El 1º de Mayo, el gobernador Hermes Binner ratificó el ideario de la plataforma política que lo llevó al gobierno y confirmó el rumbo asumido por su administración. Tal es el caso de la reforma del Estado que pretender llevar adelante partiendo de la descentralización y regionalización de la provincia, que se completa con dos cuestiones de otro rango: una nueva Constitución que reemplace el texto de la vigente desde 1962 y la reforma de la administración de Justicia.
Esta periodista no está segura de que los tiempos actuales en el país sean los propicios para abrir la Carta Magna. Los partidos políticos prácticamente han desaparecido y, si bien se observa un oficialismo en el gobierno nacional que parecería no tener contrincantes con poder en el seno del Partido Justicialista, no sucede lo mismo con una oposición excesivamente fragmentada.
Bajando al terreno provincial, ocurre lo contrario. El justicialismo tendrá sus diferencias internas pero mantiene una homogeneidad, en tanto que, dentro de la coalición gobernante -en el Frente Progresista Cívico y Social-, las diferencias son sustanciales y hasta ideológicas entre los partidos que la componen. Para muestra, habría que buscar coincidencias entre ARI provincial y el Partido Demócrata Progresista.
A diferencia de cuando se redactó la Constitución de 1962, nos encontramos con grandes problemas en los partidos políticos como entidades representativas de ideas. Sin embargo, por otro lado, no puede dejar de pensarse que hay institutos y derechos de la Constitución Nacional de 1994 no contenidos en nuestra Carta Magna.
Pero, al margen de lo señalado, cabría preguntarse si no llegó el momento de producir internamente en Santa Fe una modernización de sus estructuras para transformarla. Un debate en el cual posiblemente la ciudadanía común no se interese en participar, dado que, en sus esquemas sobre las urgencias a resolver por parte del gobierno, lejos está de encontrar como prioridad la reforma constitucional. Pero, en otro nivel de análisis, el tema podría ser estudiado en prospectiva: ¿en qué puede ayudar una Constitución, que tome en cuenta las nuevas realidades sociales y territoriales, a construir una provincia que satisfaga mejor la calidad de vida de sus habitantes?
En Rosario, un Foro realizado en la Fundación Libertad congregó a personalidades del Derecho y la política, pero también a entidades como el Instituto de Desarrollo Regional, el Foro Regional, la Asociación Conciencia, la Fundación Apertura, Ejercicio Ciudadano y el Grupo Trascender -integrado por empresarios jóvenes- que, con distintos niveles de aportes, produjo una declaración pública sobre la Constitución.
Uno de los puntos que ha venido generando resistencia es la idea del socialismo de un Poder Legislativo unicameral. El estudio rosarino condiciona el paso de un sistema bicameral (Cámaras de Diputados y de Senadores) a uno unicameral a que "en la Cámara única se aseguren las representaciones territoriales". La desaparición del Senado, a priori, genera rechazo.
En la Legislatura hay un proyecto de Antonio Bonfatti, cuando era legislador, que prevé una única Cámara de 35 legisladores elegidos como "distrito único" y 7 representantes elegidos por cada región, de las cinco, en que administrativamente se está descentralizando la provincia. El resultado sería 70 legisladores y no 69 como hay ahora entre ambos cuerpos, que ostentarían tanto la representación de la ciudadanía en general como de las regiones en particular. El propósito de una sola Cámara se corresponde con la simplificación y agilidad en la sanción de leyes.
El jueves último, ante los actuales diputados y senadores, Binner reiteró algo que todos los santafesinos sabemos pero que no hemos podido resolver: la dualidad de compartir "territorialmente una riqueza manifiesta con una pobreza estructural". El mandatario en ese momento agregó que "el sostenido crecimiento económico de la Argentina y de nuestra provincia en particular, en el último quinquenio, es una buena muestra de la insuficiencia del mercado para cambiar esta situación permitiendo un desarrollo sustentable".
El doctor Binner, además, el jueves habló de construir "una democracia participativa de proximidad". En orden a esta premisa, en las Asambleas Ciudadanas, por región se está completando el prediagnóstico de un Plan Estratégico para la provincia.
Desde "Apuntes...", sin querer asimilarse a las ideas que el gobierno está poniendo en marcha, cabe preguntarse cómo puede ser que haya tanta inequidad de desarrollo dentro de esta provincia y por qué han fracasado tantas políticas en materia de seguridad, sociales o de producción. Entonces, es hasta lícito plantearse, o interrogarse, si no llegó el tiempo de otros esquemas de organización del Estado -con reformas administrativas incluidas- y de otras formas de participación en la construcción de políticas públicas.
La propuesta, esbozada por segunda vez por el doctor Binner ante la Legislatura, presenta muchas aristas innovadoras y lo que parecía una aspiración sin piso firme -que el ciudadano común se arrimara a participar cuando era invitado- ha tenido la confirmación de un hecho que se esperaba. No sólo se vio en estas Asambleas que se han realizado en Reconquista y Santa Fe y seguirán el 9 en Rosario y en días siguientes en Rafaela y Venado Tuerto, sino también en otras ocasiones.
Otro ejemplo fue cuando el mismo gobierno convocó por el tema seguridad de la ciudad capital al Salón Blanco de la Casa Gris. La concurrencia superó el número de personas esperado, pero allí faltó conducción de los aportes, en un tema que abreva en múltiples factores y quedó la reunión reducida a lo que decían autoridades y legisladores.
A veces, a esta periodista la tienta pensar que se está ante un cambio de conducta social (lo que ocurre con la protesta del campo es un hito), que recién comienza a aparecer en la superficie y que pasa por esa necesidad de la población de expresarse y de que sus opiniones, respecto de las cuestiones que cotidianamente la golpean, sean más tenidas en cuenta tanto en la gestión de gobierno como en las políticas de Estado.
Sobre los dos temas planteados, Constitución y una democracia más participativa, se puede decir que recién se está en la antesala de un posible debate. Pero no debería ignorarse que la respuesta de 1.500 personas en la Asamblea Ciudadana del Nodo Santa Fe -tema tampoco asumido masivamente en el conocimiento colectivo- está reflejando algo todavía no corporizado, aunque sí una necesidad de expresión genuinamente ciudadana, que no encuentra su espejo ni en los actuales dirigentes ni en las estructuras partidarias que quedaron en pie.