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Oscar "Grillo" Ortiz es un joven artista plástico nacido en Río Cuarto y radicado en Buenos Aires que ha cosechado en los últimos tiempos el favor de la crítica especializada. Tras su reciente exposición realizada en el Centro Cultural Recoleta de Capital Federal, mostrará en nuestra ciudad las mismas obras, reunidas bajo el título "Intención líquida". Será el viernes 6, a las 19.30, en el Museo Municipal de Artes Visuales Sor Josefa Díaz y Clucellas. El sábado 7, a las 18, realizará una visita guiada en una actividad organizada por la Asociación de Amigos del citado museo.
Ortiz, con una gran economía de recursos y en una línea de trabajo conceptual, pone de manifiesto la búsqueda de un espacio como continente de una efímera sintonía con el medio. De algún modo, esta nueva producción es la continuación de "Errabundia del cuerpo" y "Área protegida", sus exposiciones anteriores. Si en aquella oportunidad los personajes se encontraban casi abrumados por la inmensidad del medio, en esta ocasión esos mismos hombrecitos encuentran el sitio para poder desandar un viaje interno, lúdico e individual.
El artista nació en 1965. Estudió en la Universidad Nacional de Córdoba, de donde egresó como Licenciado en Pintura en 1989. A lo largo de su carrera, realizó diversas muestras en su ciudad natal y en los salones más importantes de la ciudad de Córdoba. Trasladado a Buenos Aires, montó exposiciones individuales y colectivas en el Centro Cultural San Martín, en el Centro Cultural Recoleta, en el Espacio Giesso, la Manufactura Papelera y en diversos centros alternativos de la zona de Palermo Viejo.
En 2001, es invitado a montar una exposición individual que tuvo lugar en la Galería Praxis, de Nueva York. Dos años más tarde, el crítico Albino Dieguez Videla lo convoca para integrar la muestra 20x20, Propuesta de la crítica para un nuevo Coleccionismo, que tuvo lugar también en Praxis, pero de Buenos Aires. Obtuvo un subsidio a la creación que le otorgó el Fondo de Cultura Metropolitano de las Artes. Desde hace cinco años, se encarga de hacer las pinturas para las tapas de los libros y revistas que edita el Instituto Nacional del Teatro.
Respecto de los protagonistas de sus cuadros, Ortiz manifiesta a El Litoral que "nadan en un espacio común a todos. Un espacio con límites precisos y caprichosos que los separan de un afuera que puede ser amenazante o no. A su manera, investigan las diversas posibilidades de relacionarse con el medio, pero la frase me es ajena. Sí, sé que, a veces, uno de ellos se asoma y se detiene a ver a una supuesta nada (aunque, quizás, esté descubriendo algo que nosotros no divisamos; o, simplemente, esté aprendiendo a ver a un punto neutro, distante)".
"Mientras tanto, otro se atreve a bucear en las profundidades de las aguas (o de su propia historia en un recorrido introspectivo indescifrable). También sé que uno que está más allá, o todos, parecen haber encontrado un equilibrio interno, parecen haber dado con un espacio que los protege. Y gozan. Y hacen la plancha. Y fluyen. Y juegan. Y nadan. Y se sienten livianos".
La obra de Oscar "Grillo" Ortiz ha sido reconocida por la crítica especializada. Albino Dieguez Videla ha sostenido que "vi hace algún tiempo varias técnicas mixtas de Ortiz que se me grabaron en el recuerdo por las ideas que lograba circunscribir en el tamaño de un azulejo, del que además se apoderaban las transparencias de varias lechadas de resina. En aquellas obras, como en las de hoy, para "Grillo" Ortiz su cuerpo es un software, pues viene gestando esa serie de imágenes en las que el cuerpo (propio) y el espacio en el que está son cuestionados para forzar una comunicación entre ambos, que lleve al contemplador a reflexionar acerca de la representación y su articulación. Para el desarrollo de su idea, el pintor utiliza una economía de medios sorprendentes, crea escenografías secuenciadas de manera cinematográfica en las que el gesto y la postura, unidas al uso de color, se erigen en metáforas elegantes con cierto sesgo ritualista".
Diana Dowek escribió para la muestra de Praxis en Nueva York: "Poliéster como material, instrumento de lo velado. Misteriosamente una figura aparece. Sorpresa, de quien ataca o se defiende. Agua como leitmotiv, agua del baño. Limpieza de los íntimos y pudorosos órganos. Oscar "Grillo' Ortiz nos muestra y representa lo oculto, ocultándolo doblemente bajo las planchas traslúcidas, goteadas; a veces graficadas o que no se atreven a tapar esa vanidad desnuda. Poética de lo inasible, pudor del que mira y es mirado. Estas obras invitan a internarnos al vouyerismo y, una vez involucrados, no nos prometen la absolución".
El suplemento ADN/diario La Nación sostiene respecto de la exposición que ahora se inaugura en el Museo Municipal de Artes Visuales que "sus composiciones, tan personales y de corte muy original, tienen que ver con "una manera de concebir la pintura', que no es otra cosa que una intención. Ortiz propone con su estética una relación inquietante entre el fondo de colores dominantes y pinceladas gruesas y unas figuras humanas, pequeñas y algo borrosas. No hay una intención entre entorno y personaje principal. Es más, muchas veces eso que se percibe como el medio en el que las figuras se sumergen, se trepan, se cruzan parece fagocitarlas y ubicárselas en primer plano. Que la intención sea "líquida' no es un rasgo menor. La paradoja de los fluidos se estanca en las obras de Grillo. Lo continuo, lo que fluye, coexiste con lo discontinuo, aquello que no solidifica y no vuelve a arraigar. Con estas obras, intenta modular no tanto una respuesta definitiva sino varias preguntas cifradas. Las obras "En busca de' y "En dirección a' sugieren que cuando lo sólido se desvanece en el aire hay salvación posible".
En el diario La Prensa, se destaca que "en medio de los grandes espacios acuosos sobrenadan los personajes de Ortiz tratando de mantenerse a flote en esa masa calma que induce a pensar en el vientre materno y en ese líquido al que tradicionalmente se echa mano para apagar las llamas. Crecido como pintor Äen técnica y expresiónÄ, esta muestra de "Grillo' Ortiz lo señala como un creador individual que logra una inmediata comunicación con el contemplador".
Por su parte, el suplemento Ñ de diario Clarín puntualiza que "en medio del mar, enfrentados a indescifrables medianeras, los enigmáticos hombrecillos del maestro cordobés logran conservar sus espacios propios. En estas pinturas, el artista confirma su adhesión a la pintura verdadera. El diálogo Äsolitario, íntimoÄ entre el autor y su obra se profundiza en las pinceladas superpuestas y los colores sutiles a lo Rothko".
Por último, en diario Ámbito Financiero se consigna que "en sus obras, el plano está cubierto por pinceladas sutiles, superpuestas, por momentos transparentes; y es en las obras de mayor densidad colorística, más sombrías, donde se encuentra una pintura profunda que invita a mirarla por el silencio que emana de ellas que no pone el acento en lo teórico y lo discursivo sino en la pintura en sí misma como expresión de sensibilidad".
De la redacción de El Litoral