Medellín o cómo salir de la absoluta inseguridad y ser una ciudad turística Hace algo más de 10 años la tasa de criminalidad de Medellín era de 381 crímenes cada 100.000 habitantes, hoy bajó a 29 y sigue en descenso lo que la llevó a convertirse en una ciudad más segura. Un testigo de esos cambios, describe qué es lo que se hizo y qué se puede hacer.
Guillermo Dozogdozo@ellitoral.com
Jorge Enrique Vélez García es un hombre multifacético, capaz de contar la historia de una ciudad o de su patria en pocos minutos y la contundencia de quien ha sido no sólo espectador sino, también, protagonista. Ocupó cargos públicos en la ciudad de Medellín en varias oportunidades y sus ocupaciones hoy se reparten entre la actividad privada, el periodismo y la política.
Vélez García nació en Medellín y la ama. Y describe con pasión cómo una ciudad que vivió bajo el cruento enfrentamiento de fuerzas de seguridad y las irregulares y las del narcotráfico, que la llevó a ser una de las más peligrosas del mundo, pasó a convertirse -en un plazo de algo más de dos décadas-, en un punto de atracción para el turismo local e internacional.
"Yo digo que hemos pasado de la guerra a la esperanza. No digo que todo esté concluido y que esté totalmente bien, pero se avanzó muchísimo. Para tener una idea: en el quinquenio comprendido por 1996 al 2001 hubo en Medellín más de 36.000 crímenes. Hoy tenemos dos muertes violentas por día y muchas de ellas tienen que ver con el tránsito y no con la violencia", explica Vélez García.
Pero los detalles configuran lo importante. "Mire, para tener una idea, Medellín y los 11 municipios de los alrededores configuran una población de unos 5.200.000 de personas. En esta ciudad se vivió lo que llamamos como la Guerra del Sicariato, cuando estuvo viviendo en ella Pablo Escobar uno de los personajes más oscuros vinculados al narcotráfico".
Agregó que "es una ciudad rodeada de montañas y que concentró en un momento de su historia a mucha gente del campo atraída por la posibilidad de trabajo. Sin embargo, como en tantos otros lugares, muchos de ellos quedaron viviendo en la informalidad y este grupo social, el más desprotegido, fue el que fue captado por la guerrilla durante los "70 y los "80. Pero este proceso fue peor aún cuando irrumpió el narcotráfico en la década del "90 y, en ese momento, muchos jóvenes fueron captados por la gente de Pablo Escobar Gaviria. El proceso era muy simple, los narcos pagan sueldos a los jóvenes desempleados y éstos comenzaban a trabajar para el cartel. Además había premios: si se mataba a un policía, 1.000.000 de pesos y las cifras subían si se mataba a un coronel, mucho más por un general. Ése era el clima en el que se vivía".
Políticas continuas
Recordó que "frente a esta situación nos dimos cuenta de que había que hacer algo y se comenzaron a diseñar planes de acción. Acá quiero dejar en claro que básicamente lo que se hizo fue con una continuidad garantizada, porque no hay posibilidad de que se logren articular políticas si éstas son discontinuadas. Entonces, tenemos que Pablo Escobar muere en 1993 en uno de los barrios de clase media de Medellín y nos encontrabámos con la necesidad de cambiar el rumbo de la ciudad dramáticamente. Lo que hicimos fue tejer una serie de políticas activas. Por ejemplo, detectamos que una de las "actividades" era cobrar a las empresas de transporte un dinero para la supuesta protección de las unidades. Se nos ocurrió que una alternativa era legalizar esta supuesta protección y crear verdaderas empresas de seguridad... Fue un desastre. En realidad, creamos un cuerpo de extorsión con amparo del Estado. Pero no nos rendimos", bromea y sonríe.
Vélez García señaló luego que "aumentamos los controles sobre esta gente y pudimos mejorar el sistema. Tanto que formaron parte de las propias empresas de transporte cubriendo actividades reales dentro de ellas. Pero también le pedimos al gobierno central que ya que tenía apostadas fuerzas del Ejército en la ciudad, que colaborasen con la seguridad del sitio en el que vivían. Nos dijeron que sí, pero les cambiamos el eje. Ocurre que los militares están siempre dispuestos a dar órdenes, pero no les gusta recibirlas. El acuerdo fue que nosotros daríamos las órdenes en función de la información que teníamos de la ciudad. A partir de allí hubo reuniones diarias de seguridad de la que tomaban parte todos los sectores involucrados. Diariamente discutíamos las acciones a seguir y las fuerzas de seguridad se subordinaban a lo que indicábamos", expresó.
A sueldo del Estado
"Otra de las acciones que tomamos fue pagar un sueldo a los jóvenes que estaban bajo el riesgo de convertirse en sicarios. Decidimos que era preferible que nosotros desembolsáramos el dinero desde el Estado para evitar que cayeran dentro de alguna actividad ilegal. Fueron 5.000 jóvenes a los que les pagábamos unos 500 dólares mensuales que era más o menos lo mismo que cobraban con Pablo Escobar. En este programa quienes formaron parte se comprometieron a dejar las armas, trabajar y capacitarse. Fue efectivo en un 90 por ciento, pero ese diez por ciento es también peligroso porque nos habla de gente que sigue en la calle. El resto ha sido excelente. Las empresas privadas se comprometieron a tomar algunos y otros son lo que hoy, por ejemplo, dirigen el tránsito en las calles de Medellín", explicó.
Finalmente sostuvo que "éstas fueron algunas acciones, pero son varias las que tomamos y son importantes conservarlas en el tiempo. Uno de las estrategias más importantes fue el crear grandes bibliotecas barriales, donde se concentraron varias actividades sociales y culturales, con importantes espacios para el deporte. Esto fue todo un éxito y se logró con fondos nacionales, por lo que la ciudad no tuvo que endeudarse".
Vélez García expresó que "todo se logra con la participación de la ciudadanía, porque hay que reconocer que como existe una marcada desconfianza hacia los políticos, hay que ganar el respeto con trabajo real. Además hay que atender las demandas de los más pobres para que las políticas sean efectivas. Con estas bases se logró un cambio hasta hacer de Medellín una ciudad atractiva para el turismo. Para que entiendan lo que nos ocurrió, hace algunos años yo salía a la calle con unas 20 personas que conformaban mi custodia. Hoy salgo a caminar solo. Esto no es milagro sino trabajo coordinado y sostenido".
Publicación
Invitado por la Fundación Konrad Adenauer, Vélez García estuvo en la presentación del Manual de Comunicación Política Local - "Comunicando desde la identidad", que tuvo lugar en la ciudad de Buenos Aires el pasado miércoles. La publicación se enmarca en el Programa Regional de Medios de Medios de Comunicación y Democracia en Latinoamérica y fue desarrollado por los integrantes de la Ocpla, Organización de Consultores Políticos Latinoamericanos.
Jorge Enrique Vélez García
es abogado egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. Fue reconocido como Ejecutivo del Año; con la Orden José María Córdoba y por su labor como secretario de Gobierno. En el sector privado se desempeñó, entre otros cargos, como gerente comercial de Cosmovisión y como miembro de la Junta Directiva de numerosas instituciones públicas y privadas: Metro de Medellín, Terminal de Transportes y Aeropuerto Olaya Herrera. Fue director del noticiero del canal Cosmovisión, director y presentador de programas televisivos, columnista del periódico El Colombiano y participó en programas radiales.
Fue representante de Colombia al Cempes ante la OEA, asesor de la presidencia de Ferrovías, asesor de tránsito de las alcaidías de Bogotá y de Pereira y asesor de la ONU para la superintendencia de Transportes.