Opinión: OPIN-03 La sociedad de las langostas

Se quejan. Aseguran que los tiempos actuales no son de los mejores, mientras el precio de los combustibles comienza a ocupar espacios en las conversaciones cotidianas. Hasta hablan de inflación y turbulencias en la economía.

El número de casas en venta en los barrios de cualquier ciudad importante es llamativo. Y hasta hablan de política, interesados en las internas demócratas y en las presidenciales que se avecinan.

Sin embargo, y a pesar de todo, sus vidas no han cambiado demasiado. Continúan sumergidos en un torrente de consumo casi sin límites, ni lógica. Y es que no conciben la vida de otra manera, pues no fueron preparados para ello.

Así transitan los ciudadanos de los Estados Unidos estos momentos de petróleo caro y "burbuja inmobiliaria".

Para cualquier habitante de otras latitudes -sobre todo el que vivió y vive en países del Tercer Mundo-, estas actitudes son, al menos, contradictorias. Y es que, mientras el costo del litro de nafta roza el dólar, un precio exorbitante para los norteamericanos, ellos continúan comprando automóviles y camionetas que pulverizarían el bolsillo de cualquier argentino.

Se sabe que más del 20 por ciento del consumo general del planeta se da en los Estados Unidos, donde apenas vive el 5 por ciento de la población mundial. Se asemejan a langostas acostumbradas a consumir todo a su paso, aunque no son conscientes de ello.

Por eso no es casualidad que los principales problemas que hoy padecen tengan raíces en el consumo excesivo.

El combustible no les alcanza; las autopistas faraónicas no son suficientes para soportar el número de vehículos que prácticamente iguala al de los habitantes; les preocupa el crecimiento chino, pero el gigante asiático crece gracias a los productos que fabrica para los norteamericanos. La obesidad es el principal flagelo para la salud pública y comienzan a preguntarse qué hacer con millones de niños, cuyas vidas tienen prácticamente asegurado un futuro de complicaciones debido a la gordura.

Estos son apenas algunos síntomas de problemas, para una sociedad que no está preparada para vivir de otra manera. Y tal vez ésa sea su principal debilidad.