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Cuando en ciertos momentos del año informamos sobre un nuevo caso de meningitis en niños llegan a nuestra redacción muchas consultas de padres y docentes alarmados.
Esta enfermedad -básicamente, una infección en las meninges, que son las capas que recubren la médula espinal y el cerebro- provoca cierto temor entre los adultos porque puede traer aparejada secuelas neurológicas y hasta provocar la muerte, según los casos.
Para despejar dudas y saber con precisión sobre las características de la meningitis y los síntomas que se deben tener en cuenta para hacer la consulta precoz al pediatra consultamos al Dr. Gustavo Ezcurra, profesional de la División Programas Prioritarios y a cargo de la Sección Infectología del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia.
El especialista recordó que "la meningitis es una infección aguda de las meninges, la más frecuente que vemos en chicos y en grandes. Las meninges son las capas que recubren la médula espinal y el cerebro, y actúan como barrera de protección para las estructuras rígidas (el cráneo y la columna) y para otras más frágiles y nobles como son el cerebro y la médula espinal".
Por entre medio de esas capas -precisó- circula un líquido llamado cefalorraquídeo, que cumple la función de colchón de esas estructuras tan vitales frente a la estructura dura del hueso del cráneo y de la columna vertebral. Este líquido, en condiciones normales, es estéril, es decir que no tiene gérmenes ni infección. Por diferentes circunstancias (por ejemplo, circulación de gérmenes) esos gérmenes colonizan las vías respiratorias primero (en la zona nasofaríngea) y establecen una relación normal con el huésped (no le produce nada). Pero en determinadas circunstancias pasan a la vía sanguínea y de allí llegan a las meninges y la infectan, produciendo meningitis.
Sin embargo, Ezcurra advirtió que "hay que diferenciar la meningitis (sólo una infección de las meninges) de la encefalitis, que es la inflamación e infección del cerebro. También existen las meningoencefalitis, con infección en las meninges y en el encéfalo. La diferencia es que la encefalitis es un cuadro más grave porque es la inflamación del cerebro y puede producir convulsiones, cambios del estado de conciencia, estado de coma y hasta mortalidad. La encefalitis tiene tratamiento específico".
Posteriormente, Ezcurra mencionó que existen dos tipos de meningitis: de causa viral (las más frecuente en primavera y verano, que tiene mejor pronóstico, aunque algún pequeño grupo son de gravedad, dependiendo de cada situación) y de causa bacteriana (generalmente se ven más en invierno asociada a otras patologías), pero se ven casos durante todo el año de ambas.
Las virales -precisó- son producidas por el enterovirus, el más frecuente; el virus de la parotiditis (por una complicación puede producir meningitis); y el virus herpes, algo más grave y peligroso, el único que se trata, con antivirales. En tanto, las bacterianas más frecuentes son producidas por meningococo, que se presenta de manera epidémica (aunque hay casos esporádicos), por neumococo y por haemophilus influenza (era un germen muy frecuente y desde que está incorporada la vacuna en el Calendario Oficial vemos muy pocos casos, aislados). Todas se tratan, es decir que se pueden curar, pero pueden dejar secuelas.
Por otra parte, el profesional advirtió que "hay bastante superposición en los síntomas de estos tipos de enfermedad y son variables de acuerdo a la edad: los lactantes suelen tener irritabilidad (como una manifestación de cefaleas), fiebre alta y vómitos, y los chicos más grandes (algo similar ocurre en los adultos) también tienen cefaleas, fiebre, vómitos y rigidez de nuca (como un signo y no un síntoma, porque hay pus e infección en esa zona). Algunas meningitis, sobre todo las bacterianas (como en el meningococo), se acompañan de petequias, que son pequeñas manchitas rojas que no desaparecen cuando uno las aprieta. Esto también ayuda a pensar a los médicos en esta enfermedad".
Para hacer el diagnóstico de manera de diferenciar si se trata de una meningitis viral o bacteriana se hace una punción en el líquido cefalorraquídeo, que se extrae de la columna.
En este sentido, Ezcurra aseguró que "es un procedimiento seguro que hacemos frecuentemente, casi de rutina. Se considera que se deben hacer 10 para encontrar un caso de infección. A veces se hace con anestesia local, dependiendo de la urgencia, y es frecuente".
El líquido extraído se manda a analizar para obtener dos diagnósticos: uno más rápido, para diferenciar si en meningitis virósica o bacteriana, y a cultivo, que demora unos días más y permite ver si cree el germen que puede producir las meningitis bacterianas. Éstas se tratan con antibióticos y, de las virósicas, la única que se trata es la del virus herpes, con antivirales.
En este sentido, el médico aclaró que "la necesidad de hacer tomografías y resonancias magnéticas también genera angustia en los padres. Generalmente se hacen cuando se hay sospecha de complicaciones o convulsiones y no en todos los casos de meningitis".
También mencionó que "hay determinadas enfermedades de base que se relacionan con mayor riesgo de tener meningitis, sobre todo la bacteriana. Además, otra meningitis que existe mucho es la causada por tuberculosis. Surge por el antecedente de no tener la vacuna o de tener un contacto con alguna persona con esta enfermedad. Tiene un tratamiento diferente pero es una bacteria. En todos los casos se hace un seguimiento del paciente tras indicar el tratamiento necesario".
La meningitis es una patología que requiere la internación del paciente para el control de los vómitos y el inicio del tratamiento, cuyo tiempo es variable de acuerdo al germen.
Es de denuncia obligatoria para los hospitales porque el Ministerio de Salud, con esos datos, debe tomar acciones como indicar medicación preventiva (vía oral y excepcionalmente inyectable) cuando se trata de meningococo y haemóphilus a los contactos cercanos convivientes, para que no se contagien. Como el contacto es básicamente respiratorio, a través de las gotitas de Flüge, Ezcurra recordó que la medicación también debe suministrarse a los compañeros del grado del niño enfermo, además de los denominados contactos cercanos, es decir, las personas que hayan compartido más de 4 horas en la escuela. No está indicado cerrar el establecimiento educativo.
En otro orden, mencionó que "es una infección grave pero tiene diferencias de acuerdo al tipo. Generalmente las virósicas, excepto el herpes, son las más frecuentes y tienen buena evolución, mientras que las bacterianas son de algo más de riesgo. El meningococo es `a todo o nada': produce la muerte rápidamente o no produce ninguna secuela; el haemóphilus y el neumococo ya producen otro tipo de secuelas y pueden producir mortalidad. En tanto, las meningococcemias son los casos de meningococo que producen el fallecimiento del paciente. Muchas veces ni siquiera tenemos la oportunidad de tomar la muestra porque está muy crítico y hay que empezar las medidas de rescate".
Por esto, remarcó que "la evolución del paciente depende de muchas cosas pero fundamentalmente del diagnóstico precoz (ante la sospecha rápida por los síntomas mencionados brindar un tratamiento rápido, para ayudar a un buen pronóstico).
Por último, el infectólogo indicó que "las secuelas de la meningitis dependen de la cantidad y el tipo de germen que infecte, del momento en que se hace el diagnóstico, del tiempo de evolución de la infección, de la edad del paciente, de si el germen están en las meninges o si también está en la sangre. Las secuelas neurológicas son las más frecuentes y peligrosas y también dejan secuelas en otros órganos. El herpes también es bastante secuelar y no hay vacuna preventiva".
Ciertos tipos de meningitis son prevenibles por las siguientes vacunas que están en el Calendario Oficial:
Para tener en cuenta
Padres y educadores deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones ante un posible caso de meningitis:
- Estar alerta con los síntomas y consultar precozmente inciden en el buen pronóstico.
- Es una enfermedad de denuncia obligatoria al Ministerio de Salud.
- No alarmarse innecesariamente (el pediatra está alerta y acostumbrado a ver).
- Los procedimientos de diagnóstico (punciones, tomografías, resonancias) son frecuentes.
- En determinadas meningitis se indica medicación oral preventiva a los contactos más cercanos (generalmente convivientes).
- Cumplir y controlar el Calendario de Vacunación de los niños.
- La indicación de una vacuna es personalizada y la indica el médico de cabecera ante casos particulares.
Estadísticas locales
Hasta fines de marzo, la Sección Infectología del hospital de Niños Dr. Orlando Alassia atendió 14 casos de niños con meningitis, de los siguientes tipos: 3 meningococo B, 5 encefalitis, 1 meningoencefalitis, 1 meningitis con sepsis o infección sistémica, y 4 meningitis atóxicas.
En tanto, las estadísticas dan cuenta de un incremento en la cantidad de casos en los últimos años: en 2000 se atendieron 39 casos; en 2001, 35; en 2002, 40; en 2003, 34; en 2004, 50; en 2005, 53; 2006, 60; en 2007, 51 casos (2 meningococo B, 2 meningococo C, 1 neumococo, 33 con cultivo negativo, que sería sinónimo de meningitis viral, 12 encefalitis y 1 meningitis tuberculosa), seis de los cuales fallecieron.
Mariana Rivera