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Edición del Miércoles 23 de abril de 2008
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Santafesinos detenidos y repatriados desde España
Cuatro horas en la madre patria y de vuelta a casa
Patricio y Guillermo son dos jóvenes santafesinos que quisieron pasar un mes de vacaciones en España y hacer una recorrida por Europa. Las autoridades del aeropuerto ni siquiera los dejaron salir de la estación y en el primer vuelo los mandaron de vuelta.

Salomé Crespos.crespo@ellitoral.com

Patricio Debloc y Guillermo Meiners son dos santafesinos de 20 años que la semana pasada se embarcaron hacia el Viejo Continente con la intención de pasar un mes de vacaciones; ahorraron durante un año para juntar los euros -una suma importante- necesarios para bancarse unos días en Barcelona y después elegir otros destinos como Francia e Italia. Pero todo el plan terminó donde recién debía empezar, en el mismo aeropuerto cuando la policía de la aeroestación los detuvo y ni los dejó pisar el suelo español.

""Lo primero que nos dicen es que no tenemos todos los requisitos para entrar al país, nos pedían una reserva de hotel paga por el tiempo que nos quedemos", explicó Patricio a El Litoral y aclaró que jamás supieron sobre el requisito y que el resto de la documentación la tenían completa.

Más allá de que ignoraban que debían tener la reservación, los santafesinos la habían hecho, pero en ese momento no podían acreditarlo. ""Un amigo de mi papá, que vive allá, se ocupó de eso y él tenía el comprobante del hotel, le explicamos eso a la policía y tampoco los convenció, les dijimos para que pase un fax con las reservaciones y no pudimos", explicó Guillermo.

A pesar de los esfuerzos de los chicos, su situación en la ciudad española no mejoraba; después de la detención llegó el interrogatorio. ""Nos tomaron una especie de declaración, nos preguntaron qué hacíamos acá en Santa Fe, para qué íbamos a allá, el tiempo de la estadía, de todo", contó Patricio.

Su experiencia fue también la de otras 20 personas -entre ellas venezolanos, paraguayos, mexicanos y brasileños- con las que viajaron desde Argentina en el mismo avión.

""Lo que más nos molestó es que en definitiva nos privaron de nuestra libertad por no tener cómo probar ahí una reserva de hotel. Estábamos en una habitación de la que no nos dejaban salir, lo de la reserva era nada más que una excusa para no dejarnos entrar", se lamentó Guillermo a lo que Patricio sumo que ""evidentemente te pueden detener por eso, pero es absurdo porque te prohíban la entrada por una reserva, no porque fuimos sin los documentos".

Es sabido que nadie que se va de vacaciones con la idea de recorrer varias ciudades hace reservaciones en un solo hotel.

La habitación del pánico

La sospecha de los chicos es que al momento de entrar juega en contra el antecedente de la cantidad de gente que viaja a ciertos lugares de Europa en busca de una oportunidad laboral y el endurecimiento en este último tiempo de las leyes migratorias en algunos países como España o Italia. ""Creo que ésto pasa porque hay mucha gente que va de vacaciones y después se quedan ilegales a trabajar, entran como turistas pero no vuelven", explicó Patricio. Así también se lo hizo entender a ellos la abogada que les designaron en el aeropuerto. ""Teníamos todos la misma abogada, nos dijo que es mucha la gente que entra y poca la que se vuelve, y que ellos no quieren que pase eso", dijo Patricio.

Los santafesinos explicaron una y mil veces que su intención era sólo pasar una estadía corta y volverse, ya que ambos tienen trabajo en la ciudad y debían regresar, pero nada convenció a las autoridades españolas.

Luego de tomarle declaración Guillermo y Patricio permanecieron detenidos en una habitación que compartían con otros viajantes que estaban en su misma situación. Disponían sólo de un teléfono y nadie del aeropuerto atendía sus reclamos.

""Había una señora mayor de la localidad de Esperanza que hacía 9 días que estaba así, fue a visitar el nieto y no la dejaron pasar, nos decía que no hagamos problemas porque iba a ser peor, también había una nena de 11 años que no paraba de llorar", contó Patricio.

Al escuchar el relato de los chicos, se deduce que en el país que en algún momento fue ejemplo de civilización ignoran que a las visitas hay que tratarlas con cortesía. ""En todo momento manejaron la situación los policías, no nos dejaron hablar. Les intentábamos decir al que nos tomaba la declaración que eran nuestras vacaciones y no nos queríamos quedar a vivir y sólo nos contestaban que eran las leyes de ahí y que había que respetarlas", relataron los jóvenes.

Sólo cuatro horas

Sin más nada que hacer, a las cuatro horas de haber llegado los santafesinos ya estaban sentados de nuevo en un avión, volando de regreso a Argentina. ""Diez minutos antes que salga el vuelo nos trasladaron de la habitación en un auto de la policía hasta el abordaje, como delincuentes", manifestó Guillemo. Los pasaportes se los devolvieron cuando estuvieron de nuevo en Ezeiza y el equipaje todavía no lo tienen.

Para terminar la odisea, también los retuvo el humo. ""Cuando llegamos a Buenos Aires tuvimos que buscar un hotel y quedarnos tres días porque no podíamos volver por el humo, también comprarnos ropa", dijo Patricio que prometió no olvidarse nunca más de lo que les pasó.

A pesar de las desventuras, los chicos quieren volver a intentar el viaje tan deseado cuando la semana que viene hagan el reclamo en el consulado español en Buenos Aires para ver si les pueden solucionar en algo lo ocurrido.

Muy frustrante

A Guillermo y Patricio cuatro horas en Barcelona les salió unos 6 mil pesos a cada uno sólo de pasajes. Cuando estuvieron encerrados en la habitación del aeropuerto, esa que no se van a a olvidar jamás, gastaron una buena suma en el teléfono público para avisar a sus familias lo que les estaba pasando. ""El teléfono era público y funcionaba con monedas, era carísimo. Nuestras familias se preocuparon mucho porque imaginate lo que es llamar y decir que estábamos encerrados en el aeropuerto", dijo Guillermo.

Para Patricio fue una experiencia ""muy frustrante porque no fuimos con otra intención más que las de unas vacaciones".

La entrada de personas a

Europa llegadas desde América Latina generó hace pocos días un conflicto diplomático entre España y Brasil.

La devolución de visitantes brasileños que fueron rechazados en el aeropuerto de Barajas -Madrid- motivó que el país de Lula respondiera de la misma forma y aplicó el principio de reciprocidad diplomática y rechazó el ingreso de españoles a Brasil.

Luego España argumentó que las medidas se deben a que está ciñendo su legislación en materia de inmigración a lo establecido por la Unión Europea que ajustó sus normas y aplica más exigencias.





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