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Exposición de Madrid
Goya en tiempos de guerra
Una muestra montada en el Museo del Prado exhibe las obras más representativas del gran maestro aragonés, desde fines del siglo XVIII hasta avanzado en siglo XIX, época de importantes cambios políticos y de la guerra de la Independencia en España.

El Museo del Prado montó por estos días la exposición Goya en Tiempos de Guerra que reconstruye el diario artístico del gran maestro aragonés en uno de los períodos más turbulentos de la historia española, a través de casi doscientas obras, algunas de ellas nunca antes exhibidas en España.

Coincidiendo con el bicentenario de la Guerra de la Independencia y centrada en los lienzos del 2 y el 3 de mayo de 1808 en Madrid recientemente restaurados, las obras de esta muestra recrean el universo de Goya durante 25 años en los que se sucedieron en España cambios políticos de gran repercusión para su historia y su sociedad.

A pesar de que la exposición se incluye en los actos conmemorativos del Bicentenario de la Guerra de la Independencia, Miguel Zugaza, director del Prado, insistió en que no se trata de un diario de guerra sino del "diario de un artista formado a la luz de la razón y el progreso, que asiste a la sinrazón".

La muestra exhibe, en su opinión, las obras más importantes creadas por el artista en esa etapa de su vida y "está concebida para progresar en el conocimiento del creador y tratar de entender, a través de las obras, sus ideas".

Además "refleja su extraordinaria calidad, su visión crítica ante el mundo y da idea de lo que provocan en él los ideales liberales", añadió.

Para Gabriele Finaldi, director adjunto del Prado, ésta es una de las exposiciones más importantes y ambiciosas de las organizadas en los últimos años en el museo.

En ella, dijo, "se realiza una amplia y profunda reflexión de más de dos décadas del pintor, desde el optimismo exultante hasta la oscuridad más profunda en el corazón del hombre".

Manuela Mena, comisaria y jefa de Conservación de Pintura del siglo XVIII y Francisco de Goya y Lucientes, no pudo evitar emocionarse al hablar de una exposición en la que se avanza "en el conocimiento de Goya, en el conocimiento de nosotros mismos y en el disfrute de su obra".

Durante su intervención comparó a Goya con Miguel Ángel, que quemó sus dibujos para que no se viera el gran esfuerzo que había detrás de sus obras.

"En Goya, nos enfrentamos a la obra terminada y nos parece que no hay esfuerzo detrás de ella, mientras que hay años de trabajo y maestría", indicó.

Mena también comparó al artista aragonés con Albert Einstein, quien "captó el universo de las estrellas", mientras que Goya "captó el universo de los seres humanos".

Inteligente, vital, arriesgado, complejo, amigo de sus amigos, fueron algunos de los adjetivos utilizados por la comisaria para definir a un artista racional, "ya que lo de su locura es un mito, la utilizó como una metáfora más, pero esa locura no está dentro de él, sino fuera".

La exposición arranca en 1795, en los años de un "Goya minusválido que sale a la vida después de estar a punto de morir".

Se produce entonces un renacer de mayor independencia creativa y de avances estilísticos y conceptuales, en el que dejó a un lado lo superficial centrándose en lo fundamental.

"Ese Goya recién nacido intenta ser independiente, como se muestra en sus dibujos de gabinete, como Los Caprichos, pero vuelve a perder la independencia y tiene que pintar para la aristocracia", dijo Mena.

En la época que transcurre desde 1795 hasta 1819, en que concluye la muestra, se sucedieron en España importantes cambios políticos que quedan patentes en el recorrido de la exposición, en el que se aprecia el paso entre el mundo perfecto y el inestable.

En ese recorrido, se pueden contemplar, entre otras obras, naturalezas muertas, escenas dramáticas o retratos en los que el artista utilizó la realidad como una metáfora para acercarnos al personaje, en el que se adentra. "Pintó siempre con la misma veracidad a amigos que a enemigos", dijo Mena.

Según la comisaria, "es objetivo y neutral; es un espejo que presenta la realidad pero no es crítico. Capta de la realidad lo que necesita para crear su obra, ya que no es un cronista fiel sino un gran artista, universal e intemporal al que interesó todo del ser humano".

Un tiempo conflictivo

La Guerra de la Independencia fue el conflicto armado que opuso a España con las fuerzas del Primer Imperio Francés entre 1808 y 1814, surgido tras las maniobras de ocupación de importantes ciudades españolas por las tropas napoleónicas.

El conflicto, enmarcado en las Guerras Napoleónicas y la crisis de la monarquía española de Carlos IV, permitió el surgimiento del sentimiento nacional aunque dividió a la sociedad enfrentando a patriotas y la élite de los afrancesados. La guerra dañó gravemente la estructura industrial y devastó la agricultura, provocando el retraso posterior en la modernización de las economías peninsulares.

En el plano político, se formularon las primeras constituciones y se aceleró el proceso de emancipación de las colonias de América que accederían a la independencia tras la Guerra de Independencia Hispanoamericana, mientras que la reinstauración de la dinastía borbónica y el reforzamiento de la Iglesia Católica abrió en España una era de luchas civiles entre absolutistas y liberales hasta la segunda mitad del siglo XIX.

Un genio

Francisco de Goya y Lucientes nació en Fuendetodos, Zaragoza, el 30 de marzo de 1746 y murió en Burdeos, Francia, el 15 de abril de 1828, se cuenta entre los más grandes maestros de la pintura española de todos los tiempos. Su obra abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. En todas estas facetas desarrolló un estilo que da comienzo al Romanticismo. El arte goyesco supone, asimismo, el comienzo de la pintura contemporánea y se considera precursor de las vanguardias históricas pictóricas del siglo XX.

Mila Trenas (EFE)