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Toco y me voy
Modelo para armar
Antes, y también ahora en algunos casos, para comprar un mueble ibas a una mueblería o a una carpintería y acordabas con el carpintero el mueble que querías o necesitabas. Sale tanto, estoy contento, no estoy satisfecho, lo que fuera: pero el especialista estaba delante tuyo. Hoy comprás un mueble en cualquier parte y te asesora el repositor. Yo, el que suscribe y escribe; yo, el supremo (ingenuo); yo, el defensor antes, ahora y después también de lo auténtico, lo artesanal, lo profesional y lo específico; sí, sí, yo, he caído, hijos míos, en la trampa de globalización y la posmodernidad, cualquiera sea el significado de ambas expresiones. Ante la necesidad de contar con una mesita para el televil televisor, obvié concurrir a una mueblería y me contenté con uno de esos muebles baratos que hay en los súper y que te tientan por diseño y precio (sobre todo por precio). Claro, allí, uno los ve armaditos. Pero resulta que lo que te dan es una caja con las partes cortadas, los tornillos, un plano y la vaga alusión a lo fácil que resulta armar esos paneles sueltos (porque lo único que hay de madera en esos muebles es el papel madera que los envuelve; el resto, prensados y materiales químicos, laminados, etc.). Cargas en tu auto o taxi el envoltorio y de golpe estás en tu casa con todo eso. Tenés "el mueble" y no tenés nada. Antes, los muebles se compraban en la mueblería o ibas cara a cara con el Colo o con Don Francisco, carpinteros de oficio, que te hacían lo que vos querías, a medida y bien. Ahora te venden muebles las casas de artículos electrónicos (enchufá la mesita donde quieras o puedas), los súper, los híper y los mini, el que limpia los vidrios, el florista y el inspector de tránsito. Cualquiera los vende. Es que los muebles vienen hechos en serie, cortados y embalados por miles, importados de cualquier parte y por ende te los venden como si fueran caramelos. Mesas y mesitas varias, muebles para computadoras, íplacares!, todo, cortado y pensado para que lo armes en tu casa, con el famoso hágalo usted mismo. Es como esos servicios de comida en que vos tenés que servirte solo. Acá te tiran las "maderas", un plano en japonés y arreglate. Sucede que los tipos como yo seguimos creyendo que destornillador es sólo una bebida con vodka. Jamás clavé un clavo y mejor que las cosas sigan así. Y ante el requisito de encolar tal o cual parte, yo hago la aclaración que lo máximo que usé fue la boligoma escolar, la plasticola o en el mejor de los casos la gotita. Acá tengo la mesa para el televisor en casa. Desembalé el paquete con una creciente aprensión, ahora cercana al pánico. Siento que estoy perdido. Que me equivoqué de acá a la China (o Taiwan o donde sea que hagan estas cosas): tres "maderas" grandes, ocho chicas, una bolsa con tornillos, tarugos y otras cosas de difícil descripción; cuatro rueditas, unas cosas plásticas que no sé qué son, y unos rieles metálicos que, intuyo, deben ser las supuestas correderas para un supuesto cajón. Hay una sola hoja impresa con indicaciones muy escuetas. Muy gráfico todo, eso sí. Muy fácil. Pero me doy cuenta que he caído en la trampa de los "llame ya" y de todo lo frágil y estandarizado y precarizado que nada por ahí en este frágil, estandarizado y precarizado mundo y que yo mismo me siento frágil, estandarizado y precarizado. Es evidente que yo no podré resolver la ejecución de este mueble sencillo. Excede mis posibilidades. Hay en el dibujo un apartado que dice herramientas en muchos idiomas, también en el mío. Y hay dibujados simpáticos destornilladores, martillos y otros instrumentos. También me dice que el tiempo que demanda armar esas tablas y transformarlas en el "mueble" "adquirido" es de sólo 45 minutos. Yo no puedo armarlo con mis manos y sin ayuda ni en cuatro años. Ya está. Lo que ahorré debo pagarlo ahora llamando un carpintero o alguien que manye algo del tema. Espero haber aprendido la lección. El televisor está en el piso (anda bien, por suerte), es un poco incómodo mirar para abajo o acostarte en el piso para ver cualquier programa. Y yo estoy buscando un amigo o alguien que arme esta porquería, porque en el súper no me la aceptan de vuelta ni me dan una solución de armado ni nada. Lo bueno del asunto es que vi un armario hermoso, que quedaría bárbaro en la cocina, fácil de armar y muy paquete. Y a un precio increíble. Néstor Fenoglio |


