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Micaela Mazzei y David Arias tienen varias cosas en común: con 21 años, los dos viven en Costa Rica, y allí estudian Administración de Aduanas y Comercio Internacional. Pero además coinciden, por estos días, en una misma experiencia junto a otros 44 estudiantes de Brasil, México, Paraguay, Chile, Uruguay y España: todos integran el programa de intercambio académico que la Universidad Nacional del Litoral puso en marcha en 1999 -llamado Programa Internacional de Movilidad de Estudiantes- y que ha posibilitado, desde entonces, la llegada de varios cientos de estudiantes extranjeros. Pero también la partida de otros tantos y tantas para especializarse en otros países.
En realidad Micaela es argentina, cordobesa para más precisiones; pero a los 9 años partió con su familia hacia aquél país donde coincidió con David en la misma carrera, pero también con otro compañero que los motivó para decidirse a viajar. "Mi idea era irme a Canadá y empecé a averiguar", contó a Nosotros. Y en la lista de universidades que le aportaron vio Argentina, Santa Fe, Universidad Nacional del Litoral, y se decidió. "Hacía 8 años que no venía al país" y hasta entonces sólo conocía Córdoba, Buenos Aires y La Pampa.
En el caso de David, "tenía ganas de venir al sur para conocer un poco, no sólo a pasear o turistear, sino también a conocer la universidad argentina y estudiar.
Con el resto del grupo participaron, el pasado 13 de marzo, de la bienvenida que le ofrecieron autoridades de la universidad, conocieron las instalaciones y la oferta educativa y recorrieron la ciudad.
Luego de pasar por Paraguay, Brasil y Buenos Aires, David llegó a esta ciudad y las comparaciones no tardaron en aparecer. "Argentina es un país enorme: Costa Rica mide 51 mil metros cuadrados y se recorre de lado a lado en doce horas y eso porque hay montañas. Santa Fe es más tranquilo porque, a pesar de ser grande, no tiene el ajetreo propiamente dicho de una ciudad".
De la gente dice que es "muy amable y cálida" y que los recibieron muy bien. Ambos viven con una de las familias que respondió a la convocatoria lanzada por la UNL para dar alojamiento a estudiantes extranjeros por unos meses. Es que, si bien la Secretaría de Relaciones Internacionales cuenta con dos residencias -una en Santa Fe y otra en Esperanza- la llegada de estudiantes de otros países sobrepasó, en este primer semestre del año, la capacidad de esas viviendas.
Según explicó Julio De Martini, encargado de comunicación de esa oficina de la UNL, "este primer semestre fue uno de los que mayor número de estudiantes extranjeros recibió: suman 46 por el programa de intercambio y otros más que vinieron por su cuenta y están estudiando en la ciudad", distribuidos prácticamente en todas las carreras que ofrece esa casa de estudios. Como contraparte, alrededor de 50 chicos y chicas de esta universidad están perfeccionándose en casas de estudio de otros lugares del mundo.
La opinión que se llevará David a su país es distinta de la imagen que durante estos años se fue forjando de los argentinos: "uno tiene cierta idea de son difíciles y creídos". Micaela asiente: "como soy de acá la gente, por el sólo hecho de escucharme hablar, me mira distinto. A mi y a mi familia nos ha pasado que nos fuimos los cinco y hasta que nos conocieron no se dieron cuenta de que no somos tan así". Y así es como los pintan el humor popular, como ese que cuenta que un gato argentino se mira al espejo y ve a un león.
Para Micaela las diferencias entre cada provincia son tantas que "es como si fuera otro país. Estoy acostumbrada a Costa Rica, que es un país muy chiquito, y acá cada provincia es tan grande y hasta el acento es diferente; es como conocer otra cultura".
En su casa se mantienen las costumbres, comidas y tonadas propias de la Argentina, pero "estar acá es en realidad otra cultura", afirma la joven.
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- ¿Por qué decidieron estudiar fuera de su país?- MM: tengo 21 años, un título universitario y estaba trabajando. Quería hacer algo fuera de mi rutina. El hecho de conocer otra gente, otra cultura, te abre la mente y te ayuda a pensar de otra forma. Además, siempre me gustó viajar y conocer otros lugares. Tengo ganas de terminar mi carrera con una Maestría en Diplomacia y eso también me va a facilitar mucho. Costa Rica no es un país con grandes conflictos como los que se están dando ahora en la Argentina. No es algo con lo que vivamos siempre.
- DA: en Costa Rica, al ser un país tan pequeño, uno se siente ajeno al mundo y salir abre mucho el horizonte. Para mi hay dos escuelas: la escuela de la vida y la escuela académica. Y uno tiene que hacer un balance entre las dos.>
- MM: también es la experiencia de vivir solo, arreglártelas solo, ver cómo hacés con la plata y tomar decisiones. Siempre hemos vivido con nuestros padres. Incluso para mi papá y mi mamá ésto ha sido muy complicado. Pero gracias a Dios existe internet y gracias a eso, el contacto es mayor con nuestros amigos de allá.>
- ¿Qué expectativas tienen para después de que termine su estadía en Santa Fe?
- DA: tengo metas, pero saber qué me espera dentro de cuatro meses no puedo decirlo, porque en dos meses he aprendido lo que no había logrado en tres años. Espero volver allá, terminar la Licenciatura e integrarme al mundo laboral.
Para mi familia no fue tan difícil que yo me fuera porque soy el menor de cinco hermanos; tres han salido del país a estudiar y otro está en Paraguay, así que estaban acostumbrados. Ellos me impulsaron a ésto, no a turistear sino a completar la Licenciatura y después hacer un posgrado en otra parte. Pero preferí parar un poco.>
- ¿Qué diferencias observan con respecto a la Universidad de Costa Rica?
- MM: allá es una ciudad universitaria, un campus muy grande donde todas las facultades están juntas. En ese aspecto el ambiente universitario es diferente, hay más relación con los estudiantes de otras carreras. En la parte académica, por lo que he visto, acá son un poco más teóricos y nosotros trabajamos más la parte práctica. Los chicos de acá saben mucho y nosotros tenemos la ventaja de haber trabajado más en campo.
- DA: difieren los métodos de enseñanza. En Costa Rica al primer curso que se llega nos ponen a hacer una investigación; estamos más acostumbrados a relacionarnos con el medio, a buscar datos y hacer entrevistas con referentes en cada materia.>
"El Programa Internacional de Movilidad de Estudiantes se puso en marcha en 1999 y desde entonces "registra una curva ascendente" en la cantidad de alumnos que llegan a la ciudad a cursar", explicó De Martini. Una investigación acerca de la movilidad estudiantil en la Argentina indica -a priori- una buena performance de la UNL que se enmarca en un proyecto destinado a promover la internacionalización por parte de la Secretaría de Relaciones Internacionales, a cargo de Julio Theiler, y que se asienta -además- en un trabajo en red con universidades del mundo.
Las ofertas de intercambio a países e instituciones están agrupadas en tres modalidades; con apoyo económico al estudiante, sin apoyo económico y estudiantes extranjeros de carácter libre.
La primera modalidad incluye el programa Escala Estudiantil de la Asociación de Universidades "Grupo Montevideo". También el programa Jóvenes de Intercambio México-Argentina, programa Internacional de Movilidad Académica de la Organización de Estados Iberoamericanos y acuerdos bilaterales con universidades extranjeras.
Dentro del intercambio sin apoyo económico se firmaron acuerdos con las universidades de Guadalajara y Colima (México); Pontificia Universidad Católica de Perú; de Ciencias Aplicadas y Ambientales y la EAFIT (Colombia); de Costa Rica; de Illinois Urbana-Champaign y de Utah (Estados Unidos); de Vigo (España); École Supérieure des Sciencies Commerciales d'Angers y Blaise Pascal (Francia).
La tercera modalidad abarca a estudiantes extranjeros que desean estudiar en la Universidad Nacional del Litoral por fuera de programas de intercambio y acuerdos bilaterales.
"El intercambio -concluye Micaela- es un valor agregado en la vida, en la experiencia. No es lo mismo una persona que ha salido del país, que ha conocido otras culturas, que una persona que está encerrada y vive como si su país fuera el mundo".
Distintas opciones. Dentro del Proinmes existen diversas ofertas de intercambio a varios países e instituciones que se encuentran agrupadas en tres modalidades específicas, con o sin apoyo económico.
El Programa Internacional de Movilidad de Estudiantes fue creado en el ámbito de la Universidad Nacional del Litoral, en el año 1999.
El objetivo es permitir la movilidad de los estudiantes de la UNL hacia universidades del exterior para mejorar su formación integral.
Este programa procura permitir la participación de estudiantes extranjeros en las actividades de formación académica que brinde la Universidad Nacional del Litoral, en convivencia con el propio alumnado de esa casa de estudios.
El Programa Internacional de Movilidad de Estudiantes está dirigido a alumnos de las carreras de grado de la UNL que tengan al menos el 40 % de las materias aprobadas y se encuentren inscriptos como alumno regular.
Posibilita que los estudiantes cursen parte de su carrera en otros países, realicen pasantías en institutos de investigación, practiquen sus conocimientos en idiomas extranjeros y conozcan otras culturas.
Garantiza que a todos los alumnos movilizados se les reconozcan en su universidad de origen, los estudios cursados y aprobados en la universidad de destino.