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Edición del Martes 08 de abril de 2008
Información General: INFO-02
El fenómeno celeste que asombró al país
Hallaron restos en Entre Ríos que podrían ser del meteorito
En un paraje denominado Colonia Berduc, miembros de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA) encontraron una piedra de color negro con un alto grado de atracción magnética. La búsqueda de los científicos continúa con la colaboración de la Policía y de la Gendarmería.

DyN-Télam

El objeto caído la noche del domingo último en el centro de la provincia de Entre Ríos y encontrado en una zona denominada Colonia Berduc, en el este provincial, tiene altas probabilidades de ser un meteorito, manifestaron expertos de la Asociación Entrerriana de Astronomía (AEA).

Mariano Petter, coordinador de la AEA, aseguró que se encontraron piedras de color negro en una estancia en Colonia Berduc y "dada sus características, con su alta concentración en hierro y otros minerales, prácticamente estamos en condiciones de afirmar que se trata de un meteorito".

"A la velocidad que se desplazaba este meteorito, teniendo en cuenta el ángulo de impacto, es posible que se fragmentara al ingresar a la atmósfera terrestre" dijo Petter, y agregó que "hay un pequeño cráter en el lugar donde se encontró el objeto".

El coordinador de la AEA añadió que "con los testimonios que teníamos y la evidencia que habíamos recogido nos hacía presumir que era un meteorito, pero faltaba encontrar el cuerpo físico".

"Probablemente, este objeto haya tenido el tamaño de la pantalla de una computadora antes de ingresar a la atmósfera y que se haya fragmentado a una velocidad de 100.000 kilómetros por hora", recalcó.

"Las rocas encontradas, aunque pequeñas en tamaño, tienen un alto grado de atracción magnética, que demuestran una concentración de hierro. Esto es casi una confirmación de que se trata de un meteorito mezcla de metal y piedra", estimó el científico en declaraciones a la prensa.

Petter elogió la actitud de la Gendarmería Nacional en la búsqueda del objeto y en el hecho de que no lo va a dejar salir fuera del país, "tal como sucedió con todos los cuerpos de este tipo que cayeron en Entre Ríos", subrayó.

En tanto, fuentes policiales confirmaron que se hallaron restos de "ceniza volcánica" en una zona del Parque Nacional El Palmar, a unos 65 kilómetros de la ciudad de Colón y casi en el límite con el Departamento San Salvador, donde se presupone cayó el "meteorito".

Las fuentes precisaron que la "ceniza volcánica" se encontró en un monte de eucaliptos, que es de muy difícil acceso por tierra.

Las declaraciones de Petter se produjeron después de que una vecina de Colonia Berduc acercó a los técnicos de la AEA piedras redondeadas de color negro que dijo haber encontrado en un vivero de esa pequeña localidad rural entrerriana, donde se presupone cayó el objeto celeste.

No obstante, los restos del objeto celeste seguían siendo buscado anoche por personal policial y de la Gendarmería, asistidos por un helicóptero y científicos, en la zona centro-este de Entre Ríos.

Fuentes policiales dijeron luego que "no pudo localizarse todavía" porque pudo caer en una zona de esteros de difícil acceso o en un área pantanosa detrás de un casco de estancia en la localidad de Villa Clara, departamento de Villaguay.

Los hechos

El fenómeno astronómico pudo observarse apenas pasadas las 22 del domingo, tanto en Entre Ríos como en cercanías de la localidad bonaerense de Zárate, y hasta fue divisado por automovilistas en la ciudad de Chascomús.

La AEA precisó que el objeto "sumamente luminoso, que se dirigía hacia el este" fue avistado a las 22.02 sobre el cielo de Paraná y otras localidades cercanas.

El organismo científico, con sede en Oro Verde y formado por astrónomos aficionados, consignó -en un comunicado y en su página de Internet- que el objeto tenía "una trayectoria bastante oblicua" y que "el resplandor fue muy intenso" en la provincia de Entre Ríos.

Vecinos de Villaguay dijeron haber visto "una inmensa bola de fuego de color rojo debajo y azul celeste arriba, con una estela de pequeñas partículas brillantes a modo de cola". Asimismo, comentaron que percibieron "la rara sensación de un olor similar a cable quemado, al momento de ver pasar el objeto por encima de sus cabezas".

En tanto, otros ocasionales testigos se refirieron al fenómeno como "una luz muy brillante que iluminó el cielo y luego provocó un fuerte estruendo que hizo temblar la tierra".

Antecedente

Un fenómeno similar al registrado la noche del domingo en Entre Ríos ocurrió el año pasado en la ciudad de Buenos Aires, cuando los porteños avistaron un resplandor en el cielo y un estruendo, lo que causó curiosidad y dudas sobre si se trataba de un estrella fugaz o un meteorito.

El hecho sucedió el 18 de mayo, a las 7, y cientos de porteños llamaron al Planetario para informarse sobre la causa del resplandor, aunque el cuerpo caído nunca se encontró.

El resplandor en el cielo también fue visto desde varias provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y La Pampa, y pudo ser advertido debido a que se trataba de una mañana despejada.

Los meteoros o estrellas fugaces son fragmentos del sistema solar que entran en la órbita de la Tierra y se evaporan sin llegar al suelo. En cambio, los meteoritos son los fragmentos que llegan a la Tierra y que pueden pesar desde 10 gramos hasta 60 toneladas.

Sobre estrellas fugaces, bólidos y meteoros

Ana María Bertolini (Télam)

La caída de un objeto que podría ser un meteorito en el centro este de Entre Ríos, ha llevado a muchos a preguntarse qué es lo que lo diferencia de un meteoro, de una estrella fugaz o de un bólido.

En realidad, son lo mismo, pero sólo uno de ellos es capaz de impactar: la estrella fugaz es una pequeña pieza de materia interplanetaria luminosa, que se mueve en el cielo, como podría hacerlo un satélite, y que en segundos se pierde en el espacio, a veces produciendo una estela o algunas chispas; y un bólido es una estrella fugaz que dura minutos.

Ambos son meteoroides, es decir, son partículas de tamaño menor que no han entrado a la atmósfera terrestre.

Cuando lo hace, siempre que sea luminoso y visible a simple vista, se lo llama meteoro (del griego meteoron, "fenómeno en el cielo"); y, recién cuando choca contra la superficie terrestre, pasa a ser un meteorito.

Al impactar contra la atmósfera, el meteoro es frenado rápidamente, por lo que pierde una gran cantidad de energía que se expresa como calor, de ahí que generalmente se evapore.

No obstante, si es de gran tamaño, es posible que su núcleo sobreviva e impacte sobre la Tierra, a una velocidad de entre 50 y 60.000 kilómetros por hora, convirtiéndose en meteorito.

Los meteoros y meteoritos pueden provenir del desprendimiento de algún cometa, del choque de algún meteoro con la Luna o Marte, y especialmente, del cinturón de asteroides que se encuentra entre las órbitas de Júpiter y Saturno.

Hay diferentes tipos de meteoritos: algunos son rocosos, otros ferrosos, y a veces, son condritas carbonáceas.

El mayor meteorito que se ha encontrado es el Hoba, de 60 toneladas de hierro; el mayor meteorito rocoso pesa cerca de una tonelada; y la condrita carbonácea Allende, conformada por una serie de trozos, totaliza cerca de 5 toneladas.

Entre los más famosos se encuentran el Allan Hills 84001, de origen marciano; el Cabo York, uno de los más grandes del mundo; el Ensisheim, el más viejo, cuya caída fue fechada en 1492; el Heat Shield Rock, también de Marte; y el Chaco, por detrás del Hoba, el segundo de mayor masa conocido hasta ahora.

Pero se conocen cráteres que corresponden a cuerpos mucho mayores: uno de ellos es el de Arizona, Estados Unidos, de 1.280 metros de diámetro y 180 metros de profundidad, que se formó hace miles de años por un meteorito de unas 250.000 toneladas de peso y 70 metros de diámetro, que cayó a casi 60.000 kilómetros por hora.

Hasta finales del siglo XIX, sólo se habían hallado algunos cientos de meteoritos, el 80 % de ellos de consistencia metálica o pedregoso-metálicos.

Pero ahora, en las colecciones del mundo, hay más de 30.000 meteoritos; de ellos, los primeros 200 fueron hallados por el pionero Harvey H. Nininger en los grandes llanos de los Estados Unidos, entre 1920 y 1950.

Entre 1912 y 1964, algunos meteoritos fueron encontrados en la Antártida, pero la búsqueda se intensificó y, para 1974, un equipo japonés llegó a recuperar allí unos 700.

Los rastreos efectuados más tarde en distintos sectores antárticos por equipos norteamericanos, europeos y chinos produjeron en conjunto más de 23.000 meteoritos clasificados. Esto, sin contar los millares que aún no se han clasificado.

La desaparición de los dinosaurios y, en general, la extinción masiva del Cretácico-terciario, es atribuida por muchos científicos a un gran impacto de meteorito.

Un caso famoso es el supuesto meteorito de Chinguetti, que se presume dio origen a una montaña de hierro en África.

Sin embargo, las únicas fatalidades conocidas hasta ahora por el impacto de un meteorito, son la de un perro egipcio, muerto en 1911; y el que sufrió Ana Hodges, en 1954, en Sylacauga, Alabama, Estados Unidos, cuando una piedra crondita de 4 kilos cayó sobre el techo de su casa y le produjo contusiones graves.





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