Salomé Crespo
La noticia de que parte de la planta de la empresa local Cidal se trasladaría para unirse a la fracción que ya está instalada desde hace años en la provincia de San Luis despertó la curiosidad sobre las políticas de la nueva gestión municipal para favorecer la radicación o ampliación de industrias en la ciudad de Santa Fe.
José María Chemes es secretario de la Producción de la Municipalidad. En diálogo con El Litoral contó que a poco de asumir su cargo y abordó las condiciones de posibilidad del desarrollo industrial en la ciudad, notó que uno de los principales inconvenientes que existen es el del espacio.
Desde una perspectiva geográfica, y por la falta de un verdadero plan de urbanización, la población de Santa Fe crece en lugares no permitidos como el valle de inundación del río y desde una perspectiva social, la actual situación de inseguridad resta ámbitos propicios, ya sea para vivir o para actividades productivas.
Según el funcionario, el cordón oeste de la ciudad reúne ambas dificultades y hace complicada la radicación de empresas que reactiven económicamente a la ciudad.
Entre los anuncios que se les escuchó hacer a los funcionarios de la gestión del intendente Mario Barletta se destacó la intención de ocuparse de la cuestión social, a través de la inclusión de sectores sociales marginados, -brindándoles alternativas de capacitación y trabajo- para intentar revertir el problema de la inseguridad. El paso siguiente podría ser ofrecer territorios que hoy están `mal vistos' como posibilidad para aquellos empresarios que deseen ampliar sus emprendimientos y que actualmente se niegan a hacerlo en esos sectores por temor a los atracos.
Entonces, la falta de espacio, la inseguridad y los conflictos con los vecinos que provocan las empresas que quedaron ubicadas en zonas muy pobladas pintan el panorama productivo de la ciudad y merece ser atendido pronto.
Desde el año 2004 la ciudad cuenta con un área industrial, establecido en la ordenanza 11.062, en una zona aledaña a las tierras del ex Frigorífico Municipal. Los límites del terreno están marcados por la avenida Teniente Loza al sur, calle Monseñor Rodríguez al norte, el río Salado al oeste y el mercado abastecedor al este. Cabe aclarar que ese terreno se inundó tanto en el año 2003 como en el 2007.
La primera iniciativa de la secretaría que está a cargo de José María Chemes fue retomar el proyecto establecido en la norma, lo que regenera la posibilidad de que un espacio de alrededor de 130 hectáreas se convierta efectivamente en el área industrial de Santa Fe. Con la construcción del tercer tramo de la avenida Circunvalación, que desemboca en la ciudad de Recreo, estaría garantizado el fácil acceso a la zona y restaría asegurar la provisión del servicio eléctrico, de gas y agua potable. "Estamos buscando la forma de financiar la llegada de los insumos, la EPE está haciendo una estación transformadora cerca y con la extensión de la línea unos dos kilómetros tendríamos la energía suficiente en el parque industrial", aseguró Chemes. En cuanto al servicio de gas, las alternativas de provisión son Litoral Gas o la cooperativa de la ciudad de Recreo y el tratado de efluentes le corresponde a la empresa Aguas Santafesinas.
Es entonces que el área industrial que podría tener la ciudad estaría dividido en, por un lado, 30 hectáreas -incluidas dentro del anillo de defensa- y la alternativa de ampliación a otras casi 100 hectáreas que están fuera del anillo, pero en una cota lo suficientemente alta y que abarca las instalaciones del ex Frigorífico Municipal, según informó el secretario de la Producción.
Sebastián Fumis es subsecretario de Industria de la Municipalidad, quien explicó que la necesidad de relocalización de empresas santafesinas tiene que ver con las que tienen conflictos con los vecinos o aquellas que gracias a la reactivación económica pueden expandirse pero les falta espacio.
Sobre muchos de esos emprendimientos e industrias pesa lo que se denomina "uso no conforme", es decir, tienen la autorización que le otorga el Concejo Municipal para funcionar donde lo hacen, a pesar de las molestias que algunas causan. Desde el año 1998 hasta 2008, hubo 217 empresas que obtuvieron por parte del Concejo Municipal el permiso que se renueva cada tres años. Tal es el caso de un frigorífico de pollos que es señalado por vecinos de barrio Candioti por sus emanaciones y por la proliferación de moscas.
El uso no conforme posibilita una situación precaria y significa una recarga tributaria del 50 % en el monto que la empresa abona por el registro de inspección. De la situación surge una cuestión a considerar: es posible que la forma legal de uso no conforme sea rentable para las arcas municipales, pero sin duda va en detrimento de la calidad de vida de los vecinos; puede ser una salida transitoria al conflicto, pero no la forma de resolverlo.
"Las empresas que generan quejas de los vecinos antes no implicaban molestias y hoy sí, porque todo lo ligado a la industria alimentaria está creciendo y generan problemas de espacio", manifestó Chemes, y agregó que el propósito de la gestión apunta a "relocalizar esas industrias, incluso autofinanciándose, porque los terrenos donde están ubicadas tienen un valor inmobiliario muy alto, incluso mucho mayor a los terrenos de los que estamos hablando en la zona noroeste".
Un aspecto que se debe cuidar a la hora de la relocalización de las empresas, y por lo que se necesita ofrecerles una alternativa para aquellas que están pensando en la expansión, es lograr que continúen dentro de la jurisdicción de la ciudad de Santa Fe, porque "si un productor se va del área metropolitana a Recreo, Sauce Viejo o Monte Vera, la Municipalidad pierde la recaudación que genera esa empresa" advirtió el secretario de la Producción lo que se traduciría además en posible desocupación. Por eso, "estamos tratando de vincular el aspecto impositivo, generar alguna especie de coparticipación del ingreso tributario del área metropolitana en base al origen de cada una de esas empresas que se puedan trasladar", señaló Chemes.
Con la realidad descripta por José María Chemes como base, se lo consultó sobre el perfil productivo que considera que debería tener Santa Fe. Al respecto el funcionario manifestó que debería estar enfocado a empresas de uso intensivo de tecnología, donde lo fundamental no fuera el espacio, sino la cantidad de conocimiento que se le pone a la producción. "Para decir eso nos apoyamos en experiencias como el parque tecnológico Litoral, en las iniciativas de las casas de altos estudios de creación de empresas de base universitaria y tecnológica", destacó Chemes y mencionó también a la industria cultural local y el movimiento artístico santafesino que "tiene una historia importante, todo el teatro y la literatura de la década del 60 es muy rica. Todo eso es capaz de generar hechos culturales traducibles en el mercado".
Además también "apuntamos a la industria alimentaria de carnes y lácteos, a las que podemos apuntar el conocimiento y lograr una conjunción de ambas cosas".
Lo que se traslada de la empresa Cidal a la provincia de San Luis es la línea de producción dedicada a globos. Cabe destacar que la provincia puntana se encuentra bajo el Régimen de Promoción Industrial implementado desde el gobierno nacional en la década del 90. Además de San Luis también están contempladas en el sistema otras provincias como La Rioja y Catamarca.
"La Municipalidad no tiene herramientas para igualar esas desgrabaciones de IVA e Impuestos a las Ganancias como ocurre en San Luis; son tasas que van desde el 25 % al 33 % sobre las ganancias", explicó Fumis.
Razones de competitividad hacen que hoy la empresa Cidal decida juntar otra parte de la producción para evitar falsos fletes y aumento de gastos. Pero a pesar de la bonanza del sistema, se sabe que hoy ya no hay nuevas radicaciones, pero las empresas siguen gozando de esos beneficios.