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"Califique la situación como de desastre climático. Desde la implantación de la caña de azúcar ha llovido entre 120 y 170 milímetros, cuando lo normal habría sido unos 600", indicó una fuente profesional de la cuenca cañera de la provincia.
Se estima que los rindes sólo llegarán, y con mucha suerte, a las 150.000 toneladas de azúcar, cuando se esperaban unas 380.000 de las 7.500 hectáreas sembradas. El dato no es menor: la cuenca cañera comprende a unos 280 productores, "todos en situación de desastre", sigue diciendo el vocero autorizado. Algunos de ellos también han sembrado soja, pero no con mejor performance. La persistente falta de agua hasta el viernes por la noche echó por tierra las esperanzas de muchos agricultores norteños. "Se termina el tiempo para el crecimiento de la caña y la región se encuentra con un importante déficit hídrico. La cadena de pagos comienza a cortarse. Muchos productores tienen sus garantías bancarias comprometidas y, además, deben abonar los insumos", refiere el Ing. Elbio Lobisa.
La cuenca cañera vuelve a sufrir, y lo mismo ocurre con la ganadería y las otras actividades de nuestro norte. El cuadro del sector fue expuesto entre jueves y viernes a los ministros de la Producción, Juan José Bertero, y de Economía, Ángel Sciara.
La zona requerirá unos 6 millones de pesos para volver a implantar unas 3.000 hectáreas de caña y la solución de fondo llegará cuando se desarrolle un proyecto de riego para la región. Pero éste, de concretarse, demandará entre 3 y 5 años. Todo dependerá de la fuente que se utilice para captar el agua. Si se elige el río Paraná, se requerirán no menos de 25 kilómetros de construcción. Entonces, hay que decir que se trata de un proyecto que ingresa en el terreno del estudio.
Pero la necesidad de llevar al norte el riego es una idea que ha tomado mucha fuerza. Las sequías han sido muy frecuentes en los últimos ejercicios y han movido a pensar en cómo resolver el abastecimiento de agua para el consumo humano, el ganado y los cultivos. Es una carencia que se observa como una limitación importante para cualquier producción.
El profesional consultado por esta periodista indicó que los rendimientos de la soja de primera en la región no pasaron los 800 kilos por hectárea; los de la soja de segunda se encuentran entre los 300 y 500, y en relación con los de la tercera -la que se siembra detrás del girasol-, es muy posible que ésta ni se coseche. Las reservas acuíferas se han acabado, los esteros están secos y no hay pastos para la ganadería en el invierno", completó.
El ministro Sciara tomó pormenorizados apuntes de lo que escuchó de los productores y entendió la situación, pero no prometió subsidios. "En ningún momento se habló de subsidios, sino de buscar fuentes de financiamiento. El gobierno se comprometió a tramitarlas y, además, ir viendo cómo resolverles el problema a los productores que tienen sus garantías comprometidas. Así está el 90 % de ellos", refiere Lovisa.
La Mesa del Azúcar y la Asociación Cooperadora del Centro Tacuarendí son las organizaciones que hacen el seguimiento del sector.
La reunión en la cuenca cañera ocurrió horas después de que el gobierno concretara la primera Asamblea Ciudadana del Nodo Reconquista -una de las seis regiones en las que se dividió la provincia- y a la cual se llevó un prediagnóstico elaborado por las autoridades locales y provinciales para que fuera completado con la opinión de la sociedad civil.
Ya no se puede hablar de desafíos para el norte; lo que se requieren son soluciones en las que podrán converger los sectores públicos y privados, pero la fuente de financiación para los grandes proyectos necesariamente debe procurarla el Estado. Las demandas norteñas se asimilan a una cascada: las carencias tienen efectos no deseados que se trasladan a la pirámide social y a la geografía provincial.
La región es expulsora de habitantes que migran buscando oportunidades de vida que tampoco se pueden satisfacer en los centros urbanos, caracterizados actualmente por una complejidad tecnológica cada vez superior. Entonces, los habitantes que partieron de sus lugares de origen siempre quedan en desventaja. Es hora de pensar y actuar en otros términos, con otro modelo, porque el tiempo de las promesas para el norte se ha agotado.
Hermes Binner ratificó la veracidad del Índice de Precios al Consumidor de la provincia que en marzo, respecto de febrero, experimentó una variación del 4,2 %. Respecto de diciembre de 2007, el aumento se ubica en el 7,1 %. Duplica los guarismos aportados por el Indec, resultando los índices santafesinos más realistas que los informados por el organismo nacional. En la provincia, los alimentos subieron entre febrero y marzo un 6,3 % -con un acumulado desde diciembre del 11,4 %-; vivienda y servicios también se ubicó en el 6 %, en tanto los gastos en educación superaron el 9 %. En Rosario, por ejemplo, crecieron un 12 %.
Asimismo, se conoció un Informe de Coyuntura de Santa Fe que, en su primera parte, refleja datos nacionales. Por ejemplo, el Relevamiento de Expectativas de Mercado, realizado por el Banco Central, prevé para 2008 un crecimiento de la economía del 7,2 % y en igual nivel ubica el crecimiento esperado del consumo, en tanto que sólo pronostica un nivel de inversión del 12,3 %. Es decir, un 10 % menos de aquellos 22 puntos de inversión de los que el Dr. Roberto Lavagna hablaba como necesarios para darle sustentabilidad al modelo. El guarismo pronosticado no es un dato menor.
Respecto de la provincia de Santa Fe, entre otras informaciones, en materia agropecuaria, el Informe de Coyuntura refiere a la faena de bovinos, que en febrero de 2008 alcanzó las 213 mil cabezas, lo que significa un crecimiento interanual del 14 %. A nivel nacional, la suba fue del 9,2 % (1,2 millón de cabezas). Agrega que el crecimiento acumulado en la provincia durante el presente año asciende al 10,9 %, superior al observado a nivel nacional (8,6 %. Estos valores -dice- estarían reflejando una recuperación de la actividad ganadera luego de la caída registrada en el año 2006, que fue del 11,5 %. El dato no es bueno porque en esa faena se sacrificó a una gran cantidad de hembras, lo que está hablando de una liquidación progresiva de la actividad. Es decir, se está hipotecando el futuro.
En tanto, en el rubro de la leche, los datos son dramáticos: en diciembre de 2007, la producción de la provincia fue de 213 millones de litros. Tuvo una caída del 15,2 % en relación con igual mes del año anterior. Concluye que la actividad láctea acumuló el año pasado una merma del 18,9 %.
Teresa Pandolfo