Edición del Jueves 08 de mayo de 2008 Edición impresa | Internacionales
Internacionales: INTE-01
Estados Unidos afirma que los muertos en Birmania tras el paso del ciclón Nargis pueden llegar a los 100.000
La catástrofe dispara los precios de artículos básicos y del combustible La catástrofe causada por el ciclón Nargis ha disparado los precios de los alimentos básicos y del combustible, cuando los ciudadanos de Birmania (Myanmar) soportaban ya el peso de la creciente inflación y avistaban la quiebra de su país.
EFE-AFP
Desde que el ciclón arrasó el pasado fin de semana el delta del río Irrawaddy, despensa arrocera y tumba de la mayoría de los 23.000 muertos y 42.000 desaparecidos, según los datos oficiales, el precio de los alimentos básicos se ha duplicado en los mercados de Rangún, que, con cinco millones de habitantes, es la mayor ciudad del país.
Antes de que las aguas anegaran miles de hectáreas de arrozales, indispensables para la supervivencia de la población, un cuenco de arroz, la ración diaria habitual de una familia, costaba en cualquier comercio 800 kyat, el equivalente a 2,5 dólares al cambio oficial y 90 centavos en el mercado negro.
Los birmanos pagan hoy, por la misma ración, 1.600 kyat, el doble.
"El precio sube cada día, y también cada vez hay menos arroz", dijo Thit, tendero del bazar de Tamwe.
En la plaza de Mahabandula, en el casco viejo de Rangún, dos ancianos aseados y con ropas limpias comparten un plato de arroz y otras fritangas bajo la sombra de un árbol, y, sentados sobre el pequeño mundo del parterre, no tienen ningún inconveniente en hablar de sus dificultades para sobrevivir.
"Mi pensión no llega a los 700 kyat. Con ese dinero, sepa usted, que ni puedo tomarme un té", señala este funcionario municipal jubilado de 79 años, que se presenta como Khin Myat.
"Pobre gente la de Ayeyawaddy, que no va a poder pagar la renta de las tierras que cultivan", comenta el otro anciano, de nombre Chi, en alusión a una de la zonas más asoladas del delta del río Irrawaddy.
Hace menos de una semana, por un trayecto de una media hora en uno de los destartalados autobuses del servicio metropolitano, Pearl Win, una mujer que cada día se traslada hasta el centro de la ciudad desde su casa en el barrio de Okalappa, abonaba 200 kyat. Pero hoy, esta madre de tres criaturas tiene que pagar 600 kyat cada día laborable para poder aportar mensualmente al salario que por su parte percibe el cabeza de familia.
Sin futuro
"Ya he dejado de soñar sobre el futuro que iba a darles a mis hijos", se lamenta la mujer, quien no parece impresionada por el demoledor dato de que cerca del 90 por ciento de las familias birmanas gasta en comida el 80 por ciento de sus ingresos.
Los conductores de Rangún, que por coches de 10 a 20 años de antigüedad pagan de 10.000 a 20.000 dólares, se quejan de las interminables colas que se forman para comprar los dos galones (menos de diez litros) de combustible que pueden adquirir al día, cuyo precio equivale al doble del salario diario de un obrero.
Tampoco el turismo, que la Junta Militar promocionó con brío a finales de la década de los 90 a fin de sortear la bancarrota, ha conseguido recuperarse tras la profunda caída registrada a raíz de la represión de las manifestaciones del pasado setiembre.
Los hoteles y la mayoría de las empresas, sobre todo las del sector textil, que emplean a decenas de miles de trabajadores, acusan los efectos de las sanciones económicas impuestas a Birmania por Estados Unidos y la Unión Europea.
Muchos birmanos parecen soportar la privación con una estoica resignación, pero otros en cambio se atreven, pese al medio que infunde el régimen, a quejarse con sigilo de la subida en espiral que registran los precios de casi todo bien.
"Este país es una volcán social a punto de estallar y la erupción puede llegar por los efectos de este ciclón", advirtió un comerciante birmano del elegante barrio de Inya Lake, que pidió el anonimato por motivos de seguridad.
Ayuda humanitaria
En tanto, el primer avión de ayuda humanitaria del Programa Mundial de Alimentos (PMA) llegó hoy a Birmania (Myanmar), cinco días después del paso del ciclón tropical Nargis, que causó decenas de miles de muertos y desaparecidos en el sur del país.
El aparato, procedente de Italia, tomó tierra en Rangún con siete de toneladas de galletas para los damnificados, de los que se calcula que más de un millón personas han perdido sus hogares.
El PMA cuenta con que otros tres aviones, dos procedentes de Bangladesh y otro de Emiratos Árabes Unidos, puedan entrar en Birmania a lo largo del día, y espera continuar con más vuelos mañana y el sábado, si las autoridades birmanas lo permiten.
"Se calcula que necesitan asistencia humanitaria urgente más de un millón de personas", según un informe de la Oficina de Coordinación de la Ayuda Humanitaria (Ocha) de la ONU.
Hasta el momento, el PMA y otras agencias de la ONU y organizaciones no gubernamentales (ONG) con presencia en Birmania han distribuido entre la población más necesitada las mercancías que almacenaban en el país o que tenían para otros proyectos.
Estados Unidos estima que llegarán a 100.000 las víctimas mortales del Nargis, que pasó por la región meridional de Birmania entre el 2 y 3 de mayo, aunque los medios de comunicación estatales birmanos siguen afirmando que los muertos ascienden a cerca de 23.000 y los desaparecidos son 42.000.
Acepta la ayuda de Estados Unidos
La Junta Militar de Birmania (Myanmar) ha autorizado a Estados Unidos a enviar ayuda a los afectados por el ciclón tropical Nargis en el sur del país, confirmaron hoy fuentes de la delegación diplomática estadounidense en Bangkok.
Estados Unidos, que impone sanciones al régimen birmano por la violación de los derechos humanos, calcula que el ciclón ha causado la muerte de más de 100.000 personas y ha dejado a un millón de damnificados sin hogar.
La Casa Blanca ha ofrecido tres millones de dólares como ayuda a los afectados y ha pedido a cambio que las autoridades birmanas autorizasen la entrada de su personal en el país para poder supervisar la distribución de su ayuda.
El permiso birmano se ha conseguido con la mediación de Tailandia, país cuyo gobierno, que encabeza el ultraderechista Samak Sundaravej, ha expresado en varias ocasiones su respaldo a la Junta Militar y su programa para democratizar la nación.
Testigos y representantes de agencias de ayuda humanitaria aseguran que en Rangún y el delta del río Irrawaddy, las zonas más afectadas, el hambre comienza a tornarse en desesperación y han brotado enfrentamientos y peleas por acceder a la ayuda internacional.
Argentinos hallados
La embajada argentina en Tailandia confirmó hoy que los dos jóvenes argentinos que habrían estado en Myanmar cuando se produjo el paso del ciclón Nargis aparecieron sanos y salvos en Bangkok.
El cónsul argentino en Bangkok, Javier Cebrelli, dijo que "la familia de uno de los jóvenes, oriundos de Villa Elisa, recibió esta mañana un correo electrónico donde decían que estaban bien aquí en Tailandia".
La representación diplomática había iniciado en las últimas horas la búsqueda de los argentinos identificados como Alejandro Fabián Niz y Esteban Pros, quienes recorrían la zona cercana a Myanmar al momento del paso del ciclón.