Sucesos: SUCE-01
Emboscada y ajuste de cuentas
Fundamental testimonio de una nena en el crimen de su padre
Dos hermanos fueron procesados como autor y partícipe de un homicidio ocurrido el mes pasado, en Santa Rosa de Lima. "Con éste no tenemos nada que hablar, hay que matarlo", habría dicho el principal acusado.

La declaración judicial de una nena de 11 años que presenció el asesinato de su padre, fue de vital importancia para la investigación, ya que junto a otras pruebas recolectadas, facilitó el procesamiento de los dos máximos sospechosos.

La víctima, Luis Ángel Torres, de 29 años, cayó el último 2 de marzo en un pasillo cercano a la calle Estrada, entre Corrientes y Moreno, del barrio Santa Rosa de Lima. Le dieron un disparo en el abdomen, delante de su hija menor, "única testigo de la causa", según reza el expediente judicial.

El juez de Instrucción de la Segunda Nominación, José Manuel García Porta, procesó el mes pasado a Hugo Marcelo Medina, de 29 años, como presunto "autor material del delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego"; mientras que Leonardo Pallavidini, de 35 años, lo está como "partícipe principal" del mismo delito.

"Hay que matarlo"

La nena "ve morir a su padre herido de bala", aseguró el juez, y a pesar de ello "brinda una versión real y objetiva del suceso". La menor contó que caminaba con su padre cuando "le salen al cruce cuatro muchachos", a quienes identificó como los hermanos Medina y Pallavidini, y otros dos allegados de los atacantes.

"Pará que tenemos que hablar, tenemos una cuenta pendiente", habrían sido las palabras pronunciadas por "Nardi" Pallavidini, quien apoyaba una pistola tipo 9 mm. en el cuello de Torres.

Entonces Medina, que se paró detrás del padre de la nena con una pistola más chica, apunta y retruca diciendo "con éste no tenemos nada que hablar, hay que matarlo" y le dispara.

Los otros dos sujetos que acompañaban a los hermanos Medina y Pallavidini se apartaron de la escena ni bien desenfundaron armas. Por lo tanto uno de ellos, un changarín de 24 años, recuperó su libertad por "falta de mérito", al igual que su hermano, que estaba a disposición de la Justicia de Menores.

Se entregaron

Los dos hermanos acusados, vecinos del barrio Santa Rosa, dijeron en Tribunales que increparon a Torres por el supuesto robo a una carnicería de la que Medina era el encargado. Sin embargo Torres no estaba acusado ante la Justicia por ese hecho, según confirmaron fuentes oficiales.

Pero en el transcurso de la escena y en su afán por defenderse, la víctima habría hecho un ademán de querer sacar un arma, por lo cual uno de ellos lo ejecutó. Finalmente Medina reconoció ser el autor del disparo, al punto que su hermano se despegó del crimen.

Los agresores, que se fugaron de la escena ni bien vieron caer el cuerpo, se entregaron el 5 de marzo en Tribunales, acompañados por su abogado. Tras el procesamiento el 19 de marzo, la defensa de uno de ellos apeló la resolución, pero al cambiar de representante legal ambos desestimaron la instancia de apelación.

En cuanto al material probatorio, si bien el juez García Porta encontró motivos para procesarlos -contradicciones en las indagatorias-, en el tiempo que demoraron en presentarse a declarar se aseguraron de hacer desaparecer las armas utilizadas, entre ellas la que le provocó la muerte a Torres.

Amenazas.

La semana pasada, la familia de la víctima denunció en la Subcomisaría 2da. de Santa Rosa de Lima, que sus miembros son centro de amenazas desde que los hermanos Medina y Pallavidini fueron procesados. Las presiones apuntan convencer a la nena de que cambie su declaración ante la Justicia. Por ese hecho tomó cartas en el asunto el juez García Porta, que ordenó brindar seguridad a la familia.

La muerte del "Galgo"

Carlos Domingo Amarilla, un ex presidiario y miembro de un conocido clan delictivo de la zona Oeste de Santa Fe, murió de una manera muy similar a la de Torres. Al "Galgo", así le decían, lo mataron de dos balazos, en la puerta de su casa y delante de su hijo de nueve años.

El ataque perpetrado desde un vehículo en movimiento, ocurrió la tarde del 1° de agosto de 2005. Recibió un disparo en la cabeza y otro le traspasó el pecho, en pasaje Mitre al 1700 de Santa Rosa de Lima.

En Estrada y Juan de Garay, una bala pedida terminó con la vida del chico Diego Moreyra en la Pascua de 1998, cuando regresaba a su casa después de tomar la primera comunión.

En ese entonces Amarilla lideraba la banda los "Pan Criollo", grupo rival de los clanes delictivos de la zona oeste, que se trabó en un feroz enfrentamiento que sostenían las bandas antagónicas del barrio.

Juliano Salierno