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Análisis
Ellos... siempre ellos
Por Darío Pignata - dpignata@ellitoral.com El Litoral está, por cuestiones más que obvias, realizando un revisionismo histórico en la cuenta regresiva a sus 90 años. Ese ir y venir al archivo se ejercita bastante en esta sección: Deportes. El otro día, por ejemplo, cuando recordamos Colón 2-Santos de Pelé 1, a la hora de ir a buscar la síntesis de ese 10 de mayo de 1964 nos encontramos con que aparecía la formación y no el entrenador. Era así nomás: el DT no tenía la importancia de ahora. Dicen que la onda se empezó a imponer con el Racing de José (por Pizzutti), pero nunca llegó a los valores de ahora, donde Alex Ferguson es "más importante" que todos los jugadores juntos del Manchester. O donde hay planteles en los cuales el sueldo del entrenador equivale al de cuatro o cinco futbolistas de la plantilla. Hoy, sin dudas, el técnico adquiere una importancia impensada. En todos los clubes del mundo. Menos en Boca. Porque Boca es un equipo de todos los tiempos. Podrían haber jugado antes, juegan ahora. Esta generación de Ibarra, Battaglia, Palermo y Riquelme, por nombrar a los más importantes, todo lo puede. Es que son ellos... siempre ellos. Ganaron los clásicos, los campeonatos locales, las copas continentales, las recopas, la copa del Mundo. Es cierto que el padre de la criatura fue Carlos Bianchi, pero también es cierto que estos jugadores ganaron cosas con Alfio Basile y una vez que se fue el "Coco" a la Selección también ganaron con Miguel Angel Russo. Y seguramente, al paso que van, terminarán ganando algo más con Carlos Ischia. Esta generación dorada de futbolistas de Boca tiró por el piso la obscena importancia moderna del entrenador. Ellos... siempre ellos. Los que ganaron con Bianchi, Basile, Russo y ahora con Ischia. Los que juegan ahora, pero podrían haber jugado antes. Estos futbolistas de Boca rompieron el molde y desmitificaron aquéllo que dice que "Todo tiempo pasado fue mejor". ¿Usted cree que hubo algo mejor que este Boca? |