El muchacho está frente a la computadora, bajando música del Soulseek, cargando otra música a su reproductor digital portátil, y subiendo una nueva imagen a su fotolog.
De repente, el Messenger le avisa de manera estridente que uno de sus más viejos amigos se acaba de conectar.
-íCómo andás! ¿Todo bien? -saludó su amigo, poco afecto a las estrambóticas abreviaturas tan comunes en la mensajería instantánea.
-Bien, tirando -dijo el muchacho, haciendo gala de su habitual optimismo-. Estaba pensando... ¿Te acordás cuando grabábamos las canciones de la radio en aquellos casetes negritos? Lo copado era tener el casete original, y ni hablar cuando llegaron los cd.
-Y vos ¿te acordás de cuando los únicos mensajitos que podíamos escribirle a una chica que nos gustaba era los que dejábamos en el banco de la escuela, o alguna cartita?
-Sí... hubo una época en la que había que caminar varias cuadras para hacer una llamada, hasta el teléfono público más cercano -tipeó el muchacho, mientras revisaba la casilla de mensajes de su celular.
-En tres décadas que tenemos de vida pasamos del vinilo al mp3, de Entel a las Blackberry, de los videojuegos en cinta a la Playstation 2. Pero, ¿no te parece que éramos más felices antes?
-Éramos más chicos, supongo que por eso éramos más felices. De todos modos, toda esta tecnología aunque no te haga feliz te entretiene bastante...
-Bueno, te dejo, me acaban de mensajear para ir a comer un asado. Si el Flaco se conecta, avisale que mañana le mando lo que me pidió como un archivo adjunto.
El amigo se desconecta, y el muchacho se siente repentinamente muy solo. Como al descuido aprieta F5, y se sobresalta. La chica que le gusta, y que parece ignorarlo olímpicamente, ha dejado un comentario en la imagen del fotolog. "A no perder las esperanzas", se dice. Vuelve al Messenger y ve su nick: "Independent Girl".
-Hola -escribe él.
-Hola -responde ella, y manda el ícono de una sonrisa.