Opinión: OPIN-02
Apuntes de política provincial
Cuando la historia se entiende de manera distinta

Teresa Pandolfo

"Un país normal estaría festejando", tituló su columna de ayer en el Clarín Rural, Héctor Huergo, uno de los mejores especialistas en explicar los agronegocios. Y centra la primera parte de su comentario diciendo que con 47 millones de toneladas de soja y con un valor FOB de 470 dólares, este grano aportaría 24.000 millones de dólares al país. Monto al que habría que sumar otros US$ 6.000 millones por la cosecha de maíz que alcanzó 23 millones de toneladas y un precio de 250 dólares; en total, U$S 30.000 millones. Pero las cifras no dejan ahora de ser una especulación porque la mesa de enlace de las cuatro entidades del campo -Federación Agraria, CRA, SRA y Coninagro- dispuso a partir del jueves y hasta el 15 de mayo próximo, suspender los envíos de granos para exportación.

El sector agropecuario sigue reclamando volver a la situación de las retenciones al 10 de marzo y fijar políticas permanentes para todas las actividades: carnes, leche, economías regionales, además de los granos.

Pero no sólo por una cuestión de menos ganancia económica el país no está para festejar. La sensación que ha invadido a muchos es la de una mezcla de frustración y bronca, junto con la de temor, ante la prevalencia de actitudes que poco tienen que ver con la política y la democracia. Una y otra se basan en el diálogo y en la negociación. Además, no hay ganas de festejos, porque otra vez se pretende colocar a algunos argentinos frente a otros, en un esquema de confrontación de final abierto.

Párrafo aparte, pero en el mismo escalón antes mencionado, se debe colocar en el análisis la cantidad de recursos que van al manejo discrecional de la Nación y no vuelven a las provincias productoras ni en obras ni servicios.

Se trata nada más ni nada menos del desconocimiento de la forma de vida rural de esta Pampa extendida, que entiende el progreso a partir de la creatividad de los empresarios y de su empeño. Y la distribución de la riqueza a partir de la creación de puestos de trabajo o la generación de actividades que como efecto multiplicador, deja en este momento la actividad del campo.

Mejores rindes, la frontera agraria extendida, precios buenos en el exterior para granos, carnes y leche. Todo un cóctel que corona el trabajo diario y calificado de muchísimas personas en el ámbito rural. Argentinos y extranjeros radicados en el país, que a su vez requieren previsibilidad con reglas de juego claras; educación y salud de calidad, obras de riesgo, infraestructura a los puertos, entre otras demandas. El interior también debe contar con este escenario descripto y esto no ocurre.

Elementos nuevos

Lo descripto es la narración reiterada de lo que hace casi dos meses estamos señalando. ¿Cuáles han sido los elementos nuevos de esta historia? Sin duda la posición de algunos dirigentes del justicialismo (se van sumando cada vez más y lo están expresando), que después de aquella postura original de los senadores Reutemann y Urquía, se han manifestado con disidencias con el gobierno nacional. El llamado al diálogo y a retrotraer la situación al 10 de marzo pasado firmado por Hermes Binner, legisladores y presidentes de comunas, sirvió como base del documento que legisladores justicialistas de la Región Centro concretaron en Córdoba y que luego tuvo tratamiento en el Senado de la provincia.

Pero, además, y por su carácter de presidente del Partido Justicialista en la provincia, la distancia con la postura nacional que tomó Norberto Nicotra debe ser muy tenida en cuenta. El legislador instó a defender el sistema agroproductivo argentino, "porque es la base del desarrollo económico de la provincia y del país entero".

Tras remarcar que no hay crecimiento sin el campo, Nicotra sostiene que "estamos desperdiciando una oportunidad histórica, porque después de muchos años, Dios es argentino, y nos estamos alejando de esta instancia única que nos ofrece el mercado internacional de precios". Pero, además, va más allá en sus apreciaciones. Reclama para el sector "seguridad jurídica, previsibilidad y planificación de mediano y largo plazo, para que desarrolle toda su potencialidad, acompañada de una política tributaria-fiscal, que se distribuya en las provincias".

¿Cómo Norberto Nicotra, otros legisladores que vienen participando de reuniones en esta y otras provincias, algunos gobernadores y gran parte de los intendentes ,se dan cuenta de por dónde pasa la historia, y Néstor Kirchner y la presidenta de la Nación no lo ven? ¿Se trata de desconocimiento? ¿De una cuestión ideológica imposible de controlar y/o revertir? Dirigentes pares en edad al matrimonio Kirchner se manifiestan tan desorientados con sus conductas, como el productor que hoy está en la ruta o el empresario al que le iba bien y de repente dejó de vender o de fabricar.

Señales

El gobernador santafesino recibirá a los integrantes de la mesa de enlace el jueves venidero. El gobierno de Hermes Binner no necesita dar más señales con relación a de qué lado está. A la propuesta de 10 puntos que envió a la presidenta para destrabar el conflicto -y de la cual no tuvo ninguna respuesta- sumó en esta semana un expreso apoyo al sector rural norteño, que sufre una persistente sequía.

Una batería de medidas se anunció el jueves. Algunas de corto y mediano plazo, como pueden ser los préstamos para productores no bancarizados y para los demás también, según su patrimonio y grado de compromiso. Otras disposiciones van al fondo de la cuestión: la compra de equipamiento para perforaciones, estudios para el riego hídrico que reclama la zona y la promesa de una nueva ley de emergencia. El gobierno tomará partidas del Fondo Anticíclico para solventar el pago de las tasas de interés de los créditos.

Mientras unos no quieren oír al país productor, en otros despachos se busca dar respuestas de coyuntura y de mediano y largo plazo para revertir situaciones no deseadas como la sequía.

Es fundamental que se reactive el norte provincial por la propia población habitante, por sus fuentes de trabajo y para frenar las migraciones, que engrosan los cordones de pobreza de las grandes ciudades.