A días de la primera crisis de gabinete del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, crecen las especulaciones respecto de las diferencias internas en el gobierno nacional sobre qué debe hacerse con los reclamos del sector agropecuario.
El plazo para la negociación que fijaron las cuatro entidades rurales termina en unos pocos días y mientras unos miembros del gabinete consideran que la apuesta debe ser volver a negociar, y ceder más porque lo que se ha ofrecido no conforma, otros piensan que ante la opinión pública, el campo ya no tendrá excusas para provocar otra paralización económica con piquetes en las rutas que castigan a todos los demás sectores.
El primer grupo parte de la idea de convertir al renunciante ministro de Economía, Martín Lousteau, en una suerte de chivo expiatorio, para que -junto con su partida- cargue con todas las culpas de las medidas sobre el agro que precipitaron las protestas. Piensan que así ceder más no sería asimilable a una derrota, ni a caer en contradicciones.
Los partidarios de negociar saben que esa palabra implica ceder más y eso va mucho más allá de hacer anuncios que no fueron producto del consenso.
En las conversaciones con los dirigentes de la producción primaria se presentan como palomas.
Según La Nación, hubo para con los negociadores agrarios ""gestiones del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, en medio de tironeos con el ex presidente" Néstor Kirchner, quien encarna la posición más dura, la de los halcones.
El matutino dice incluso que ""el gobierno está dispuesto a acordar con las entidades rurales un plan integral para resolver el conflicto del sector, que incluya alguna corrección de las retenciones, siempre que no se reanuden las medidas de fuerza", y que el funcionario habría dicho al sector que ""a partir de la renuncia de Martín Lousteau en Economía, todo está abierto".
El diario sostiene que ""los ministros dialoguistas quieren "ablandar' a Kirchner. El jefe de Gabinete confía en que Kirchner sólo haya adoptado esa dureza "como postura pública, para luego ceder', dijo uno de ellos".
Sin embargo, ""otras fuentes, del entorno de Kirchner, no dicen lo mismo. "Cree que hay un complot. Tomó la decisión de ganarle políticamente al campo: cree que se juega el poder y que si él cede, Cristina perdería poder', dijo un allegado a La Nación".
En política, y más cuando lo que se discute es poder, es conocida la estrategia de palomas y halcones (similar al interrogatorio del policía ""bueno" y el policía ""malo" de las novelas policiales).
Por estas horas, la pregunta es si el ex presidente en sus duros discursos contra el campo responde a un rol, ponerse traje de halcón para facilitar la tarea de los ministros dialoguistas, o si efectivamente cree que puede vencer en la pulseada sin ceder nada.
Los que prefieren la confrontación dicen que la opinión pública no soportará otra multiplicación de piquetes en las rutas con el consiguiente saldo desabastecimiento y, eventualmente, violencia.
En tanto, Clarín, dice en su edición de hoy que hay un nuevo elemento de presión del campo sobre el gobierno.
El 25 de Mayo debería firmarse el Acuerdo del Bicentenario, al que el gobierno pretende mostrar como una bisagra histórica además de preparatoria para las celebraciones para cuando el país cumpla 200 años.
""Néstor Kirchner, el viernes en Mendoza, fue muy duro con nosotros. Minutos después, Cristina se acercó a los dirigentes en el acto de asunción de Carlos Fernández para saludar, muy cordialmente. Ahí, Alberto Fernández aprovechó para citarnos para el próximo lunes o sea mañana. Pero, ¿cuál es la verdad? ¿el gesto duro de Néstor Kirchner o el dialoguista de Cristina y Alberto?", resumía ayer un alto dirigente al diario de mayor tirada en la Argentina.
Según el matutino porteño en el campo no hay predisposición a participar del acto que pretende reunir a todos los sectores de la vida política y económica, si antes no hay un acuerdo con el gobierno nacional.
Clarín sostiene que ya hay otro aliado para presionar al Ejecutivo nacional: ""la Unión Industrial Argentina (UIA) ya le comunicó a Julio de Vido, el armador del convenio -aseguran fuentes fabriles-, que si el campo no está presenta, la industria tampoco firma".
Caída de imagen
Los diarios La Nación y Clarín sostienen en la edición de hoy que la mayoría de las encuestas muestran una caída de la imagen de Cristina Fernández de Kirchner de entre 8 y 10 puntos, en el último mes pero pocos aceptan publicarlas.
La Nación consigna que la Casa Rosada, el mayor cliente político de los sondeos de opinión, guarda en secreto las encuestas y si la imagen de la presidenta no mejora, tal vez una docena de consultoras no estarían autorizadas a difundir su trabajo por bastante tiempo.
Obeidismo
Un importante encuentro tuvo lugar ayer dentro del sector del justicialismo que le responde al ex gobernador Jorge Obeid. Unas 70 personas, entre los que se encontraban ex integrantes del gabinete y actuales legisladores nacionales y provinciales, se reunieron para analizar la situación nacional y de la provincia.
Un vocero del sector indicó que "con matices", los presentes se manifestaron a favor de mantener un tipo de cambio alto y de disponer estímulos para la producción.
Como se sabe, la demora en encontrar soluciones al conflicto entre el gobierno nacional y el campo ha tenido consecuencias muy serias a la industria relacionada y a las comunidades urbanas cuya economía es agrodependiente.