Area Metropolitana: AREA-06
Allí están alojados siete abuelos de la calle
El hogar San Expedito se queda sin vivienda para poder funcionar
La casa de Brasil 4323, donde funciona el hogar de ancianos San Expedito, necesita ser habitada por su dueña. Pero allí están alojados siete abuelos de la calle que no tienen dónde ir y necesitan ser reubicados.

De la Redacción de El Litoral

A las diez de la mañana, las puertas del hogar ubicado sobre Brasil 4323 estaban abiertas. Imaginándose el motivo de la visita, Blanca Dominga Rubio señaló estar cansada y no querer seguir dando notas a los medios periodísticos. De manera muy sintética, la mujer contó que el problema que atraviesa el hogar es que "la dueña de la casa donde están alojados siete abuelos de la calle necesita su propiedad". Seguidamente se distendió y compartió la historia del asilo.

"Nosotros estamos en esta casa después de la última inundación, gracias a que el señor Osvaldo Raggio y su esposa nos la prestaron. Pero el tema es que ellos no son los dueños, sino una tía de Osvaldo", expresó la mujer. Y agregó: "Pero ahora, esta señora nos la pidió para venirse a vivir aquí y nos tenemos que ir".

Blanca Rubio no se niega a dejar la construcción de Brasil al 4300. Reconoce que no le pertenece y que su dueña tiene derechos sobre ella. Asimismo, admite no saber el destino de los abuelos.

Cabe señalar que el hogar San Expedito también funciona en una vivienda de Gaboto al 4600, donde hay más ancianos carecientes. Pero consultada sobre la posibilidad de trasladar allí a los siete abuelos desalojados, Blanca Rubio señaló que no tiene más capacidad y, encima, la construcción se encuentra en condiciones muy precarias al haber quedado completamente bajo agua en la inundación de 2003.

"Lo que más quisiera es que el gobierno nos dé una vivienda para tener a todos los abuelos juntos. Intenté alquilar pero... es imposible. Yo no me opongo a irme de acá, pero quisiera que nos den un lugar porque son todos de la calle y nos necesitan", refirió.

Es gracias a donaciones que el hogar puede funcionar. Y a quienes las realizan, los abuelos y representantes les están muy agradecidos. Además, "algunos cobran una pequeña jubilación -la 5.110- que es utilizada para hacerle frente a gastos que no se pueden obviar porque son de gran necesidad, como la compra de elementos de limpieza e higiene personal".

Muy tristes

Julio Aldo Romero tiene 64 años y está alojado en el hogar de ancianos San Expedito desde hace cuatro. Sentado sobre la cama, con el pie vendado porque tiene una úlcera crónica, refirió a El Litoral lo preocupado que está de quedar en la calle. A este hombre, además, le falta un riñón.

"Yo estaba internado en un hospital y sin un lugar dónde poder ir. Hasta que un día esta gente me fue a buscar. Me dieron todo. Qué más puedo pedir", manifestó Julio con lágrimas en los ojos. Y agregó: "A partir de la muerte de mi madre nunca tuve suerte. La vez que estoy como la gente, viviendo en una pieza de material, que nunca tuve porque viví en una tapera, me entero de que quedamos en la calle".

Más allá de "los papeles y la habilitación", ya que el hogar lo único que tiene es una personería jurídica como asociación civil sin fines de lucro, Blanca Dominga Rubio consideró como lo más importante que "los abuelos de la calle tengan un lugar calentito donde estar, estén alimentados y reciban amor".

Por último, sin imaginarse cómo terminará la situación, Blanca se mostró esperanzada en que desde el gobierno atiendan la situación y, sobre todo, piensen en los abuelos afectados.

Donaciones. Para ayudar al hogar San Expedito, los interesados pueden comunicarse al 4522480 o al 156132457.