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Edición del Miércoles 26 de marzo de 2008
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Area Metropolitana: AREA-14
El gobierno y el conflicto con el campo
Posturas políticas enfrentadas
Rossi: "Que levanten el paro y habrá diálogo". Rubeo: "Es golpista". Macri: "Recuperar el respeto". Carrió: "Cristina está mal asesorada". Lavagna: "Desperdició una oportunidad". Nicotra: "Hay que auscultar el origen del descontento".

El jefe del bloque de diputados del Frente para la Victoria, Agustín Rossi, aseguró hoy que la protesta de sectores que apoyan a los ruralistas "fue una expresión política", y señaló que la vía de solución para el conflicto es que se "levanten las medidas de fuerza", que incluyen bloqueos a la comercialización de productos agropecuarios.

En declaraciones a Radio América, Rossi sostuvo que "también la Presidenta y nuestro gobierno van a tener movilizaciones y actos de apoyo en todo el país" y entendió que la solución posible al conflicto empieza por que los ruralistas "levanten las medidas de fuerza, el lock out patronal, que las rutas de la Argentina puedan volver a ser circuladas libremente, y que los productos de primera necesidad puedan estar nuevamente en las góndolas y mostradores de los establecimientos comerciales. A partir de eso se restablecerá el diálogo".

Justicia distributiva

En el mismo sentido, el presidente del bloque de diputados justicialistas de Santa Fe, Luis Daniel Rubeo, anticipó que "los peronistas no vamos a permitir que un paro patronal fogoneado por los sectores que más se han enriquecido en los últimos años ponga en duda la legitimidad de nuestro gobierno nacional".

"Impedir el abastecimiento a la población de productos básicos es una actitud golpista", advirtió. Y recordó que "hace muy poco tiempo, el sector del campo se vio favorecido por la devaluación, que significó una fuerte pérdida de poder adquisitivo para la enorme mayoría de la población. Y ahora no estamos hablando de que estén perdiendo, sino de que ganen un poco menos.

"Es una cuestión de justicia distributiva. Y esta política es la misma que el pueblo argentino respaldó en las urnas hace muy poco tiempo. Por eso les pedimos a los que no estén de acuerdo, que se expresen democráticamente y no con actitudes facciosas", añadió.

"Es un llamado de atención"

El presidente del Partido Justicialista de Santa Fe, Norberto Nicotra,

consideró que la reacción "ha sido un llamado de atención".

"Creo que el camino es el diálogo franco y dejar de lado actitudes que solamente han llevado a endurecer las posiciones", indicó ante la consulta de El Litoral.

"Es evidente que lo de ayer es un llamado de atención. No hay que mirarlo a la ligera. Lo de anoche excedió la protesta del campo. Yo vivo en un barrio y así lo advertí. La gente salió a expresarse. Entonces, hay que salir a auscultar el origen del descontento. El llamado de la Iglesia es en ese sentido porque no queremos que haya violencia", indicó.

Sacar el patoterismo

Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, aseguró hoy que la Presidenta Cristina Fernández estuvo "mal asesorada" y sostuvo que el mensaje oficial "no fue feliz", porque "lo que hizo fue radicalizar posiciones".

El líder de PRO pidió "retomar el diálogo, recuperar el respeto y sacar de la calle los factores de patoterismo" para destrabar el conflicto entre el gobierno y el campo. "Ver a (el piquetero Luis) D'Elía trompeando a una persona es una locura", resumió.

Unidad ante la división

A su vez, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, acusó al gobierno nacional de "buscar culpables" en lugar de "llamarse a la reflexión" y afirmó que lo que hizo Cristina Fernández en su discurso fue "mandar, no persuadir", en contra -evocó- de lo que sostenía Juan Domingo Perón.

Carrió insistió en que el discurso de ayer, al que calificó de "humillante" y de una "violencia inusitada", fue una muestra de que la mandataria "está desconociendo la realidad", y negó que sea "golpista" el paro del sector agropecuario.

"Lo que pasó anoche en todo el país es que frente a un discurso claramente divisor de la sociedad argentina, provocador de esa división, salieron las ciudades a apoyar el campo", razonó. "Fue una muestra de unidad de un pueblo frente a la división que se quiere provocar desde un gobierno".

Aciertos y mala memoria

En tanto, el ex ministro de Economía, Roberto Lavagna, sostuvo hoy que la presidenta Cristina Fernández "desperdició una oportunidad de convocar al diálogo" al sector agropecuario para buscar una solución al conflicto con el campo.

Sobre su discurso, reconoció que Cristina "dijo cosas ciertas", pero "tendrá que olvidarse del tema de la extorsión y buscar una oportunidad de sentarse a hablar en torno a un programa de mediano plazo". También apuntó que "no es correcto creer que la historia empieza cuando uno llega. La recuperación no empezó en 2003, sino un año antes, cuando se cambió el programa económico".

Antecedente lejano y cercano

Lejano, porque es de 1891; cercano, porque el episodio que relatamos tuvo su epicentro en Humboldt, departamento Las Colonias.

En noviembre de ese año, el gobierno de Santa Fe, a cargo de Juan Caferatta, estableció por ley un impuesto de 10 centavos por cada 100 kilos para todas las transacciones de trigo y lino que se realizaran dentro del territorio provincial.

El gravamen provocó la inmediata y airada reacción de los agricultores, en su mayoría extranjeros, que con su trabajo habían modificado sustancialmente la economía santafesina, convirtiéndola en una de las más pujantes del joven país. Vocero de sus reclamos fue el diario La Unión de Esperanza, entonces como ahora la población más importante de Las Colonias.

Una larga discusión sobre quién debía pagar el impuesto -si los colonos o los exportadores- demoró su aplicación. Resuelta la disputa, en perjuicio de los agricultores, el gobierno privatizó la cobranza, lo que enardeció aún más a los contribuyentes.

Así, en ese clima enrarecido, llegamos a febrero de 1893. El día 3 llega a Humboldt el cobrador de impuestos y exigió a un colono que le mostrara sus libros de contabilidad. Al negarse éste, el cobrador intentó hacerlo detener, lo que provocó la reacción de los vecinos, que impidieron el hecho y -con argumentos fuertes y convincentes- pusieron en fuga al personaje.

Inmediatamente, el gobierno provincial resolvió enviar tropas a Humboldt, pero cuando llegaron los soldados, los colonos los esperaban armados hasta los dientes. También esta vez, la tropa puso pies en polvorosa.

El contingente armado volvió el 5 de febrero, con el propio ministro de Gobierno a la cabeza. Luciano Leiva prometió que no habría detenciones si los colonos deponían las armas, cosa que hicieron inmediatamente. Pero Leiva no cumplió su palabra, encarceló a los cabecillas de la rebelión y, de paso, a los redactores y al director de La Unión. La cosa no pasó a mayores, porque el gobernador indultó y ordenó la inmediata liberación de los presos.

"Si bien los hechos de Humboldt no llegaron a producir víctimas, demostraron bien claramente, sin embargo, que los colonos estaban dispuestos a recurrir a la violencia si así lo requería la defensa de lo que consideraban sus legítimos derechos", dice Ezequiel Gallo en su libro "Colonos en armas", en el que relata pormenorizadamente este episodio, primer antecedente de una lucha que hoy tiene por escenario rutas y caminos de todo el país.



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