El gobierno de España hizo saber al gobierno nacional su "preocupación" por la situación de Aerolíneas Argentinas y lo que consideran un "hostigamiento" hacia los capitales ibéricos en la empresa.
La inquietud fue trasladada a la Casa Rosada en las últimas horas por el embajador español Rafael Estrella, según consigna en su edición de hoy el diario La Nación, citando fuentes del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.
La reacción diplomática del gobierno español coincidió con la difusión de versiones sobre el interés de un holding de inversionistas argentinos y extranjeros -presuntamente cercanos al gobierno-, en intentar comprar la compañía.
Desde hace años, Aerolíneas está sometida a reiteradas medidas de fuerza de los gremios del sector, algunos de ellos vinculados al gobierno. Sobre esa base, funcionarios españoles advirtieron que la relación bilateral y la imagen de la Argentina en Europa podrían verse "perjudicadas" si, como resultado de estas "operaciones de desestabilización", los accionistas de la compañía se ven obligados a retirarse.
El grupo español Marsans, principal accionista de la empresa aérea -que se hizo cargo de la misma en octubre de 2001-, dio a conocer ayer un comunicado en el que señaló que está dispuesto a "argentinizar al máximo" Aerolíneas. Y afirmó que aceptaría el ingreso de capitales nacionales en la firma, aunque sin dejar de lado "las oportunidades y el conocimiento del negocio que puede aportar el grupo Marsans".
En este marco, el embajador español habló con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández; el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, y el vicecanciller, Victorio Taccetti.
A todos, Estrella les transmitió la preocupación de Rodríguez Zapatero por el futuro del grupo Marsans. El diplomático elevó además el mensaje de que la compañía es sumamente representativa del empresariado español y se la considera un caso "insignia" del vínculo comercial bilateral -dice La Nación-, por lo cual un traspié podría perjudicar seriamente las relaciones con la administración española.
Según las fuentes españolas, Estrella preguntó si el gobierno había cambiado de posición en torno de la participación de la empresa en el país, ya que tanto Néstor Kirchner como su esposa, la presidenta Cristina Kirchner, se comprometieron con Rodríguez Zapatero a garantizar el desarrollo de la actividad de Marsans en la Argentina. La respuesta que habría obtenido es la garantía de que no hay interés en reestatizar, ni aval oficial a ningún grupo empresario para comprar la empresa.
En la Cancillería argentina dijeron desconocer el planteo sobre Aerolíneas, y se limitaron a consignar que existió una reunión del vicecanciller Taccetti con el embajador español que trató exclusivamente sobre la coordinación de agendas para la visita que hará al país la semana próxima el canciller español, Miguel Angel Moratinos, y la encargada de América Latina del gobierno español, Trinidad Jiménez.
Ese viaje de la cúpula de la diplomacia española podría ser decisivo para clarificar con la Casa Rosada el complejo escenario abierto por estas horas.
Las intenciones del gobierno, avaladas por España, van en el sentido de ampliar la participación accionaria del Estado argentino de un 5% a un 20 por ciento. Pero, en paralelo, un grupo de operadores que dice contar con el respaldo oficial pretende ingresar en el capital de la empresa.
Desde hace varios meses, pero con mayor fuerza en las últimas semanas, cobró impulso la versión de que un grupo empresarial que combinaría a hombres de negocios nacionales de buena llegada con el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, con compañías extranjeras, en algunos casos españolas, tiene intenciones de avanzar sobre Aerolíneas.
Sin descanso
Los conflictos con Aerolíneas se suceden desde la privatización. En 2005, Néstor Kirchner exigió la intervención del Estado español y amenazó "reargentinizar" la empresa. En un marco de despidos y medidas de fuerza, se acordó que el Estado argentino recupere hasta un 20 % de las acciones. Por los paros, en 2007 se cancelaron 150 vuelos y a principios de este año, miles de pasajeros quedaron varados en los aeropuertos y hubo incidentes violentos. El gobierno acaba de autorizar el primer aumento de tarifas desde 2006, pero los reclamos empresariales continúan.