"Bajo el impulso de la alegría, el hombre gritó. El grito concretóse en palabras,
pero éstas no fueron aún suficientes y el hombre moduló las palabras en canto; luego, insensiblemente fue moviéndose sobre el canto, hasta que de pronto tradujo en el baile, la alegría de la vida". Confucio (siglo V, a.C.) "
La danza es más que un cuerpo en movimiento, no son sólo formas en un espacio y en un tiempo, sino el reflejo de un individuo en una comunidad y en una cultura determinada. Es un lenguaje a través del cual el hombre se relaciona activamente consigo mismo y con los otros hombres, con la naturaleza y el entorno viviendo experiencias que trascienden el poder de las palabras y la mímica, es decir, cuando el hombre no está separado de sí mismo, sino enteramente presente en lo que hace.
En el año 1997, con dos colegas y amigas -Andrea Fernández y Gabriela Guebel- se funda Danza Sin Límites, una asociación que cultiva la experiencia artística en el campo de la danza para todas las personas, desde la diversidad y la diferencia.
Se basa en el Proyecto DanceAbility, creado por Alito Alessi y Karen Nelson en 1987 en los Estados Unidos. Ambos dicen: "cuando comenzamos a trabajar con personas con capacidades diversas, las familiaridades y presunciones acerca del movimiento ya no nos guiaban. Nuestros hábitos y patrones no funcionaban más. Bailar con un cuerpo diferente significa que tenés que mover tu propio cuerpo de forma diferente".
La misión de Danza Sin Límites es crear e impulsar proyectos que den sostén a la expresión creativa de todas las personas, más allá de su discapacidad, experiencia o cultura.
Históricamente, las personas con discapacidad han sido aisladas de la sociedad. Este aislamiento ha limitado frecuentemente su experiencia física, emocional y social, como así también su expresión artística. De allí que Danza Sin Límites promueve espacios en los que danzar en silla de ruedas, sobre una pierna o sobre dos, solo y con otros, sea materia de todos los días para ayudar al ser humano a vivir mejor.
Se busca estimular los deseos y las posibilidades de bailar de cada uno, ya que la danza le pertenece a todos y sólo podemos hacerla propia bailando.
"Hay que perseguir a las ideas como a liebres, no para atraparlas sino para verlas correr, no seguirlas -perseguirlas- demasiado, para permitirles volar". Esta metáfora es un hilo conductor en las clases de Danza Inclusiva, que es la propuesta pedagógica de Danza Sin Límites. El compromiso radica justamente en desafiar a todos a expandir sus capacidades expresivas y creativas en la danza, sin aislar a nadie.
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En los encuentros se trabaja el cuerpo como instrumento, el movimiento como lenguaje y la improvisación como técnica. El punto de partida es aquello con que los participantes cuentan lo que hay y se busca lo que se puede hacer con eso.
Todo ser humano desea cambiar y, sin embargo, tiende a permanecer igual. Un factor clave en la resistencia al cambio es que las personas se comportan como si su futuro estuviese inexorablemente condicionado por el pasado. La idea es, entonces, intentar revertir los patrones habituales de movimiento a partir de ejercicios simples que inviten a los participantes a ponerse en contacto con las propias sensaciones y paulatinamente llegar a la percepción del otro, del grupo y del entorno.
El hombre es plástico y capaz de transformaciones infinitas; sin embargo, se sabe que los cambios se dan en pequeñas dosis a lo largo de la vida. Hay algo para transformar en la búsqueda por sentirse mejor. Transformar algo de cómo uno se piensa a uno mismo. En este sentido, el modificar patrones habituales de movimiento conduce a modificar patrones emocionales y de pensamiento.
La terapista ocupacional y bailarina Bonnie Bainbridge Cohen dice: "la mente es como el viento, el cuerpo como la arena. Si queremos saber cómo sopla el viento, podemos mirar la arena".
En ese sentido, la finalidad de Danza Inclusiva es ayudar a las personas a redescubrir el amor por su cuerpo a través del movimiento, el juego y la creatividad. Esta forma de danza explora cómo se puede reconocer y cultivar la diversidad entre todos, haciendo elecciones cada vez más fortalecidas para expresarnos de manera personal y única a través del movimiento.
Uno de los pilares de la Danza Inclusiva es el concepto de ética corporal, tanto para el propio cuerpo como para el cuerpo ajeno. "La ética no se enseña sino que se practica", dice el educador francés Celestín Freinet. La ética del cuerpo se refiere al cuidado y respeto de cada persona por su cuerpo, a un entrenamiento conciente no traumático ni automático y a la búsqueda de la propia identidad corporal como así también de la propia manera de bailar y a la actitud de escucha en el trabajo con los otros.
Se busca la coherencia entre el sentir, el pensar y el hacer, a través de ejercicios de improvisación que estimulen en el ser humano el derecho a desarrollar su propio lenguaje de movimiento. La danza -como las demás actividades artísticas- desarrollan la sensibilidad, la percepción, el sentido estético, la imaginación, la fantasía, la creatividad, la comunicación y la capacidad de emocionarse.
Danza Inclusiva intenta ser una concepción de danza en constante evolución -así como lo es también el estudio de la improvisación- con un final abierto que asegure siempre la inclusión. Este espacio abierto da cabida a que cada danza, cada vínculo, cada persona transforme nuestro camino.
Existe en nuestro medio la urgente necesidad de nuevos métodos de enseñanza que alienten la integración y la participación de todos los miembros de la sociedad. El equipo de trabajo de Danza Sin Límites cultiva una constante revisión de la función educativa. Sólo despertando en nosotros mismos una actitud de libertad creativa, podremos despertar en el alumno un proceso de búsqueda personal capaz de ayudarlo a entrar en contacto con su verdadera singularidad.
De allí que podría decirse que los objetivos del trabajo son los siguientes:
El arte puede ser una actividad terapéutica que ayude a romper barreras sociales, culturales y físicas, más allá de las habilidades personales. Ésa es la base de la propuesta artística de Marina Gubbay y Andrea Fernández.
Para las bailarinas de Buenos Aires, la danza y su práctica no están vedadas a quienes tienen alguna discapacidad o carecen de conocimientos técnicos adquiridos por medio de la educación formal y académica. Por el contrario, a través de su Danza Inclusiva proponen un lenguaje artístico abierto a todos, más allá de la diversidad y las diferencias.
Marina Gubbay empezó a trabajar en este tipo de danza después de sufrir un accidente que afectó sus capacidades motoras pero no su vocación por la expresión corporal, que ya venía desarrollando anteriormente. Junto con Andrea Fernández y Gabriela Guebel fundaron en 1997 Danza Sin Límites.
Para trabajar en la heterogeneidad, las docentes buscan un denominador común en el grupo con el que llevan adelante esta experiencia, bajo la idea de que todos pueden expandir sus cualidades expresivas y creativas sin excepciones. Ambas artistas implementaron esta propuesta en distintos lugares del país.
Para Marina, "la idea es, de alguna manera, desafiarnos todos. Quien posee una discapacidad y quien tal vez no la tiene visible pero sufre limitaciones propias para expandir sus fronteras en el campo de la danza. Si bien esto es una actividad artística, no terapéutica, creo que el arte es una actividad terapéutica en sí misma. En la danza inclusiva, buscamos darle a todos la posibilidad de experimentar creativamente, rompiendo barreras entre unos y otros".
El próximo sábado 24 de mayo, Marina Gubbay dictará un Seminario de Danza Inclusiva en esta ciudad, organizado por Daniel Peña -con la coorganización de la Secretaría de Cultura de la Municipalidad y el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia-, auspiciado por el Inadi, el Concejo Deliberante local, ATE y El Creador.
El seminario será ese sábado de 10 a 13 y de 16 a 20. Las inscripciones ya están abiertas y los interesados pueden comunicarse al teléfono 0342-154-058926; e-mail: [email protected] ó [email protected].
"Es un compromiso de toda sociedad aceptar la diversidad en la cual estamos inmersos como una forma de enriquecimiento colectivo", afirman los organizadores del seminario. Se plantean como objetivo, a través de la práctica, transmitir herramientas y estrategias de la pedagogía de la danza inclusiva para implementar en ámbitos educativos, artísticos y asistenciales.
El organizador del seminario en Santa Fe, Daniel Peña, dicta clases de técnicas de movimiento como tai chi y expresión corporal, es intérprete en danza contemporánea y expresión corporal. Ha realizado diversas gestiones culturales de forma independiente y en coorganización con instituciones publicas y privadas.