Opinión: OPIN-03 Nunca es demasiado tarde

Una plausible decisión tomó el cuerpo deliberativo municipal el pasado jueves. Después de cuatro años, tomó el compromiso de poner en marcha el Concejo Municipal de la Niñez y Adolescencia al tiempo que declaró a la ciudad de Santa Fe, en "emergencia social y humanitaria". Con un ambicioso plan como instrumento se propone impulsar medidas que tiendan a mejorar las condiciones de vida de miles de jóvenes que actualmente viven en abandono físico y carecen de un plan que los contenga desde lo formacional.

Lo más loable de la determinación es que se propone saldar una deuda con chicos que quedaron marginados del sistema -porque y- a pesar, del crecimiento del país, no se llevaron a cabo políticas inclusivas acertadas.

Más importante que decir es demostrar, de allí que resultara de alta prioridad para todos los santafesinos seguir de cerca y apoyar las iniciativas que esas comisiones sugieran, en tanto que el deber del Ejecutivo será poner a disposición los recursos y responder por sus destinos.

Más allá de proveer los alimentos necesarios, lo interesante del proyecto es que comprende aspectos que ayudan a sacar de las calles chicos y jóvenes que hoy y desde hace mucho tiempo, dejan transcurrir el tiempo viendo cómo pasa la vida porque no están motivados para pensar en un futuro posible.

Hasta se tuvieron en cuenta los momentos de recreación y la práctica de deportes, espacios en los cuales la obligación de compartir lugares y actividades hace que esos casi niños, accedan a una sociabilidad más plena.

También vale la pena destacar que, si bien el proyecto vino impulsado desde la oposición, tuvo la adhesión del resto de los concejales, ya se entendió que hay temas en los que hay que dejar de lado posiciones egoístas y empezar a trabajar más allá de las diferencias ideológicas.

En este tema habrá que poner la lupa y sería interesante convocar ONGs e instituciones intermedias para sumar ideas y voluntades ya que los jóvenes son el futuro y el futuro es de todos.

Además es positivo que empecemos a entender que cada habitante, niño, joven o adulto debe gozar de derechos humanos; está en la letra de la Constitución y es obligación respetarla.