos piqueteros encabezados por Luis DïElía.
DyN/Telam/EFE/El Litoral
Lejos de serenar los ánimos, el discurso de Cristina Fernández de Kirchner que había sido esperado con expectativas por los productores agropecuarios, no sólo exacerbó los ánimos de ese sector, sino que desató la ira de los centros urbanos desde las grandes ciudades hasta los pueblos.
De esa forma, la protesta logró trascender el ámbito rural, cuando miles de personas en Capital Federal volvieron a marchar a la Plaza de Mayo e hicieron oír sus cacerolas, como en 2001, cuando echaron a Fernando de la Rúa. La iniciativa porteña encontró réplicas a lo largo y a lo ancho del país, con protestas y cacerolazos respaldando el campo y repudiando a Cristina.
En Buenos Aires, el gobierno buscó minimizar el alcance de la protesta y fue así como agrupaciones piqueteras afines al oficialismo anunciaron una "contramarcha" hacia la Plaza de Mayo, epicentro de los reclamos.
En zonas céntricas de la capital, como los residenciales Barrio Norte, la Recoleta, Palermo, el popular Congreso y la Plaza de Mayo, los vecinos salieron a las calles y otros secundaron el cacerolazo desde sus balcones, cortaron el tráfico y gritaron consignas en contra de la mandataria. La protesta también alcanzó las puertas de la residencia presidencial de Olivos.
En la Plaza de Mayo, los manifestantes portaban carteles con la leyenda "Apoyo el campo" pero además, verbalizaban su repudio a la manera de ejercer el poder de la presidenta. Allí permanecieron unas horas, hasta que el rumor sobre la llegada de los movimientos piqueteros que encabeza Luis D'Elía y militantes kirchneristas empezó a circular en la plaza. Entonces, se dio una retirada masiva y las corridas provocaron incidentes y hasta algunos golpes.
La contramarcha
Lentamente, los grupos de piqueteros peronistas afines al gobierno de Cristina llegaron a la Plaza de Mayo y se enfrentaron con los manifestantes que permanecían protestando contra la presidenta. En términos literales, los expulsaron de la emblemática Plaza de Mayo en medio de escenas violentas donde se vio al propio dirigente peronista Luis D'Elía, titular de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat, dando golpes de puño a un manifestante. También marcharon columnas del Movimiento Evita, encabezado por Emilio Pérsico.
La policía no hizo acto de presencia en el lugar y los pocos efectivos que se encontraban en la zona actuaron como espectadores de lujo parapetados tras las vallas de seguridad que rodean a la Casa de Gobierno. Ante el avance piquetero, los vecinos desalojaron la Plaza de Mayo para evitar enfrentamientos graves.
"No vamos a permitir que avance el golpismo rural. No vamos a aceptar que bajen al gobierno democrático de Cristina. Vamos a disolver el golpe de Barrio Norte y Recoleta", afirmó D' Elía, en alusión a los barrios residenciales bonaerenses donde se inició anoche el primer cacerolazo contra el gobierno.
"Entendemos que hay que construir una democracia equitativa donde los que más tienen, como son los señores de la Sociedad Rural, son los que más impuestos tienen que pagar. A la Sociedad Rural sin piedad, no 44 por ciento, 60 por ciento de retenciones", disparó D'Elía, ex funcionario durante el gobierno de Néstor Kirchner.